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![]() En vuelo, la música de Crisopa busca las nubes y se adapta a ellas como una fina membrana que recubre las circonvoluciones de esos cerebros aéreos que por lo menos, mientras suena, podrían ser nuestros. Crisopa es el nombre tras el que se oculta Santi Lizón, un músico madrileño de formación clásica y alma electrónica. Crisopa posee unas alas transparentes y un sonido que absorbemos intensamente alcanzando ese lugar incierto donde reside la calma y el horizonte. Una de sus composiciones "Óvulos" regula los púlsos del corazón de Ariadna desde enero del año 2006, asociado a los versos de Jesús Urceloy en la entrada al laberinto.
En los últimos años las música electrónica es uno de los campos más abiertos, polimórficos y generativos del panorama actual, alimentando continuamente al resto de disciplinas musicales. La música de Santi Lizón es buena muestra de una de las vertientes de la música electrónica, en las que la abstracción, el error o los ritmos marcados ceden paso a melodías subterráneas y planeadoras. Crisopa sabe elaborar a la perfección texturas de alta emotividad y capacidad evocadora con elementos del ambient más heterodoxo, paisajes cósmicos y un tratamiento de la melodía a la vez sutil y contundente. Músico en constante evolución sus dos últimos temas subidos a la red, "North left" y "Another flying cathedral" han empezado a incorporar melodías generadas por voces humanas como un elemento más de un delicado trenzado en el paisaje sonoro. Sigo vigilando las nubes a través de alas pobladas de líneas sonoras y fugas electrónicas. Desde mi ventana recibo destellos del horizonte y una imágen intermitente de Crisopa remontando el vuelo sobre el laberinto. www.myspace.com/crisopa
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© Pedro Díaz Del Castillo (Madrid, 1962) Enfrascado en el aspecto estético de ariadna-rc desde sus comienzos, tiene el atrevimiento de insertar sus textos de tanto en tanto entre los pliegues de las ropas de ariadna, cosa que hace con sumo placer, humildad infinita y esperanza en que algún lector pueda disfrutar timidamente de ellos. Desde el móvil perpétuo www.mpp2.org |