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EL LABERINTO A R I A D N A - R C . c om c r e a c i ó n l i t e r a r i a
[número treinta y cinco edición primavera 2007] j u n i o
E S P E C I A L P O E S Í A D E L S U R |
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En la ladera del parral · · · · · ¿Qué decirle a Raquel?
Para Fermín Fatuo Reguera Las palabras de Dios o de la muerte o del amor,
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© José María Algaba. (Sevilla, 1954). Tiene editados La quimera encendida, La casa de las sirenas, El bruñidor de ágata, El sudario de Laertes, Donde el silencio es voz, El silencio de Isaac, Único fragmento, El acantilado y recientemente El poema de Ayax. Posee premios tan relevantes como el Cáceres, patrimonio de la Humanidad, Luis Cernuda, José Hierro o Ciudad de Salamanca. Se trata sin duda alguna de una de las voces más poderosas, jondas, escondidas y definitivas de la poesía española actual. |
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Síndrome de abstinecia
Me había jurado muchas veces
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© Miguel de Francisco Barrero |
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Para lo que no existe
(Para lo que no existe. Ed. Pre-Textos. Valencia 1999)
Para borrarse y convertirse En el olvido de la humanidad La oyen sin oírla
Tocar un cuarzo ahumado, vítreo y negro, La piedra, en su secreto, es armonía, El tacto es humildad. Aquel niño buscaba con su cara
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© Álvaro García (Málaga, 1965) Doctor en Filología Hispánica, ha publicado los libros de poesía La noche junto al álbum (Premio Hiperión, 1989), Intemperie (1995), Para lo que no existe (1999), Caída (2002) y El río de agua (2005), así como el ensayo Poesía sin estatua (2005). Ha traducido al español libros de Kipling, Auden, Larkin, Margaret Atwood, Kenneth White y Ruth Padel. |
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Refutación de la elegía
(De Refutación de la elegía, 2006)
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© Eduardo García nace en São Paulo en 1965, hijo de españoles. Vive pues su primera infancia a caballo entre dos lenguas. Permanece en Brasil hasta los siete años, edad en la que su familia decide regresar a España. Se traslada entonces a Madrid, ciudad donde transcurre su adlescencia y primera juventud. Cursa allí la Licenciatura de Filosofía, especializándose en Estética. Profesor de Filosofía, obtiene en 1991 una plaza en Córdoba, donde reside en la actualidad. Como poeta es autor de los libros “Las cartas marcadas” (1965), “No se trata de un juego” (1998, 2ª edición 2004), “Horizonte o frontera” (Hiperión, 2003) y “Refutación de la elegía” (Generación del 27, 2006). Por “No se trata de un juego” recibió el Premio Hispanoamericano de Poesía “JUAN RAMÓN JIMÑENEZ”, así como el premio “OJO CRÍTICO” de Radio Nacional al mejor libro de poesía joven del año. “Horizonte o frontera” obtuvo el Premio Internacional de Poesía “ANTONIO MACHADO EN BAEZA”. Su obra ha sido recogida en las principales antologías de poesía última española: “La generación del 99” (José Luis García Martín, 1999), “Pasar la página” (Manuel Rico, 2000), la bilingüe “Poesía espanhola, anos 90” (Joaquím Mª Magalhães, Lisboa, 2000), “Yo es otro, autorretratos de la nueva poesía” (Josep Mª Rodríguez, DVD, 2001), “La lógica de Orfeo”, (Luis Antonio de Villena, Visor, 2003) y “Ultima poesía española” (1990-2005) (Rafael Morales Barba, Clasicos Marenostrum, 2006) entre otras. Ha cultivado el ensayo sobre el fenómeno poético en sus libros “Escribir un poema” (Fuentetaja, 2000; 2ª edición ampliada y corregida, 2003) y “Una poética del límite” (Pre-Textos, 2005), donde propone una epistemología de la escritura desde una visión integradora. En abierto diálogo con su propia aventura creativa. “Una poética del límite” ofrece una puesta al día en profundidad de nuestra actual concepción de la poesía a la luz de las aportaciones de las ciencias humanas, la estética y el psicoanálisis contemporáneos. |
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Madre · · · · · Comercial senior
(De “El Mapa de América”) Igual que esas estrellas que están muertas ahora que debes acercarte a los cuarenta
(Poema Inédito) En el parking le entregué el género y los catálogos. Sobre el capó estampamos las firmas y me dio una copia de las últimas comisiones. Mañana te harán el ingreso, dijo sin mirarme a los ojos. No tuve fuerzas para volver a casa, qué le digo a Silvia, cómo vamos a pagarlo todo. Subí al local, pedí una copa y luego otra. Entonces el Yugo me dio una ficha, ande, suba, no lo piense más, invita la casa. Una niña asustada, fianza de un yonki con cara de ángel. Y yo, más asustado todavía.
