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Traducido al inglés, el francés y el italiano el poema el desterrado, de Julio San Francisco.
El Desterrado fue escrito por el poeta cubano disidente Julio San Francisco en Madrid, en octubre de 1997, cuando llegó desterrado a España por ser cofundador de la primera agencia de prensa libre y privada en Cuba, Habana Press, y del Movimiento Cubano de Periodismo Libre o Independiente. El autor lo publicó posteriormente en la autoedición que hizo de su poesía Todo mi corazón y otros agravantes, poemas escritos en La Habana y Madrid. En el 2005 la catedrática Nuría Rodríguez Lázaro, talentosa investigadora y estudiosa de la poesía del exilio, lo estudió en la Universidad parisina de La Sorbona, en su grupo de estudio. En enero del 2007 el poeta recibió un homenaje del exilio cubano en Madrid por conmemorarse los diez años del antológico texto donde hablaron de la vida, la lucha y la obra suya el poeta Raúl Rivero y el filólogo Nicolás Águila. Actualmente El desterrado ha sido traducido al inglés, al francés y dos veces al italiano y ha aparecido en los últimos tres años en más de 100 medios digitales, páginas webs y blogs, de todo el mundo, incluidos, claro, franceses, italianos y, sobre todo, cubanos del exilio. Refiriéndose a El desterrado dijo Rivero en el mencionado homenaje “Creo que Julio San Francisco, en un país que ha producido en su historia más poetas desterrados que todo el continente americano, ha hecho un hallazgo que tiene que ver con el milagro de la poesía”. Probablemente El desterrado se haya convertido en el poema cubano más traducido, publicado y conocido en internet en la actualidad. Ha aparecido, incluso, junto al Himno del desterrado, de José María Heredia. Julio acaba de terminar la novela Nacido para triunfar, la apasionante lucha de un periodista cubano disidente, que tiene prólogo del prestigioso académico de la Academia de la Lengua Española Luis María Anson, y otro libro que recoge toda su poesía del exilio y que también ha titulado El desterrado. Para ambos libros busca editores actualmente y, en el caso de la novela, también productor que se interese en llevarla al cine. (Sonsoles Jimena, El Club de los Amigos Malos)
El parque madrileño que frecuento Julio San Francisco
Traducción al inglés de Cristina Sadaba The park of Madrid where I usually go
Traducción al francés de Helena Aguirrebengoa Ce parc de Madrid que je fréquente
Primera traducción al italiano de Gordiano Lupi Il parco di Madrid che frequento
Segunda traducción al italiano de Andrea Nemec Il parco madrileno che frequento
La Sorbona estudiará una obra del poeta cubano exiliado en España, Julio San Francisco Agencia española de noticias EFE La universidad parisina de La Sorbona va a estudiar la obra Todo mi corazón y otros agravantes (poemas escritos en La Habana y Madrid), de Julio San Francisco, escritor y periodista cubano exiliado en Madrid desde hace ocho años. Según informó a Efe el autor, será la catedrática Nuria Rodríguez Lázaro, especialista en poesía del exilio, la encargada de presentar en La Sorbona, el próximo 1 de abril, una ponencia sobre esta obra, de poca difusión, y de cuya edición en 2002 se encargó el propio escritor. Julio San Francisco, que en 1997 fue "desterrado" por fundar la agencia privada Habana Press y por su labor allí como subdirector, considera el estudio de su obra en el país vecino "un gran premio, por el prestigio de La Sorbona y de Francia como cunas de la excelencia de la poesía" y un "importante hecho" en su trayectoria profesional. El escritor dijo también a Efe que el cantautor Luis Eduardo Aute, al que conoció en 1981, ha accedido a escribir el prólogo de "Todo mi corazón y otros agravantes" y a presentarla ante su editor. San Francisco, de 53 años, ha fundado recientemente la Unión Europea del Exilio Cubano y pertenece a la conocida en Cuba como "Generación Inédita", formada por autores exiliados de unos 50 años, cuyas obras nunca se publicaron en su país natal. Además de San Francisco, destacan en este grupo otros autores cubanos como Oscar Kessell, Reynaldo Escobar, Ernesto Canteli, José Luís García, Enrique Patterson, Pedro Fowler y José Antonio vora. Autor de obras poéticas como "Acrobacia Roja (poemas contra el oportunismo)", "Así en la cama como en el cielo (poemas eróticos)", y de cuentos como "Los fieles difuntos apoyan y aplauden (cuentos satíricos)", San Francisco acaba de terminar su novela "Nacido para triunfar", centrada en la lucha de un periodista por la libertad de prensa en Cuba.
