RESEÑAS Y ARTÍCULOS

A R I A D N A - R C . c om

[número treinta y seis edición verano 2007]

s e p t i e m b r e


i m p r i m i r 


v o l v e r

 


Guillermo Gómez-Peña
Bitácora del cruce
México, Fondo de Cultura Económica, 2006

Por Álvaro Muñoz Robledano

 

Gómez-Peña es un artista brutal; uno de los artistas más brutales que uno puede encontrarse vagando por las calles de casi cualquier parte, sobre todo si, como suele ocurrir, cualquier parte es Los Ángeles. Licenciado en lingüística por la Universidad Autónoma de México, llegó en 1978 a los USA (iuesei, si quieren entrenarse) para seguir un curso de arte en la universidad.

Y ahí se lió todo.

Es evidente que Gómez-Peña es uno de los mayores exponentes del movimiento chicano estadounidense, así es reconocido por la crítica, y es término que él no duda en adoptar. Sin embargo (esta manía de enmendarle la plana a todo el mundo...) a mí no me satisface del todo. Prefiero una palabra que él mismo ha acuñado: postmexicano. Su historia como artista de perfomance es la historia de un choque; emigrante privilegiado, legal y con currículo, enfrentado a una imagen deforme de sí, o del país del que proviene, que no debiera ser lo mismo, pero lo es para el que emigra, principalmente por miedo del muy respetable ciudadano del país rico destino de cuantos miserables anhelan cruzar la frontera. Miserables constreñidos a una cultura desculturalizada, tan lejos de los iuiesei a pesar de que vivan en su territorio, como del México en que ya no se reconocen, ni, en buena medida, los reconocen, forzados a encandilarse con los tópicos que detestan (quién no detesta un tópico, quién no se emociona al toparse lejos del hogar con el tópico más detestado). El libro es un recorrido por la trayectoria artística de Gómez-Peña y recoge desde poemas a textos preparatorios de sus perfomances, pasando por manifiestos y mensajes de ordenador. Sus personajes hablan con sus nombres: Border Brujo, Mexterminator, Guerrero Fetiche, Naftazteca... sus idiomas, absolutamente inútiles si se trata de lograr un significado coherente para lo que cuentan: español, inglés, spanglish, gringoñol, falso nahualt... artista político sin reivindicaciones, sin inocentes a los que proclamar, sin culpables a los que señalar (o no es el miedo al extraño un atenuante de la brutalidad y el desprecio), dedicado a mostrar el absurdo de que semejante cúmulo de despropósitos sanguinarios, pues hay demasiada sangre en la frontera de Tijuana, llegue a convertirse en arte y como arte sea aceptado. Brutal el momento en que se narra como una perfomance que simulaba la invasión de un canal de televisión por una señal pirata fue comprado por los canales televisivos para su emisión. México está demasiado cerca de los iuesei, los chicanos están demasiado lejos de México, tanto que ni piensan en volver, y Gómez-Peña está fuera de cuantos círculos se puedan trazar con el compás del presente, atrapado en el cruce, confiscado su rostro entre dos carteles informativos:

NO WAY

NO GÜEY

Pero por qué tendríamos que saber nada nosotros de fronteras.



A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.


¿Qué o quién fue antes, Jean Echenoz o Maurice Ravel?

Jean Echenoz
Ravel
Anagrama. Barcelona 2007

por María Aixa Sanz

Si escogemos tres adjetivos calificativos para describir al francés Jean Echenoz, podemos con rotundidad afirmar que es un escritor sumamente divertido, atípico y genial.

Una atípica genialidad que es de agradecer en el panorama literario mundial.

Todos aquellos lectores que en el dos mil cinco de la mano de la editorial Anagrama nos quedamos con ganas de más, después de leer las aventuras de un Max Delmarc más allá de entre la vida y la muerte, en la novela ‘Al Piano', ahora estamos de suerte con esta pequeña joya en la que se convierten las ciento veinticuatro páginas de ‘Ravel'.

Al pensar en ella se abre el apetito del voraz lector, al que le gusta disfrutar de la calidad mezclada con el humor de Echenoz. Imaginar que éste en la novela nos relatará los diez años últimos de la vida de Maurice Ravel, de 1927 a 1937, ya es motivo de placer.

