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Ando
por Julio César Toledo
por estas calles y el ruido
me es ajeno.
Tomo alguna avenida rumbo al centro
mientras vago
siento firme el suelo,
desestimo la importancia de los pies.
El ruido sigue,
-letargo-
ajeno.
Doblamos en la esquina (yo, otros 10),
me detengo. Observo el semáforo,
me toco,
me siento.
¿Soy yo quien mira fijamente
o es el ámbar que me sostiene?
Abro la boca en un reflejo:
lo sé ,
soy el resultado de la evolución de un pez.
Sigo por la calle pero ahora entiendo.
Sigo, transito por el centro
pero ahora con fluidez, ahora,
-aún sobre mis piernas-
nado.
Soy el pez anterior a los mamíferos
insomnes que inventaron la ciudad,
sobreviviente del inicio,
rastro de cardumen disoluto.
Antes,
el aire fue sólo un alcahuete
intermediario
donde ardía el reflejo.
Y la luz también era innecesaria.
Fui embrión.
Soy pez.
Y a veces también soy mi semen
buscando
inútilmente
fecundar.
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© Julio César Toledo (Chicontepec, Veracruz 1977) Estudió la licenciatura en en Ciencias de la Cultura en el Claustro de Sor Juana. Es egresado de la escuela dinámica de escritores. Obtuvo el premio nacional de poesía “el búho”; el premio nacional de dramaturgia joven UDEM, la beca de la “Latin american performer artist foundation” en Nueva York y fue finalista del premio internacional de poesía joven LAGARUA 2007. Tiene publicados los poemarios “Del silencio” y “Nombres propios”, así como la obra de teatro “Hombre, mujer y perro”.Aparece en varias antologías del país, Sudamérica y España.
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