San Francisco, un cubano del siglo XX en los salones de París Ignacio T. GranadosEspecial/El Nuevo Herald, Miami El poeta cubano exiliado en España, Julio San Francisco, es objeto de estudios por parte de la prestigiosa universidad francesa de La Sorbona. Todo mi corazón y otros agravantes (poemario escrito entre La Habana y Madrid), es la obra escogida en este caso, a pesar de su poca difusión y de que, incluso, su publicación fuera patrocinada por el propio autor.El estudio es dirigido por la catedrática Nuria Rodríguez Lázaro, ya conocida por su especialización en la literatura del exilio. De este caso, lo especialmente llamativo para la estudiosa fue el carácter comprometido y social, que rescataría elementos de la tradición española. El prólogo del poemario fue escrito por el cantautor Luis Eduardo Aute, que también lo presentó al editor; y parece ser una obra muy atractiva para los músicos, ya que ha sido adaptada por el rockero Juan de Mandeville para un disco suyo.Julio San Francisco, de 53 años, es también un conocido activista opositor al gobierno cubano, fundador del movimiento de la prensa independiente en la isla de Cuba. Más recientemente fundó la Unión Europea del exilio Cubano. Como autor, ha escrito los poemarios Acrobacia Roja (poemas contra el oportunismo) y Así en la cama como en el cielo (poemas eróticos). También a su pluma se debe el libro de cuentos Los fieles difuntos apoyan y aplauden (cuentos satíricos) y actualmente trabaja en una novela que recrea los avatares de la prensa independiente.A San Francisco se le sitúa con la generación inédita: ese grupo de autores que no conocerían la publicación en Cuba, su país de origen, y que en muchos casos se frustrarían vocacionalmente por esa circunstancia. Entre ellos destacan nombres como Enrique Patterson, Reynaldo Escobar y Pedro Fowler. Se le califica como rebelde, proscrito e inconforme, todo un perfil del romanticismo político; pero también de ingenuo, sensible, inteligente, dramático y exquisito. En su expediente se amontonan noticias intensas, como la experiencia casi inaudita hoy día de perderlo todo por el amor de una cantante. Reseñistas y críticos relacionan su obra con la estética del absurdo, desde Kafka a Piñeira; pero sobre todo, un poder para la tensión dramática que lo situaría entre lo mejor de la última narrativa cubana.
Todo el corazón de Julio Queridos amigos, Cuando repaso a veces en la alta noche los días aquellos en que se inició en Cuba el periodismo independiente, Julio San Francisco aparece en esas evocaciones como un fantasma obligatorio de corbata roja, de apellido más llano como Martínez, por ejemplo, y como el más empedernido soñador de aquella tropa mínima y pobre que tenía dos hambres: una de pan y otra de libertad. Nadie estaba trabajando para labrarse un porvenir porque la dictadura había confiscado tiempo atrás todos los espejuelos para ver el futuro, casi nadie se proponía alcanzar una visa para salir de aquél pantano porque con aquellas fundaciones de agencias de prensa y los primeros despachos y crónicas periodísticas lo único que garantizábamos era una mayor cercanía con el ruido de los cerrojos y los candados enigmáticos que exportan con generosidad los sobrinos de Mao Tse Tung. En la organización de la primera estructura legítima y profesional estaba Julio, junto a otro madrileño por adopción, el periodista Rafael Solano, un tipo cálido y vital al que sólo le reprochábamos que no escribiera versos. Julio solía confundir –como le vuelve a pasar ahora- los apuntes a mano de sus artículos y sus noticias con las notas rápidas de los desvelos y los asaltos por sorpresas que hace la poesía y así, en los bolsillos de sus camisas desvencijadas y sus pantalones sospechosos podían encontrarse los datos para una pieza sobre la represión policial y esta línea misteriosa: “Pintor de peces preciosos / mantén tu locura encinta”. El asunto es que pasó todo lo que ya sabemos y pasó el tiempo y pasó un águila por el mar y un día de repente descubrimos que ya la dictadura había hecho que Julio tuviera que sobrevolar el mar después de cárceles, acosos y otros peligros y yo estaba en mi casa en La Habana, leyendo un poema que el poeta había escrito