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© Pablo García Casado nació en Córdoba el 13 de mayo de 1972. Ha publicado Las afueras (DVD Ediciones, Barcelona, 1997), por el que fue I Premio Ojo Crítico de RNE 1997 y finalista del Premio Nacional de Poesía de ese año, y El mapa de América (DVD Ediciones, Barcelona, 2001). Ha sido incluido en diversas antologías de poesía española, como "La Generación del 99", de José Luis García Martín, "Feroces", de Isla Correyero o "25 poetas jóvenes españoles", publicada por Ediciones Hiperión. |
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La alquimia de un recuerdo · · · · · La abundancia
(Poema inédito) Un recuerdo sobre un cuerpo se adhiere, Los cántaros, donde suena y resuena La alacena, el olor a oro aireado, El caballo aguardando la llegada del día, Sobre su cuerpo dormido En su cesta, la fruta. En su copa, ambrosía.
(Poema inédito) La ventisca no ha roto el amparrado De él aprendí a cazar al acecho del tiempo. Continúe mi amigo más amado De él aprendí a curarme de la lejanía. Mientras, yo seguiré aquí, De ella aprendí, paz y ciencia, el sentido
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© Pablo Guerrero nació en Esparragosa de Lares, provincia de Badajoz, el 18 de octubre de 1946. Su vinculación a la canción nace del profundo amor a su tierra, Extremadura, y al intento de revitalizar la canción con raíces populares. En 1967 marcha a vivir a Madrid. |
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No maldigas, payo... · · · · · Ortodoxia · · · · · Mi corazón pecador
No maldigas, payo,
Las manos, nunca por encima de la cabeza. Nunca. Jamás.
Perdoa meu coração pecador... Perdona este corazón que a la carne paga su diezmo
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© David Lago. Camagüey, Cuba, 1950. Cursó estudios de Literatura Hispanoamericana en la universidad de su ciudad natal. Desde 1982 reside en Madrid, España. Ha publicado en diversas revistas literarias de Estados Unidos como “El Gato Tuerto”, “Linden Line Magazine”, y ha sido antologado en Poesía cubana contemporánea, y Poetas cubanos en España. Ha publicado Lobos, La resaca del absurdo, y Los hilos del tapiz. |
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Desde la otra orilla de la memoria
Ese dolor lento que nace Calles vacías, Despliega la noche Mientras los aliados del horror, Cuerpos inertes, Los carros de la desolación, Desde la otra orilla de la memoria,
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© Esperanza Mas Llabrés. |
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Naufragio
Sé cómo es estar muerto entre las olas, este peso |
© Miguel Mejía |
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Mi primer cuarto de baño
Hay cuartos de baño azules Hay un mundo imaginario, Todos conducen al instante mismo del recuerdo, Hay cuartos de baño grises
Mi pie en el water hace equilibrio, Tuerzo el tobillo y En la sexta Y aún flotando Tengo diez dedos
Cinco cepillos de dientes anónimos Cinco cepillos de cinco bocas Sí, alguien más habita en esta casa, Nada se resiste, Cinco anónimos,
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© Mª José Mora, Maijo Mora (Huelva 1977) es periodista y fotógrafa. Tras sus primeros pasos en el colectivo onubense Madera Húmeda, ha colaborado en diversos espacios culturales madrileños Less is More, Espejo5 y La Fábrica de Lycors de Mallorca. Actualmente reside en las pitiusas donde trabaja en varios proyectos. |