Antes de abrir la portada de la novela el avispado lector intentará o pretenderá descubrir como atrapará Echenoz al músico Ravel bajo su pluma, pero todas sus elucubraciones resultaran cortas y le sabrán a poco cuando empiece a comprobar por si mismo, una vez instalado dentro del mundo de Jean Echenoz, como el escritor trae a su terreno a Ravel con la elegancia y habilidad características en él, con una destreza pasmosa, con la minuciosidad de un relojero y la originalidad de un juglar consigue que Maurice Ravel aparezca delante de nuestros ojos como un personaje de ficción que nunca existió en realidad, como si antes de que Jean Echenoz decidiese escribir sobre él, éste no hubiese existido, y todo lo que el lector sabe de antemano del músico, ya sea mucho o poco, parecerá producto de la equivocación.

¿Qué o quién fue antes, Jean Echenoz o Maurice Ravel?

A partir de esta novela Ravel, Maurice Ravel, para el mundo será el de Jean Echenoz, con los rasgos, carácter, manías, inquietudes, nervios, soberbias, humor y malhumor, marca de cigarrillos, forma de vestir, con las que el escritor se lo imagina y nos lo relata. Hasta su menuda y original casa de tres plantas formará parte del imaginario colectivo. Todo ello pasará a la memoria de la literatura cruzando la línea sutil entre la ficción y la realidad. Olvidando qué era lo real y lo no. Importando poco. Difuminándose. Tomando fuerza y cuerpo con la magnitud que abarca la escritura de los mejores contadores de historias.

Jean Echenoz es de esos escritores que siempre acaban yendo un poco más allá, apurando al milímetro, los actos de sus personajes, la historia y el resultado final.

Cuando se escoge con atino, como lectura, la novela ‘Ravel' de Jean Echenoz que la editorial Anagrama acaba de publicar se abre literalmente la veda para que nuestro cuerpo, mente y sentidos asistan a un festival donde todo tipo de sensaciones tienen cabida. Y la magia de la literatura y el fin último de ella se convierten en nuestras aliadas. Echenoz nos sumerge de nuevo en el disfrute total al que todos los lectores pretendemos llegar en las novelas que escogemos.

(…) A veces se arrepiente uno de salir del baño. Para empezar, da pena abandonar el agua tibia y jabonosa, con pelos errantes pegados a las burbujas entre células de piel friccionada, y salir al aire brutal de una casa mal calentada. Luego, por poco que se sea bajito (…).

Vayan abriendo boca…

Jean Echenoz, (Orange, Francia, 1947) Escritor francés, considerado como la mayor esperanza de las letras francesas y el primer autor post-nouveau roman. Ha publicado las siguiente novelas, El meridiano de Greenwich (1979), su primera novela, Cherokee (Premio Médicis, 1983), La aventura malaya (1986), Lago (1989), Nosotros tres (1992), Rubias peligrosas (1995), Un año (1997) y Me voy (Premio Goncourt, 1999), Al Piano (2003).


© MARIA AIXA SANZ, (Alcalà de Xivert, 1973). Diplomada en Ciencias Empresariales por la Universidad Jaume I de Castellón.Debuta en el año 1998 en la literatura con el relato “Tetrarca del reino de la nada” que le abre las puertas editoriales para participar en diversas antologías colectivas de cuentos y revistas literarias. ‘EL PASADO ES UN REGALO’, la publicación de su primera novela en el año 2000 le otorga gran éxito de público, al que le acompaña en el año 2001, la publicación de la segunda novela ‘LA ESCENA’ . Su tercera novela: ‘ANTES DEL ULTIMO SUSPIRO’ aparece publicada en Otoño de 2006 en diversos formatos. Finalista del IV Certamen “Edisena” de cuentos Cortos-Cortos, con ‘Peregrinaje de un derrotado’. Publicado en el libro el Cuarto de los Cuentos. El relato ‘Lindo O. Santos’, en el año 2002 es escogido por la editorial Torremozas para representar a la literatura española en un libro de cuentos junto con otros ocho países de Hispanoamérica. Esta participación genera criticas extraordinarias que la dan a conocer en la prensa de América del Sur. En julio de 2006 aparece publicado el relato: ‘Nerina Rombaldoni’ en la internacional y prestigiosa revista Voces. Colaboradora fija con artículos sobre literatura en el periódico ‘Etcétera’ de Zaragoza desde el año 2001, distribuido por España, México, Argentina, Chile y Perú. Y en las revistas: ‘Dosdoce’, ‘Nemeton’, ‘Mainhardt’, ‘Almiar - Margen Cero’, ‘Literaturas.com’ y ‘Palabras Diversas’. Sus artículos para el fomento de la lectura también se publican en el periódico ‘Etc. Magazine’ de Buenos Aires, Argentina, en la web ‘Libreros’ de Caracas, Venezuela y la revista ‘Destiempos’ de México D.F.