en un parque de esta ciudad. Es poco frecuente que se conmemore el décimo aniversario de un poema, ya lo sé, pero después de casi medio siglo de esclavitud en nuestro país y sus exilios los episodios singulares son parte de la vida diaria. Cuando leí el poema El desterrado, de Julio San Francisco, tuve una especie de estremecimiento porque pude recibir su mensaje personal de incertidumbres y carencias, pero por encima de la anécdota y la soledad del hombre que ve una pareja feliz en su entorno natural, adiviné el destino de miles de cubanos que diez años después venimos a ser el 20 por ciento de la población del país. Supe que esa pieza era un canto a la orfandad y al desamparo y tenía que ver también con el corazón de otras personas que en diferentes partes del mundo tienen casa, cariño y perro y les ha sido dada con nobleza otra tierra, pero siempre van a sentir un sobresalto, una pequeña mancha oscura en las claridades de esos cielos. Creo que Julio San Francisco, en un país que ha producido en su historia más poetas desterrados que todo el continente americano, ha hecho un hallazgo que tiene que ver con el milagro de la poesía que es encontrar la voz para decir lo que sentimos todos. Esta casa, nuestra Orfila 8, en España que nos ha recibido como hijos que vuelven después de una mansión en la amargura y los dolores, se siente regocijada con el recuerdo y la memoria pública del poema El desterrado, de Julio San Francisco. Yo también y mi regocijo tiene un concubinato con una figura también un poco singular que es tener nostalgia del futuro porque me protege la esperanza de que pronto podremos leer este poema en un parque de La Habana. Gracias.
Queridos amigos, Agradezco a la Fundación Hispano Cubana y particularmente al escritor Orlando Fondevilla, facilitador de esta tradicional tertulia de los miércoles, el privilegio de poder decir unas breves palabras sobre el narrador y poeta Julio San Francisco. Nos reúne esta noche la amistad y la poesía. Y aquí estoy sobre todo en calidad de amigo, y no del crítico que no soy –que no quiero ser-, porque soy demasiado parcial para la neutralidad de la exégesis equidistante. Julio no ha sido el único caso en Cuba de autor inédito durante ese “quinquenio gris” que ya dura casi medio siglo. Pero fue el primero, cuando no el único, que decidió publicarse él mismo por su cuenta y riesgo. Y un día de 1986 nos sorprendió en La Habana a todos los amigos (y sobre todo a la Seguridad del Estado) con un poemario “underground” impreso a mimeógrafo, que era sus ajuste de cuentas individual y generacional con el régimen. Una especie de “samizdat” con el sugestivo título de “Acrobacia Roja”, que lo dice todo. Estaban llegando a la isla los aires frescos de la perestroika. Caían las vendas de los ojos (o las caretas), y de repente los ciegos de ayer empezaban a ver con claridad. El deseo de cambio se convertía en un clamor general. Parecía acercarse el final después de tantos quinquenios destructivos. Muchos fueron incluso más lejos y se quitaban la mordaza, pasando abiertamente a la disidencia. Julio San Francisco decidió no ser cronista a posteriori, sino reportero in situ, para denunciar puntualmente las violaciones de los Derechos Humanos del régimen y de algún modo acelerar su fin. Le cabe el mérito, junto a Raúl Rivero y otras valiosas figuras de haber sido uno de los iniciadores del periodismo independiente en Cuba. Fundó con Rafael Solano la agencia de prensa Habana Press, de la cuál fue vicepresidente, cuyo fin era, paradójicamente, reportar hacia el exterior para que llegara de rebote al pueblo de Cuba. De esa labor a pecho descubierto, bajo el acoso constante de la policía política, saldría el emocionante reportaje en tiempo real sobre las octavillas lanzadas en La Habana por avionetas de Hermanos Al Rescate, mientras la población recogía los volantes y leía el mensaje esperanzador que le llegaba del cielo. El periodista conoció enseguida el precio que se paga en Cuba por ser independiente. Sufrió persecución política y acoso policial constante. Hasta que finalmente enfermó y tuvo que marchar al exilio en 1997. Llegado al destierro madrileño, como disidente y escritor de la llamada Generación