William Carlos Williams
Cuadros de Brueghel
Barcelona. Lumen, 2007

Por Álvaro Muñoz Robledano

 

Este libro, el último que publicó Williams, apenas dos años antes de morir, es, lo aviso, desesperante. Leerlo es poner la paciencia a prueba. Porque es lúcido hasta la exasperación, porque cada verso es lo bastante certero y preciso como para enfurecer a quien lo mastica con el esfuerzo del que no es capaz de descubrir el último condimento del bocado que le subyuga; porque es cabreante, y mucho, que un viejo médico estadounidense señale el muro que uno tiene ante los ojos y le diga, con la voz seca y poderosa del que lo ha descubierto, que ésa es la realidad, y sí, ésa es la realidad, y uno no se había dado cuenta porque la había ocultado con lienzos farragosos y andamios oxidados. Porque jode que un tipo huraño, no sé si lo era, pero nos lo mereceríamos, pregunte sin sorna, no la necesita, si no habíamos visto lo que teníamos delante y nosotros, agachando la cabeza, tengamos que reconocer que no, que no fuimos capaces de percibir el poema delante de nuestras narices durante años y años.

Es usual, y no desacertado, hablar de antipoesía cuando se hace referencia a William Carlos Williams. También, y dada su profesión, suele mencionarse el bisturí de pocas palabras con el que abre el más nimio fragmento del mundo para exponerlo en toda su insoportable riqueza. Sí, pero el escalpelo del matasanos rasga, como aquella navaja de afeitar de nuestra mejor pesadilla, el ojo entelado por las cataratas de la más exquisita vulgaridad.

 

A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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