Haikú para las aves
por Gustavo Solórzano Alfaro

 

El ciruelo florece,
el ruiseñor canta;
pero yo estoy solo.

Kobayashi Issa

Sombra del sueño,
caemos hacia el alba:
ágil delirio.

Tu nombre canta
las sílabas finales
de aquel silencio.

Ahora el aire
parece diminuto:
una mariposa.

Si el viento calla,
la montaña empieza
a cantar en la noche.

Te vi desnuda:
tu mano reposada…
y tu cintura.
Caen las hojas,
el tiempo detenido:
serenidad.

Aunque no muera,
mi camino está listo:
el sueño aguarda.

El frío cae,
mis rodillas lo saben
y desesperan.

Hoy lo presiento,
mañanas de verano
y una paloma.

La rama añeja
se desprende en el aire
y tu risa aparece.

Nada es tan fácil
cuando el viento arrasa
tus labios secos.

Las nubes solas,
y tus viejos jardines
rompen el cielo.

Hoy estoy solo:
lejos del aire frío
brilla tu risa.

Busco secretos
en la fugaz tormenta
de nuestros miedos.

Aspiro lienzos
donde pintar el fuego
que nos embriaga.

Las estaciones:
pequeñas dagas rojas
inalcanzables.

Si el cielo calla
robaré tus silencios
para alcanzarte.

La suave lluvia
amaina los segundos:
todo está en calma.

El árbol roto
es aquella ventana
en la que bailas.

Las verdes ramas
acallan el crepúsculo
y nada importa.

Los nidos viejos
son esquirlas húmedas
de liviandad.

La noche viene.
Mis temores empiezan:
la inmensidad.

Cuando descansan,
las aves son espejos
del infinito.

 

El viento sopla.
El día soleado.
Mis ojos lloran.

Si nadie aguarda,
el tiempo llegará
contra las nubes.

En la mañana
observo el cielo oscuro:
la brisa pasa.

Veo pájaros
que en su vüelo inventan
la eternidad.

 

del poemario inédito El espejo y la memoria

 

 

 

 

 

 

 

 

© Gustavo Solórzano Alfaro (Costa Rica, 1975) Poeta, ensayista, profesor y editor. Creador de la revista de teoría y crítica de literatura y artes Fijezas. Actualmente es el editor de la editorial EUNED.
Ha publicado dos poemarios:
Del sudor de tus ojos. 1994. San José: Líneas grises
Las fábulas del olvido. 2005. San José: EUNED.

 

v e r s i ó n   p a r a  i m p r i m i r