Gaveta, trajo consigo el grueso de su producción inédita que pudo conservar. Pero no se durmió en los laureles y siguió escribiendo poesía y narrativa. Llegó a terminar incluso una novela, aún inédita, que lleva un prólogo de Luis María Anson. Ha publicado recientemente un excelente libro de cuentos del absurdo (Nada y otros cuentos del absurdo), pero antes había reunido parte de su producción poética escrita entre La Habana y Madrid, en el poemario Todo mi corazón y otros agravios, donde entre otros poemas de sostenida calidad, descuella El desterrado, digno de figurar en la más exigente antología de la poesía del destierro cubano. En El desterrado, el poeta sufre al vacío la desolación del desterrado mientras contempla el mundo circundante de cerca pero desde la distancia del exiliado, sobrecogido más que sentado en un banco del Parque del Retiro: El parque madrileño que frecuento El poema abre con un desgarrador aliento a lo León Felipe, aludiendo a una frialdad que nada tiene que ver con el parte del tiempo. Y luego puntualiza, por contraste con una pareja de enamorados que se pasea por el mismo parque, la verdadera naturaleza de ese frío, hecho de las carencias y querencias del desterrado. Las cosas que te perdiste, por otro lado, hace un balance entre irónico y sentimental de la ruptura de la pareja y consigue alcanzar una elevada tensión discursiva mediante el acertado empleo de la reiteración anafórica. Este y otros poemas de Todo mi corazón... A mi juicio son de una factura muy acabada, tanto por los logros formales como por su integración temática, en el plano del contenido, en lo que constituye un canto desesperado de una voz que clama en el destierro. Parte de esa producción poética la vi nacer y crecer durante mis días madrileños iniciales, cuando Julio San Francisco andaba en busca de un heterónimo y de una cura de reposo, después de la dura prueba que le tocó vivir como periodista independiente dentro de la isla. Por lo que quizás yo carezca de la suficiente distancia crítica para decir la última palabra sobre su poesía, si nos atenemos a aquello de que no se puede ser juez y parte al mismo tiempo. Es por eso que celebro que una destacada académica de la Universidad de La Sorbona, * más distante de su obra y con más autoridad y más afinados instrumentos de medición crítica, haya puesto su empeño en destacar la obra poética de Julio San Francisco en esa prestigiosa institución docente. *El crítico se refiere a la catedrática Nuría Rodríguez Lázaro. (Nota del Editor)
Olga Connor / El Nuevo Herald La Fundación Hispano Cubana, y el escritor Orlando Fondevilla, directivo en esa organización que organiza tertulias los miércoles en Madrid, presentaron un homenaje al narrador y poeta Julio San Francisco. Raúl Rivero y Nicolás Aguila dijeron las palabras exaltadoras de la obra de San Francisco. También estaban presentes el arquitecto español Antonio José Ortiz Bordallo que le entregó una placa, y el diputado del PP español Jorge Moragas. ''Cuando leí el poema El desterrado, de Julio San Francisco, tuve una especie de estremecimiento porque pude recibir su mensaje personal de incertidumbres y carencias'', dijo Rivero, ''pero por encima de la anécdota y la soledad del hombre que ve una pareja feliz en su entorno natural, adiviné el destino de miles de cubanos que diez años después venimos a ser el 20 por ciento de la población del país''. Rivero recordó además su amistad con él en Cuba cuando ambos trabajaron como periodistas independientes y la falta que tenían entonces de ''espejuelos para ver el futuro''. Un futuro de desterrados.•
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© Julio San Francisco (Matanzas, Cuba, 1951) poeta, periodista y escritor. reside en Madrid, España desde 1997. edita el blog el club de los amigos malos desde donde lucha por la libertad de prensa en Cuba y promociona su literatura. su obra está integrada por acrobacia roja, poemas contra el oportunismo (La Habana, 1986), todo mi corazón y otros agravantes, poemas escritos en La Habana y Madrid (Madrid, 2002) y nada y otros cuentos del absurdo (Madrid, 2006). acaba de terminar nacido para triunfar, la apasionante lucha de un periodista cubano disidente. |