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Poema
La historia terminó |
© Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) ha publicado el libro de relatos Subterráneos (DVD, 2006, premio Andalucía Joven de Narrativa 2005), la novela Circular (Plurabelle, 2003), y los ensayos Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual (Bartleby, 2006) y Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara, 2006). Asimismo, han visto la luz los poemarios Texto refundido de la ley del sueño (1999), Mester de cibervía (Pre-Textos, 2000), Nova (Pre-Textos, 2003), Autobiografía. Novela de terror (Universidad de Sevilla, 2003) y Construcción (Pre-Textos, 2005). Ejerce la crítica en marcha en su blog Diario de Lecturas (www.vicenteluismora.com), y es crítico de revistas como Quimera, Archipiélago, Clarín, Animal sospechoso, Puerto, Mercurio y Cuadernos del Sur. |
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Canción del Tajo · · · · Tienen sed los campos
Me quiero navegable como el Tajo
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© Manuel Moya nació en Fuenteheridos en noviembre de 1960, en un día de aguaceros. En Sevilla cursó estudios de filología que abandonó para echarse a los caminos. En la actualidad reside en su pueblo natal trabajando y persistiendo en la escritura. Poeta notoria y voluntariamente insular, casi eremítico, tiene publicados los libros, La Noche Extranjera, Las Horas Expropiadas, Las islas sumergidas, Salario, Pese al combate, Lección de sombras y Taller de máscaras, Jerruje, así como la colección de relatos Regreso al tigre y el catálogo lírico Los sitios del agua, en colaboración con el pintor J.Mª Franco. Frecuenta la creación, la traducción, la heteronimia, la crítica, el ensayo... y cuenta en su haber con notables premios literarios y participaciones en antologías no sólo nacionales. Libros suyos han sido traducidos en su integridad al francés y al portugués, si bien muestras menores de su obra conocen otras lenguas. Recientemente ha publicado la novela La mano en el fuego (Ed. Calima, 2006), un libro de relatos (rLa sombra del caimán, Ed. Onuba, 2006) y el poemario Interior con islas ( Ed. Pre-textos, 2006). |
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Catenaria · · · · Erosión
El turista descansa sentado en la arena. Sabe que cuanto contempla es síntoma de una enfermedad. Pero no la siente.
Algo les sucedió a cada una de las chicas: una tuvo un aborto; otra llegó a la menopausia. Ha engordado y le ha quedado en el rostro el rictus del asco y del calor. Y luego todas aquellas ideas inglesas de las que no teníamos ni idea. Y los oemas hechos de contraseñas, las fotografías que evocaban tan sólo la aridez. |
© Álvaro Muñoz Robledano. Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), así como la edición virtual "Breve historia de la lucha de clases" (Ariadna-rc.com, 2003). Las revistas Ariadna-RC.com, Canente y Poeta de Cabra acogieron algunos poemas de sus libros. Acaba de recibir el III Premio Literario Café Mòn de Palma de Mallorca por el poemario "Salvoconductos", |
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Tercera enseñanza Materias que no enseñan en la escuela: De memoria aprenderse y después olvidarse.