Arriés, Francisco Javier
Vampiros
Barcelona, Planeta, 2007

Por Álvaro Muñoz Robledano

 

Reconozco que no tenía mucha fe en el libro cuando lo abrí. Harto estoy ya de libros que prometen un riguroso estudio de la upirología (es lo que tiene leer, que aprendes palabras nuevas...) y se limitaban a dos notas sobre Vlad Tepes, las películas de la Hammer y cuatro sandeces.

Pues no es éste el caso. Arries ha llevado a cabo un trabajo encomiable, con un aporte documental extraordinario, brillantez en la escritura y rigor metodológico. Desde los más antiguos mitos de los cinco, sí, de los cinco, continentes, pasando por los grandes hechos históricos asociados a la psicosis vampírica, hasta los últimos incidentes, como el famoso de Highgate en los años sesenta o el muy reciente e ignorado en Burkina Faso, donde en 2002 una revuelta ante lo que se presumía un ataque de vampiros acabó con la muerte de varios cooperantes. A destacar el recorrido maravilloso por la literatura, el arte, la música y el cine de vampiros, las referencias a las nuevas modas de lo oculto y la navegación por las pertinentes páginas de la red.

Ya está. Ya he dicho lo sensato y plausible sobre el libro en que me ocupo ahora.

Lo que me importa destacar es que he temblado como un cobarde (cada uno tiembla como lo que es) al leerlo. Y no por que Arries sugiera que puede haber algo de cierto en todo esto. Al contrario, ha tenido el buen gusto de ahorrarnos los puntos suspensivos o los párrafos macabros en los que se acumulan las coincidencias, tantas que quizás no lo sean, ya saben a lo que me refiero, ni ha jugado al ratón y al gato con la credulidad. He temblado como un cobarde porque el libro habla de algo cuya existencia está más que demostrada: el miedo. Tenemos miedo, lo hemos tenido siempre, en todo lugar y en todo tiempo, miedo a la oscuridad y a lo oculto, a quien puede saber lo que ignoramos o a quien puede mostrarnos el final que preferimos ignorar. Tenemos miedo a que la oscuridad esté habitada y que los habitantes nos hablen, y tenemos miedo al momento en que pasemos el umbral de penumbra. Tenemos miedo al otro, aunque el otro seamos, ni más ni menos, nosotros mismos. Y como sabemos que existimos, nos hemos rodeado de crucifijos y de estacas para clavarlas en nuestros reflejos deformes.

Joder si da miedo el libro...



A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.


Mine Kawakami
In the Forest.

por Antonio Polo

Habrá alguien que escriba algún día un poema sobre el misterio de las golondrinas de Córdoba. Acaso se asome a un balcón para contemplar el alero predilecto de los pájaros mientras una disnatía de gatos vigilan su vuelo a los pies de un templo romano. El que desde la celosía ausculte el cielo a eso del atardecer podrá, no sin esfuerzo, contemplar los lindes de la ciudad a punto de vencer al sol. Y es en esa precisa hora, entre el suave ronroneo céfiro de unos gatos dinásticos y unas golondrinas de giróscopos atolondrados, cuando pueden oírse los suaves compases de un piano de cola. Desde ese mismo mirador compone actualmente la pianista japonesa Mine Kawakami.

La última obra de esta pianista: “In the Forest” tiene como escenario otro milagro de naturaleza: el bosque como universo personal e intimista. Hay en ese trabajo algunas piezas muy destacables, y si Córdoba alguna vez fue frondosa y húmeda, la pieza número 13 del CD: “Siesta” tuvo que ser, ineludiblemente, escrita para el mismo público felino y aéreo que tiene cercado su viejo mirador. La pieza número 2 “Canción de cuna” es toda una declaración de intenciones y así el disco queda claramente dividido entre la frontera que marca ese tiempo de abandono: la siesta, canción de cuna, y ¡Buenas noches Conchita! (sin duda mi pieza prefererida), y la algarabía tropical de un tema como “Pilla, pilla”. Finalmente, un soplo de viento que va tomando cuerpo como colofón de In the Forest, cierra el trabajo de una artista sensible e intimista.

Solo nos queda saber quién escribirá el poema de las golondrinas de Córdoba, y cómo serán las notas que algún día saldrán de ese Mirador. Su público, sus gatos dinásticos y yo, aguardamos impacientes.

Pianista formada en el Hochschule fur Musik de Munich, Alemania, y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. De ella, la prensa ha destacado la calidez de su música y la perfección de su técnica, no exenta de una gran sensibilidad pictórica, que “le permite pintar con los sonidos un paisaje, hacer que el espectador se adentre en un bosque mientras escucha su música”Evoluciona desde la música clásica, pasando por experiencias en música étnica, hasta definir su propio estilo caracterizado por una fusión ecléctica de música japonesa y clasicismo. Entre sus últimos trabajos destaca el haber sido la compositora oficial de la Exposición Internacional Aichi 2005, además de su colaboración con los dibujos animados Japoneses a los que pone música.

