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La calma de lo justo
Me deslumbró quedarme quieta, calmada, en paz con las palabras que escribía un italiano de nuestro tiempo, me daba confianza, serenidad, y estaba envuelta en una historia que no quería que acabase. Me alegré con sinceridad al poder encontrar sin trasladarme a los anaqueles de muchos años atrás, una historia tan bien narrada, estructurada, circular, donde nada falta ni nada sobra, de un escritor contemporáneo nuestro, que vive en nuestro mismo mundo, en nuestra vieja Europa, ésta que nunca acabaremos de descubrir, de conocer y reconocer, donde siempre habrá un lugar más, para otra nueva posibilidad. Si me acerqué a la novela no fue por la fama de su autor, ni por la faja que indica que ya es una tercera edición, ni por la solvencia de la editorial Anagrama, me acerqué por que abrí el libro y encontré palabras que acariciaban mis oídos, palabras que no perdían la belleza aunque contasen un horror, palabras que se transformaban en sonidos que resonaban en mi cabeza hora tras hora como una melodía, palabras que tenían una textura diferente en el paladar, palabras que no venían de otra época, palabras que pulsaban la herida de la vida, de la tierra, palabras que gozaban de un porqué, de una musicalidad, de un quejido, de una esperanza. Si me acerqué y me quedé en la novela fue porque en ella encontré palabras que me fascinaron, una historia que me atrapaba y que no me dejaba marchar, si me quedé y me entregué no fue por error, sino por una gracia que me concedió el destino al encontrar una prosa que me llevaba dulcemente por el ensamblaje de la historia, de esa historia, de ‘Esta historia'. Encontrarme con Ultimo Parri fue una dádiva que algún Dios me concedió. >>Ultimo, el protagonista de ‘Esta historia', con su pragmatismo aplastante y su sueño te arrastra desde niño hacia el centro mismo de la novela, te arrastra sin notarlo, más bien, notas que te estás deslizando por unos raíles que solo llegan a una estación, la estación de la buena literatura. Las horas que pasas con él, desde el mayo de 1903 al mayo de 1969, como he mencionado antes, son horas de calma, horas de sosiego, de paz, de reflexión, nada ni nadie, enturbia esa confianza, ese sosiego al que se debe el orden del mundo para que todo sea lo correcto, lo justo, lo bueno, lo merecido que Alessandro Baricco transmite. Como contrapunto a esa paz, a ese saber estar en el mundo, encontramos enfrente y enlazada a la misma historia la fragilidad de la vida reflejada en los cuerpos y las actitudes de los otros personajes y de otros lugares. Ni la singularidad de Libero Parri, ni el tarambana Conde D'Ambrosio, ni la libertad de el Talud de Tassabene, ni la magnanimidad de Gardini, ni la ambigüedad de Florence, ni la manzana de Turín, ni la tristeza agazapada en el cuerpo de la Secretaria de Gardini, ni la locura y el miedo de Cabinia, ni la crudeza y el terror en el Caporetto, ni el final del Pequeño, ni el Capitán fusilado, ni la tenacidad del Sacerdote italiano, ni la perfidia de la joven Elizaveta, ni la búsqueda de la madura Elizaveta, ni el autismo del hermano pequeño, ni la complicidad y ensoñación de la dueña de la Fonda, ni la casualidad esquiva del destino en el Jaguar plateado con el número 111 en el capó, consiguen malograr el sueño de Ultimo Parri, (el niño y el hombre de la sombra de oro), un sueño lleno de curvas y rectas infinitas, una historia donde los pilares de los sueños y de una ilusión individual son definitivos y fuertes, donde todo se resume en estas palabras que se repiten más de una vez en ‘Esta historia': (…) La gente vive muchos años, pero en realidad está verdaderamente viva sólo cuando consigue hacer aquello para lo que nació. Antes o después no hace otra cosa que esperar y recordar. Pero no está triste cuando espera o recuerda. Parece triste. Pero lo único que ocurre es que está un poco lejos (…) Todo ello en una estructura diferente, alternativa y arriesgada de quien cree que en la literatura todavía todo es posible, narrada por diferentes voces y personas. Alessandro Baricco conoce de cerca el arte, su valor y su poder, así como la necesidad que la vida tiene de él.<< Déjense acariciar por ella, por la historia, después con el paso de los días extrañaran a cada uno de los personajes, habrá valido la pena conocerlos, en las horas calmadas de estas tardes infinitas donde se recupera la infancia, los placeres, las locuras, los sueños…Déjense acariciar por ‘Esta historia' puesto que sé de corazón que el día en que me acerqué a ella, la suerte estaba de mi lado.
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© MARIA AIXA SANZ, (Alcalà de Xivert, 1973). Diplomada en Ciencias Empresariales por la Universidad Jaume I de Castellón.Debuta en el año 1998 en la literatura con el relato “Tetrarca del reino de la nada” que le abre las puertas editoriales para participar en diversas antologías colectivas de cuentos y revistas literarias. ‘EL PASADO ES UN REGALO’, la publicación de su primera novela en el año 2000 le otorga gran éxito de público, al que le acompaña en el año 2001, la publicación de la segunda novela ‘LA ESCENA’ . Su tercera novela: ‘ANTES DEL ULTIMO SUSPIRO’ aparece publicada en Otoño de 2006 en diversos formatos. Finalista del IV Certamen “Edisena” de cuentos Cortos-Cortos, con ‘Peregrinaje de un derrotado’. Publicado en el libro el Cuarto de los Cuentos. El relato ‘Lindo O. Santos’, en el año 2002 es escogido por la editorial Torremozas para representar a la literatura española en un libro de cuentos junto con otros ocho países de Hispanoamérica. Esta participación genera criticas extraordinarias que la dan a conocer en la prensa de América del Sur. En julio de 2006 aparece publicado el relato: ‘Nerina Rombaldoni’ en la internacional y prestigiosa revista Voces. Colaboradora fija con artículos sobre literatura en el periódico ‘Etcétera’ de Zaragoza desde el año 2001, distribuido por España, México, Argentina, Chile y Perú. Y en las revistas: ‘Dosdoce’, ‘Nemeton’, ‘Mainhardt’, ‘Almiar - Margen Cero’, ‘Literaturas.com’ y ‘Palabras Diversas’. Sus artículos para el fomento de la lectura también se publican en el periódico ‘Etc. Magazine’ de Buenos Aires, Argentina, en la web ‘Libreros’ de Caracas, Venezuela y la revista ‘Destiempos’ de México D.F. |