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© Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964) ha publicado los siguientes poemarios: No es precisa la muerte, Puente levadizo, Fuegos japoneses en la bahía, Cartas de amor de un comunista Los muertos nómadas, De la nieve embrionaria, El frío proletario, Nocturnos de tinta y La autonomía térmica de los pingüinos. Poemas y textos suyos han sido recogidos en diversas antologías y publicaciones colectivas. |
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Manifiesto para un sueño democrático del agua
Que las aguas circulen libremente Que los aljibes tengan un cráter en la Luna Que los arroyos descansen en el remanso de los meandros Que se mantenga el idilio de los deltas Que los neveros sean la pila bautismal de las cataratas Que dejen desandar el camino a todos los salmones. Que las lagunas nos hagan invulnerables a la altura del corazón,
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© Antonio Polo. San Fernando (Cádiz) 1957. Ha publicado distintos trabajos: “Quince líneas” Ed. Tusquets, « Lavapiés » Ed. Ópera Prima; “La vida en Hermenauta” Ed. Ariadna, colaborador en varias revistas literarias: ”Cuadernos del matemático”, “Luces y Sombras”, “Arena y Cal”, etc. Traducción del italiano “Odore dei racconti” y “Los chicos de Vico Capriata” de Paolo Barsanti, 2006. Ha sido finalista en varios premios literarios: C. Cuentos Canal Isabel II, Madrid. 2001, Premio Villa de Pasaia 2000, San Sebastián; I Concurso de Relatos de Viaje de la Revista Cartográfica, Premio Encuentro Entre Dos Mundos, Geneve (Francia) 2000, Premio de Narrativa Géminis 1999, Aspe (Alicante); Villa Constitución 1998, Argentina; Certamen de Narrativa Nitecuento 2002, Barcelona; Premio Internacional de Poesía de Pedraza 2002, Segovia; II Premio Tilo Wenner de Poesía 2003, Argentina; Premio Constantí de Relatos de Viajes 2004, Tarragona; Concurso de Microrrelatos de la Comarca de Matarranya 2005, Teruel; Premio. XXI Premio Internacional de Poesía El Yantar de Pedraza 2006, Segovia. Constantí de Relato 2006 Historias de la Historia. |
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Poemas
Cuando el árbol deshoje los otoños
IV. M-2
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© Francis Vaz |
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Poema para localizarme
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© Raúl Rivero Castañeda. (Morón, Cuba. 1945). “Periodista de estirpe y autor de poemas cubanísimos” según Eliseo Alberto, “el primer popeta cubano” según Guillermo Cabrera Infante. Ha publicado numerosos libros de poesía y varios de reportajes. Trabajó durante años en los principales periódicos y revistas de la isla, así como en Prensa Latina (agencia oficial de noticias) y en la UNEAC (Universidad de Escritores y Artistas de Cuba) como asesor de Nicolás Guillén. En 1991 firmó la Carta de los 10, carta abierta al gobierno cubano pidiendo reformas y espacios para todos, por lo que fue condenado al ostracismo y se le prohibió viajar. El 4 de abril de 2003, en juicio sumario, fue condenado a 20 años de cárcel, que cumplió, en el penal de Ciego de Ávila en condiciones infrahumanas, hasta su excarcelación el 30 de noviembre de 2004. Desde primeros de abril de 2005 vive en España. Ha publicado “Sin pan y sin palabras” Ed. Península. Este poema lo escribió en la carcel, junto a otros que hoy conforman el libro “Vidas y Oficios” Poemas de la cárcel. Ed. Península 2006. “Casi todos en una celda de castigo donde solo podía caminar seis pasos”. Ese fue su hogar durante un año, entre la primavera del 2003 y el inviernillo cubano del 2004, cuando ya estaba seguro de que es era el lugar donde iba a buscar la muerte. Ariadna publicó varios poemas y artículos en el verano del 2003, junto al relato titulado “La cuartilla” que le dedicó su amigo y periodista cubano Rafael Alcides. |
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El poeta habla de su amada y la compara a su
Para ella, que se vistió de bellísimo oscuro. Hablan de ti, de mí, y algunas veces Hablan de mis maneras: que pareces Te sigo: me rechazas. Te rechazo: Bocas que un ángel nos repite atento:
Jesús Urceloy / diciembre 06.