EXTRACTOS DE AUDIO:

Forest Child (de su álbum "In the forest", 2006)

Chatty Bush Lubally (de su álbum "In the forest", 2006)

Treasure Hunt (de su álbum "In the forest", 2006)

 

 


© Antonio Polo González. ariadna-rc.com


César Romero
Todo suena
Sevilla, Ediciones Irreverentes, 2007

Por Álvaro Muñoz Robledano

 

Trece relatos breves, certeros, intensos, oferentes de una complicidad difícil, señuelos para interrogarnos un poco más tarde sobre nuestros errores, los de la adolescencia y los de esta mañana, para dejar de creer en fantasmas en el momento en que los vemos, para darnos cuenta, una vez más de que no ocurre, ni nos ocurre, nada.

Ya trajimos a colación su primer libro de relatos, La Cerilla de Faulkner; desde entonces, César Romero ha continuado utilizando su piqueta para cavar hacia el centro de su poder, pera mostrar los estratos oscuros de la cotidianeidad, para entrar en los años o en los pocos minutos de aquellos con los que nos cruzamos y de los que nunca llegaremos a saber ni siquiera lo que hubiéramos podido imaginar. Hablar del crecimiento de César como autor sería manido y falso, porque lo que va creciendo con cada uno de sus relatos es la calle, el antiguo colegio, los presentimientos, los olvidos...

Hay una vieja pregunta para la que nadie ha dado todavía una respuesta: cómo es posible que tanta magnífica literatura esté condenada a la ignorancia tan sólo porque ocupa menos de veinte páginas.


A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.


El Bulli, la Dokumenta de Kassel y otras cosas de meter (la pata)
por Álvaro Muñoz Robledano

 

Ferrán Adriá ha desvelado su gran sorpresa para la Dokumenta de Kassel, festival de arte que se celebra una vez cada cinco años, y que le había invitado como ejemplo de eximio vanguardista. Tras casi un año mareando la perdiz (con lo fácil que es escabecharla), la aportación del ínclito ha sido declarar que el pabellón G de la Dokumenta (el de los elegidos) se traslada a El Bulli, restaurante situado en la cala de Rosas, Gerona, a 2000 Km. de distancia, porque él cocina allí y no concibe cocinar en otra parte, con lo que los habitantes y visitantes de Kassel han tenido que conformarse con ver al ubérrimo y fecundo explicando que el que quiera arte que se coja un charter. Ante esto, me gustaría dejar unas pocas reflexiones:

Qué sea o qué no sea arte no es la cuestión, como muy bien dice el director de la Dokumenta. La cuestión es que existe el arte y cuanto más lo exploramos menos sabemos cómo surge, cómo cuantificarlo y cómo catalogarlo. Valga como ejemplo el de la mujer norteamericana, afectada por una parálisis cerebral y ciega, que envuelve objetos en lana y trapo. Son bellísimos, pero no hay en ellos intención, si acaso, contacto irracional. Es arte, pero la mujer no es, desde luego, una artista. Los más extravagantes y radicales creadores no han llegado a alejarse tanto como hubieran deseado de los preceptos aristotélicos; a día de hoy, seguimos percibiendo un objeto artístico como un simulacro de la realidad a la que sustituye, un simulacro desprovisto de utilidad inmediata, producto de una determinada reflexión estética, de un encuentro, cuyas razones no se nos alcanzan, entre la percepción y un momento determinado del espacio y el tiempo. Los ready made de Duchamp siguen siendo, aún hoy, el paradigma de una visión distinta del suceso artístico. La pala quitanieves o el urinario se convirtieron en obras de arte en el momento en que se prohibió su utilización. Los cuadros monocromos de Klein alcanzaron la maestría, que al menos yo les atribuyo, cuando el color dejó de ser un medio para la reproducción o un soporte de emociones, para ser una expresión tajante de ese mismo color. El señor Adriá no ha sabido llevar su simulacro a un lugar distinto de aquel en que lleva a cabo un mero intercambio comercial; no ha sabido transportar su modo de ver la realidad a un lugar real. Ni siquiera una mascletá de tallarines nitro, o una fiesta de espuma de zanahoria... nada. Las creaciones no se exhiben. Y digo que no exhiben porque no creo que vayan a abrir El Bulli al público como pabellón G (un punto de pabellón), que es lo mínimo que se le puede exigir al que se proclama artista: que exponga, que se exponga. El señor Adriá simplemente se ha reído de los visitantes que acudan a la Dokumenta. Le han nombrado artista y ha acudido a hacerse una foto con otros artistas. Se ha mofado de la expectación originada en torno a su visita. Si, como él mismo dice, se considera incapaz de realizar su cocina fuera de El Bulli, lo sensato hubiera sido agradecer la invitación y rechazarla. Después de esto, ya me explicarán ustedes cómo regaño a mi hijo cuando se vaya al colegio sin los deberes hechos y anuncie que declara su dormitorio único espacio de estudio. Los artistas hemos perdido todo el respeto (sí, me he incluido), y nos hemos ganado esa pérdida a pulso. Lo que no debiéramos consentir es que se pierda el respeto a aquellos que se interesan por el arte. La exhibición de soberbia que ha llevado a cabo Adriá en Kassel puede ser mucho más dañina de lo que pensamos. Para esto no hacía falta anunciar que estaba trabajando con Marta Arzak, que estaba trabajando en un concepto determinado, que estaba trabajando para presentar algo comestible... lo único que se ha trabajado es la excusa por no haber dado un palo al agua. Dijo que no iba a ser el cocinero de la Dokumenta, aunque como cocinero fue invitado. Pues si se niega a ser cocinero y como artista ya hemos visto lo que da de sí, ya me dirán lo que hace el escalfatrufas en su chiringuito.