En lo más alto del monte está el Castillo. Un edificio de órdenes tangenciales: alabastro y ónice. Y tres puertas de plata. Pudiera ser un oxímoron, pero Miguel está en lo alto de la escalera que conduce al corredor que rodea el Castillo que permite el acceso a todas las puertas de plata. Con la boca bien apoyada en la mano, con la sonrisa sagaz del coleccionista de máscaras. Sabemos que ha observado cada una de ellas, que conoce –por lo tanto- el porqué de las tres ninfas que adornan vestidas cada uno de los gabletes y al tiempo se desnudan al alcance de la mano en cada una de las tres aldabas. La luna asciende los pináculos del horizonte. Un viento nuevo amenaza hilarnos. Y entonces Miguel desaparece. Lo buscamos en derredor. Y no está. Ha cruzado una puerta. Y no estábamos mirando. Perséfone, la ninfa de la locura, ha sido esculpida boca abajo, como lanzada desde un alto trampolín: quien su puerta atraviesa conoce los misterios del alacrán, la pintura pre-rafaelista, la mueca cuando Góngora descifró la Anábasis. La naturaleza de cada gota de sangre que anuncia las rodillas de una virgen orante. Cleo, la de ojos turbios, se balancea arqueada en un trapecio. Nos invita a tocarla: nos mira, acalla nuestra elocuencia. Quien tras ella se pierde gana el don del blasfemo y cubre de nieve los arcos de los puentes: observará olas y bálsamos, olas y árboles muertos, y alfileres. Y Deméter, la roja, parece caminar resuelta sobre un río de alfanjes. Descalza, subversiva. Quien su puerta cruza cree en jacintos y en rostros ondulados, conoce los sistemas de los números ene, sabe que en cada verso un callarse espera. Desde aquí no sabemos por cual Miguel ha entrado. El recuerdo del humo de un cigarro, tal vez el envoltorio férreo del cava, la guirnalda en el ojo sobre un aroma azteca, le delatan.
Jesús Urceloy / Enero, 2005
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© Jesús Urceloy. Madrid, 1964. Seudónimo de Jesús L. García Lorenzo. Escritor y poeta. Profesor de Poesía del Taller de Escritura de Madrid desde 1999, y del Taller de Escritura Creativa Dédalo desde 2003, también de Madrid, Fundador y Coordinador de la sección de Poesía de la revista en internet Ariadna-rc.com, Coordinador de los ciclos de Poesía del café Libertad-8, de Madrid, Coordinador de los ciclos de Poesía de la Universidad Alcaláa de Henares desde 2002 y miembro del Jurado del Premio Nacional de Poesía 2003 y del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2004, ambos del Ministerio de Cultura. Libros publicados: Poesía: Poemas eróticos (Ayto. Galaroza, Huelva, 1996), Libro de los Salmos (Devenir, Madrid, 1997), La profesión de Judas (Sial, Madrid, 2000). Antologías: 100 sonetos (La Luna de Mérida, Mérida, 1998), Feroces (DVD, Barcelona, 1999), La voz y la escritura (Ateneo de Madrid, Madrid, 2001), Quinta del 63 (Celya, Salamanca, 2002), Entonces, ahora (Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, Madrid, 203), La paz y la palabra (Odisea Editorial, Madrid, 2003), Madrid, once de marzo (PreTextos, Valencia, 2004), 11M (LF Ediciones, Salamanca, 2004). Ediciones y estudios: La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne (Anaya, Madrid, 2002), el círculo carmesí, de Edgar Wallace (Anaya, Madrid, 2002), Las minas del Rey Salomón de Henry R. Haggard (Anaya, Madrid, 2002), Todo Sherloc Holmes, Edición de Jesús Urceloy (Cátedra, Madrid, 2003, 2ª ed. 2004), El día en que nos dimos cuenta de todo, Prólogo de Jesús Urceloy. (Taller de Escritura de Madrid. Madrid, 2004). Traducido al portugués en Poesía Española anos 90. Edición de Manuel Magallanes (Relogio d’agua, Lisboa, 2000), 23 Poetas y un DNI (El Árbol-Espiral). Poemas sobre el curso 2003-2004 impartido por Jesús Urceloy. Béjar. 2004. |