La última memez de este memo asunto la ha proporcionado el director de la Dokumenta anunciando que, para justificar este des(a)guisado, cada día serán elegidas dos personas al azar, entre los visitantes, que irán a El Bulli con todos los gastos pagados. Para eso no hay que organizar un certamen de arte, basta con un concurso telefónico; ya saben, envíen ADRIA ESPACIO TIMO al 6969.


A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.


La mar de músicas. Armando Manzanero
por Antonio Polo González

XIII Edición La Mar de Músicas. (Cartagena)
Fecha: 19 de Julio de 2007
Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia
Artistas invitados: Mayte Martín, La Mari (Chambao), Soledad Giménez, Tania Libertad, Carmen Paris y Sofía Orozco
Lugar: Anfiteatro del Parque Torres.

Casi con puntualidad inglesa (hora y media antes del concierto) hacían cola por las revueltas del Parque Torres tres generaciones de enamorados. Y es que la del 19 de julio se anunciaba como noche de luna clara, suave brisa y violines. No faltó de nada, y mucho menos los violines que hicieron su entrada bajo la dirección de Juan José García Caffi. “Me cuesta salir a cantar, no tengo facultades” –afirmaba horas antes del concierto Armando Manzanero. “Cuando más a gusto me siento, –señalaba con humildad– es cuando oigo mis canciones a otros intérpretes”. A los setenta y dos años sacar adelante un concierto de dos horas de duración y seis bises es un gesto de generosidad solo al alcance de unos pocos artistas. De blanco, con una guayabera sin bolsillos, llenó el escenario con su baja estatura. Así empezó todo. La Sinfónica de Murcia marcaba las primeras notas de “Adoro” cuando un ¡Ooohhh! surgió de las gradas del anfiteatro. No era la voz, era la certeza de que sus letras disfrutaban ya de vida propia. Sin complejos, Armando Manzanero fue apuntando algunos de sus grandes éxitos, al principio solo pinceladas que acompañadas por los formidables arreglos de García Caffí dejaron para la segunda hora de la noche su parte más inolvidable.


© A. Polo

El Rey del bolero, empezó tocando el acordeón en un circo, pero solo a fuerza de creer en lo que hace ha podido disfrutar de esa misma monarquía. “Recuerdo –señala hablando de la inspiración- que un día una señora me dijo que me invitaba a comer, y era lunes. Yo pensé que las comidas sólo se celebraban en sábado o domingo, días en los que no se trabaja. Más tarde pensé que fuimos los seres humanos los que pusimos nombre a los días y me di cuenta que cualquier día es válido para pasarlo bien y disfrutar. Entonces aprendí que la semana tiene más de siete días”. Fue La Mari quien lo acompañó a recordar aquel lejano descubrimiento mientras cantaban Contigo aprendí. Luego Carmen Paris y Tania Libertad fueron desgranando uno a uno los éxitos del maestro: Somos novios, Te extraño, Esta tarde vi llover, etc. Pero fueron dos las actuaciones que marcaron la diferencia esa noche. La primera de ellas vino de la mano de Mayte Martín, una mujer tímida que sentada al piano junto al maestro, hizo un regalo de tres minutos absolutamente inolvidables cuando interpretó Mía , uno de sus mayores éxitos. La segunda, sin duda, fue la interpretación de Soledad Giménez. Manzanero la llevó cogida la mano hasta el centro del escenario y allí, vestida de negro fue recogiendo la luz suave de los focos mientras cantaba Dormir contigo. Un aforo a rebosar hasta las banderas del anfiteatro se puso en pie para ofrecer la mayor y más larga ovación de la noche. Luego vinieron los bises, Sofía Orozco –una colombiana apoteósica-, la condescendencia de Caffi que supo acomodar a la Sinfónica a esa fiesta de enamorados cincuentones, y la Luna. La del 19 fue una noche, sin duda, de brisas y violines.