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Algún día no estaremos
Somos la escritura rebelde que el agua no se lleva. Luis Armenta Malpica
Algun día no estaremos. Ellos vendrán a recoger las cáscaras, las frutas mordidas, el odio a la urbe, los espejos rotos de la ira. Las páginas en blanco donde se escribieron los mejores poemas a nadie. Mirarán subir y bajarse de autobuses a decenas de hombres que habrán perdidos sus manos de tanto acariciar los cuerpos (de los muertos). Nos mirarán en viejas fotos amarillas con los filos quemados, con la misma extrañeza con que nosotros miraros en la noche a un bicho que se eleva en el jardín. Sabrán muy poco de nosotros, mas que somos polvo en algun cementerio de la ciudad que nadie sabe donde queda, ni tiene idea donde está. II Ellos tratarán de rastrear nuestros pasos, descubrir las huellas digitales en tanto cuerpo amado y tratarán de descifrar cartas o manuscritos de nuestro vagabundo paso sin pena ni gloria por este mundo-hombres que se impusieron el milagro de ser felices pero que no pudieron ni siquiera llegar a sus orillas- y ahora sólo descansan varios metros bajo tierra. Hombres-calaveras, hombres-zoológicos, hombres-chimpancés, hombres-jaulas; seremos productos de investigación etnográfica y de publicidad en alguna percha al final de los supermercados. III ¿Quién nos oirá? ¿Los oídos del viento, el mar de leche o un pájaro que se anida en una nube? ¿O los niños que no saben qué es la muerte pero que con sus lápices de colores, pintan a la muerte de sus escasas pesadillas?
IV ¿Qué dirá Dios después de tanto bullicio? ¿O Dios estará enterrado en otro cementerio que nadie sabe donde queda, ni tiene idea donde está? V Nuestro corazón frío latirá de vez en cuando, sólo por angustia o por capricho, nunca lo sabremos; pero lo cierto es que latirá con suma fuerza, tantas veces que lo oirán en todas las esquinas de la urbe. VI Qué pasará con nuestros ojos, a qué ciegos se los donarán. Qué harán con nuestros recuerdos. Qué harán con nuestras manos que encendieron inviernos y sirvieron como rutas para los caminos del amor turbulento. Qué pasará con nuestras rodillas que sólo supieron en este mundo suplicar a los dioses mejores días en este mundo. Qué harán con nuestra voz, acaso se las darán a los mudos para que aprendan a gritar enloquecidos, como sus miserables dueños. VII Tal vez seremos la escritura rebelde que el agua no se lleva. O tal vez estemos condenados para siempre a vivir comos locos de remate entre las cuatro paredes de este mundo. VIII Viviremos al fondo del precipicio de nuestras camas. Viviremos con camisas de fuerza y en coma, amarrados a los vidrios de las horas. Tan sólo galoparemos con nuestros deseos a lugares parecidos al purgatorio. Seremos ángeles decapitados, ángeles asesinos, ángeles rufianes que solo anhelan dialogar con nuestros muertos. IX Ellos buscarán en nuestras manos los últimos indicios o rastros de humanidad que nos quedan. Pero ya será tarde. X ¿Dónde quedarán nuestros signos o nuestras pocas señas particulares?
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© Augusto Rodríguez (Guayaquil, Ecuador, 1979) Licenciado en Comunicación social. Es una de las voces más interesantes y apasionantes de la nueva poesía ecuatoriana. Ha publicado los poemarios Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y en países como España, Uruguay y Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es miembro fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. Ha sido invitado a varios encuentros de literatura en el Ecuador y el extranjero. Parte de su obra poética está traducida al inglés, al catalán y al francés. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España, Canadá, Perú, EE. UU. Y Uruguay. Editor de la revista literaria El quirófano. |
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Poemas
1 Algún día sólo habrá sal para cenar
6 Mi casa es historias en los tendederos
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© Teresa Esparza Oteo nació el 28 de mayo de 1960 en la ciudad de México. |
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Lucía Lucía tenía un despertar glorioso, sol y agua en la mirada lobezna, brillante y acuosa, como si fuera el colofón del llanto extinguido, dos estrellas verdes que yo encontré en la noche, el rostro natural, salvaje y bello de las mujeres tribales, y la cascada de cabello oscuro fluyendo por su espalda desnuda. Yo no paraba de mirarla, cuando se cepillaba el pelo, cuando viciaba el color y la tersura de su piel con cosméticos de bagatela, cuando lucía el tanga por el pasillo, cuando resoplaba el mechón dorado porque le incomodaba. Hasta que no recurría a los potingues le dedicaba una mirada de deleite que luego se tornaba al resentimiento y a la incomprensión. Era más bella al despertar, luego ella se encargaba de adquirir condición de princesa cheli del colorete, cuando adulteraba la belleza de su rostro de aborigen y se vestía con el último modelo de la venta ambulante. Pero en su despertar parecía existir un pasado de princesa árabe, de belleza divina, de hombres que tirarían por la borda su honor, su fidelidad, su vida, lo que fuera, por estar junto a ella. Lucía era una estrella al despertar que perdía brillo cuando visitaba el cuarto de baño, una fuente primorosa que derramaba ganas de entrega carnal, de vivir y ella mismo iba agotando, hasta la llegada la noche, cuando las pinturas de su cara representaban algo así como las lágrimas de un payaso resentido y alicaído por el fracaso de la función. Fue todo y hoy es nada. Cuando los nervios agradables que bailaban en mis tripas se convirtieron en angustiosas punzadas en la boca de estómago eran las nueve de la mañana de un día fresco que iniciaba el otoño.
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© Javier Guerrero Rodríguez es de formación jurídica. Resultó finalista con el relato Lucía en el concurso Cuanto Cuento de la Fundación Acuman, y formó parte de un recopilatorio, y con su relato El Forastero en la Semana de cine fantástico, bizarro y terrorífico de La Monstrua, y formará parte de una antología que saldrá a finales de 2007. |
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El frigorífico “A tu lado”, eso fue lo que dijo Isabel cuando se cruzaron la última vez en el portal. “Lo que quiero es vivir a tu lado” –le dijo ella cuando salía a toda prisa para tomar el último metro de la línea 1. “Luis, lo que quiero es vivir a tu lado. Que me bajes la Luna y nos perdamos juntos en la otra cara” –así, de un tirón se lo dijo. Luis recordaba como una antigua premonición esa lluviosa noche de noviembre mientras cruzaba el Paseo de la Castellana. Al fondo sobresalía la torre octogonal del Hospital de la Paz disminuido ahora por los rascacielos que se construían a su alrededor. Imaginaba a Isabel en la décima planta de aquel edificio ajena por completo a la vorágine nocturna de Madrid. La Unidad de Neonatos en donde trabajaba era el orgullo de la dirección actual, y es que en los últimos meses el departamento competía con los más prestigiosos centros hospitalarios de Europa y Estados Unidos. Cada semana Isabel asistía al milagroso esfuerzo de mantener en el mundo a pequeños seres que se debatían en la frontera de la vida. “Cariño, hoy he traído uno de seiscientos gramos. La naturaleza es increíble” –leyó el mensaje en un post-it amarillo que había pegado en el frigorífico. Comoquiera que era la primera vez que le dejaba una nota escrita con aquel entusiasmo, abrió de inmediato la nevera pensando que dadas las fechas –un noviembre tardío– y las últimas lluvias, lo que la naturaleza podría haberle reportado de excepcional acaso fuera un níscalo de más de medio kilo. Isabel que conocía su debilidad por los boletus un día le dijo que los hongos eran los seres más antiguos de la Tierra, y que su capacidad de supervivencia era milagrosa,“como la de los niños” –solía decir entusiasmada. “En el cajón de abajo. Están al fondo. Los rovellons están al fondo” –dejó escrito al día siguiente junto a otro escueto mensaje: “¡Esa indolencia va a ser tu ruina!”