 

© Antonio Polo González. ariadna-rc.com


La calma de lo justo

Alessandro Baricco
Esta historia
Anagrama. Barcelona 2007

por María Aixa Sanz

Se lo crean o no, me dejé llevar por el corazón, por un extraño imán, por alguna clase de sortilegio, por el destino hacia las páginas de la novela. Y en ellas encontré la calma. La misma que me han dado otros narradores europeos como Isak Dinesen, una calma placentera que solo me da la literatura, concretamente, algunas piezas de la literatura.

Me deslumbró quedarme quieta, calmada, en paz con las palabras que escribía un italiano de nuestro tiempo, me daba confianza, serenidad, y estaba envuelta en una historia que no quería que acabase. Me alegré con sinceridad al poder encontrar sin trasladarme a los anaqueles de muchos años atrás, una historia tan bien narrada, estructurada, circular, donde nada falta ni nada sobra, de un escritor contemporáneo nuestro, que vive en nuestro mismo mundo, en nuestra vieja Europa, ésta que nunca acabaremos de descubrir, de conocer y reconocer, donde siempre habrá un lugar más, para otra nueva posibilidad.

Si me acerqué a la novela no fue por la fama de su autor, ni por la faja que indica que ya es una tercera edición, ni por la solvencia de la editorial Anagrama, me acerqué por que abrí el libro y encontré palabras que acariciaban mis oídos, palabras que no perdían la belleza aunque contasen un horror, palabras que se transformaban en sonidos que resonaban en mi cabeza hora tras hora como una melodía, palabras que tenían una textura diferente en el paladar, palabras que no venían de otra época, palabras que pulsaban la herida de la vida, de la tierra, palabras que gozaban de un porqué, de una musicalidad, de un quejido, de una esperanza.

Si me acerqué y me quedé en la novela fue porque en ella encontré palabras que me fascinaron, una historia que me atrapaba y que no me dejaba marchar, si me quedé y me entregué no fue por error, sino por una gracia que me concedió el destino al encontrar una prosa que me llevaba dulcemente por el ensamblaje de la historia, de esa historia, de ‘Esta historia'.

Encontrarme con Ultimo Parri fue una dádiva que algún Dios me concedió. >>Ultimo, el protagonista de ‘Esta historia', con su pragmatismo aplastante y su sueño te arrastra desde niño hacia el centro mismo de la novela, te arrastra sin notarlo, más bien, notas que te estás deslizando por unos raíles que solo llegan a una estación, la estación de la buena literatura. Las horas que pasas con él, desde el mayo de 1903 al mayo de 1969, como he mencionado antes, son horas de calma, horas de sosiego, de paz, de reflexión, nada ni nadie, enturbia esa confianza, ese sosiego al que se debe el orden del mundo para que todo sea lo correcto, lo justo, lo bueno, lo merecido que Alessandro Baricco transmite. Como contrapunto a esa paz, a ese saber estar en el mundo, encontramos enfrente y enlazada a la misma historia la fragilidad de la vida reflejada en los cuerpos y las actitudes de los otros personajes y de otros lugares. Ni la singularidad de Libero Parri, ni el tarambana Conde D'Ambrosio, ni la libertad de el Talud de Tassabene, ni la magnanimidad de Gardini, ni la ambigüedad de Florence, ni la manzana de Turín, ni la tristeza agazapada en el cuerpo de la Secretaria de Gardini, ni la locura y el miedo de Cabinia, ni la crudeza y el terror en el Caporetto, ni el final del Pequeño, ni el Capitán fusilado, ni la tenacidad del Sacerdote italiano, ni la perfidia de la joven Elizaveta, ni la búsqueda de la madura Elizaveta, ni el autismo del hermano pequeño, ni la complicidad y ensoñación de la dueña de la Fonda, ni la casualidad esquiva del destino en el Jaguar plateado con el número 111 en el capó, consiguen malograr el sueño de Ultimo Parri, (el niño y el hombre de la sombra de oro), un sueño lleno de curvas y rectas infinitas, una historia donde los pilares de los sueños y de una ilusión individual son definitivos y fuertes, donde todo se resume en estas palabras que se repiten más de una vez en ‘Esta historia':

(…) La gente vive muchos años, pero en realidad está verdaderamente viva sólo cuando consigue hacer aquello para lo que nació. Antes o después no hace otra cosa que esperar y recordar. Pero no está triste cuando espera o recuerda. Parece triste. Pero lo único que ocurre es que está un poco lejos (…)

Todo ello en una estructura diferente, alternativa y arriesgada de quien cree que en la literatura todavía todo es posible, narrada por diferentes voces y personas. Alessandro Baricco conoce de cerca el arte, su valor y su poder, así como la necesidad que la vida tiene de él.<<

Déjense acariciar por ella, por la historia, después con el paso de los días extrañaran a cada uno de los personajes, habrá valido la pena conocerlos, en las horas calmadas de estas tardes infinitas donde se recupera la infancia, los placeres, las locuras, los sueños…Déjense acariciar por ‘Esta historia' puesto que sé de corazón que el día en que me acerqué a ella, la suerte estaba de mi lado.

 

Alessandro Baricco (Turín,Italia, 1958)Novelista, dramaturgo y periodista italiano nacido en Turín. Licenciado en Filosofía, ha dirigido un programa de libros y ha fundado una escuela de técnicas de escritura, llamada Holden (como homenaje a Salinger). Escritor alejado del circo mediático, apenas concede entrevistas, su carácter huidizo es proporcional a su nivel de exigencia literaria. Baricco se convirtió en un fenómeno literario mundial con la publicación de su novela Seda (1996), una nostálgica búsqueda de sentimientos que nunca se nombran. Traducida a diecisiete idiomas y con más de 700.000 ejemplares vendidos, esta novela significó su consagración internacional. Es autor además de las novelas, Tierras de cristal (Premio Médicis, 1991), Océano mar (Premio Viareggio, 1993), City (1999) y Sin sangre (2003); del monólogo teatral Novecento (1994) y de los ensayos, Rossini Il genio in fuga y El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin.


© MARIA AIXA SANZ, (Alcalà de Xivert, 1973). Diplomada en Ciencias Empresariales por la Universidad Jaume I de Castellón.Debuta en el año 1998 en la literatura con el relato “Tetrarca del reino de la nada” que le abre las puertas editoriales para participar en diversas antologías colectivas de cuentos y revistas literarias. ‘EL PASADO ES UN REGALO’, la publicación de su primera novela en el año 2000 le otorga gran éxito de público, al que le acompaña en el año 2001, la publicación de la segunda novela ‘LA ESCENA’ . Su tercera novela: ‘ANTES DEL ULTIMO SUSPIRO’ aparece publicada en Otoño de 2006 en diversos formatos. Finalista del IV Certamen “Edisena” de cuentos Cortos-Cortos, con ‘Peregrinaje de un derrotado’. Publicado en el libro el Cuarto de los Cuentos. El relato ‘Lindo O. Santos’, en el año 2002 es escogido por la editorial Torremozas para representar a la literatura española en un libro de cuentos junto con otros ocho países de Hispanoamérica. Esta participación genera criticas extraordinarias que la dan a conocer en la prensa de América del Sur. En julio de 2006 aparece publicado el relato: ‘Nerina Rombaldoni’ en la internacional y prestigiosa revista Voces. Colaboradora fija con artículos sobre literatura en el periódico ‘Etcétera’ de Zaragoza desde el año 2001, distribuido por España, México, Argentina, Chile y Perú. Y en las revistas: ‘Dosdoce’, ‘Nemeton’, ‘Mainhardt’, ‘Almiar - Margen Cero’, ‘Literaturas.com’ y ‘Palabras Diversas’. Sus artículos para el fomento de la lectura también se publican en el periódico ‘Etc. Magazine’ de Buenos Aires, Argentina, en la web ‘Libreros’ de Caracas, Venezuela y la revista ‘Destiempos’ de México D.F.


(David Lago) El poeta que siempre existió
por León De La Hoz

No tengo ningún reparo al decir que David Lago es uno de los poetas vivos más sugerentes de la poesía cubana y, posiblemente, el que más incomodidad produce socialmente. Esa puede ser una de las razones por las cuales se le conoce mal y poco, ya que si los poetas han cedido en preferencia a los narradores, es menos probable que pueda interesar un "maldito" como Lago. Su poesía hecha contra corriente, malediciente a veces y maldecible por algunos, no consiente otra norma que la de su ética frente al conservadurismo de todo tipo, la represión política y los tópicos culturales que amenazan la libertad del individuo, y ese es uno de los valores más diferenciadores dentro del conjunto de la poesía cubana ahíta de complacencias. Bajo esa sombra compartida con sus poemas ha fabulado una obra particularmente centrada en sus ángeles y demonios, sin otro destino que no sea la sinceridad del diálogo del poeta.

Si en algún lugar quisiéramos poner a Lago acorde con esas rígidas teorías de clasificación académica, quizás no habría sitio para él. No pertenece a ninguna de las generaciones literarias establecidas por los estudios de la poesía cubana, si bien el poeta nació en 1950 y publicó su primer libro en 1994, en el exilio, después de haber salido en 1982. Tampoco su poesía, de la que tiene varios libros inéditos, es propensa a calificaciones según el uso. Menos mal que poesía puede vivir sin el aire viciado de las escuelas, y los poetas sobrevivir. Él está, estuvo siempre, en el otro lado del espejo donde complacientes nos mirábamos los poetas y también en la otredad conque la política cultural cubana lo condenó porque el poeta estaba fuera de lugar. Nadie, a no ser los amigos poetas, se ha ocupado de él. El poeta parece no haber existido, aunque siempre ha estado ahí para sus amigos y Gastón Baquero, que en 1994 mencionó, cualificándolo, Los hilos del tapiz (Ed. Betania) como uno de los diez mejores libros leídos durante ese año por él.

Una de las cosas que primero llama la atención en este poeta es su actitud desenfadada y hasta descuidada hacia la escritura; posiblemente más de un verso y un poema necesitaría aplicarle el cruel remedio de la amputación, pero como diría Borges, en contraposición a Mallarmé, la poesía es mucho más que palabras. En ese sentido, posiblemente este sea un poeta sólo comparable a Ángel Escobar: fuerza, tanta que a veces irrumpe con el dislate; incertidumbre, tanta que la vida parece un plano inclinado; desasosiego, tanto que cada poema es como un sacrificio. No obstante todo eso es conseguido con la más extraordinaria naturalidad y es una de las cosas que más llama la atención del lector.

Leyendo los libros tardíamente publicados en España uno puedo comprender aún más una época de la poesía y la cultura cubanas, allí donde sus contemporáneos escribían poemas optimistas, "revolucionarios" y conversacionalmente romos, según exigían las normas de lo políticamente correcto, él buscaba no sin tropiezos un lenguaje diferente que primero fue próximo a Orígenes y por ese motivo lo condenaba al silencio. Luego, cuando el conversacionalismo comprometido era un cadáver que se enfriaba rápidamente, se apropió de la narratividad de esa poesía para contarse a sí mismo. De ahí que sus textos hayan devenido en narraciones autobiográficas y al mismo tiempo en testimonios de la inadaptación y la represión política padecida en su propia carne. No hay poeta que haya contado mejor el sentimiento de frustración, el desasimiento social y el dolor ocasionados por la política absurda y la represión a lo diferente, fundamentalmente durante la década de los años 70 en Cuba.

Con su poesía, David Lago salta por encima del cadáver de su generación biológica y se instala en un devenir, que no es el vacío neovanguardista o postmoderno de la poesía de los 90 que espantada de todo huye de sí misma, ni es tampoco la crítica reconciliadora de los 80; aunque, no obstante, toma de todas partes y adapta cada calzado a sus pies y al camino que quiere andar: La anécdota y el tono narrativo; el equilibrio entre la imagen poética y la prosa que a modo de versículos nos ofrece en gran número de poemas; el sarcasmo y la ironía como filosas tijerillas de descoser; la intertextualidad y sobre todo la que se produce a nivel de contextos culturales (obras cinematográficas, musicales, países con escenarios diversos); el indiscriminado uso de vocablos "antipoéticos" y de uso común; la beligerancia en cuanto al punto de vista; la apelación provocadora y, no menos importante, la actitud reflexiva del poeta.

Estos son algunos aciertos o desaciertos de poéticas revenidas de las que Lago hace una síntesis, cuyo mejor resultado es mostrar una poesía plena de excelencias y sobresaltos que a nadie deja indiferente. No importa que la corona del poeta no sea de laureles, sino de espinas, y que con ella no le dejen subir a los podios de los concursos ni pasearse por palacios, ferias y festivales. Él siempre estuvo y estará para recordarnos un hombre como cualquiera que sufrió, gozó y soñó para luego contarlo porque ese es el destino de los sobrevivientes, la verdadera generación a la que pertenece.


 

© León  De La Hoz




v o l v e r


ARIADNA-RC.com - Todos los derechos reservados