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© Antonio Polo . San Fernando (Cádiz) 1957. Ha publicado distintos trabajos: “ Quince líneas ” Ed. Tusquets, « Lavapiés » Ed. Ópera Prima; “ La vida en Hermenauta ” Ed. Ariadna, colaborador en varias revistas literarias: ” Cuadernos del matemático ”, “ Luces y Sombras ”, “ Arena y Cal ”, etc. Traducción del italiano “ Odore dei racconti” y “Los chicos de Vico Capriata” de Paolo Barsanti, 2006. Ha sido finalista en varios premios literarios: C. Cuentos Canal Isabel II, Madrid. 2001, Premio Villa de Pasaia 2000, San Sebastián; I Concurso de Relatos de Viaje de la Revista Cartográfica, Premio Encuentro Entre Dos Mundos, Geneve (Francia) 2000, Premio de Narrativa Géminis 1999, Aspe (Alicante); Villa Constitución 1998, Argentina; Certamen de Narrativa Nitecuento 2002, Barcelona; Premio Internacional de Poesía de Pedraza 2002, Segovia; II Premio Tilo Wenner de Poesía 2003, Argentina; Premio Constantí de Relatos de Viajes 2004, Tarragona; Concurso de Microrrelatos de la Comarca de Matarranya 2005, Teruel; Premio. XXI Premio Internacional de Poesía El Yantar de Pedraza 2006, Segovia. Constantí de Relato 2006 Historias de la Historia. |
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De la paciencia y brevedad
… en las cosas sencillas he guardado un vuelo de paloma, … de nuevo, por la greda, … algo tendrá que ver la brevedad, … qué difícil describir una imagen y estar dentro.
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© MARISA GONZÁLEZ Natural de Vecilla de la Polvorosa (Zamora). Abogado. Reside en Castro Urdiales (Cantabria). Fue cofundador del “Grupo Poesía 4” en el ámbito de la Asociación Artística Vizcaína en 1975. Su poesía comienza a aparecer en el libro “Veintitrés voces…”, CLA, Bilbao 1976, para continuar en las siguientes obras: Antología Club Internacional de Escritores, Madrid 1981; “Los siete rostros del amor” Madrid 1988; Antología Poética General, de Carlos Murciano y Carlos María Maínez, Madrid 1990; en 1995 Editorial SE-uba, Barcelona, publica “Yosel”, y en 1996, con “Del agua y del fuego” obtiene el Premio Nervión de Poesía convocado por la Sociedad El Sitio de Bilbao. Su obra se encuentra en las bibliotecas de diversas universidades y centros. Actualmente comparte poesía, relato y novela. |
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Las putas de la Merced
Las putas de la Merced En las pálidas tardes de la Merced Si yo supiera rogar pediría un salón luminiscente para ellas |
© Félix Luis Viera Poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba) y Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005). El Premio de la Crítica es el mayor reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Varias de sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor a favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. Su más reciente novela, Un ciervo herido –que aborda el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960-, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y recientemente ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores. Recientemente ha concluido su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década del 60, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja, inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995. En México, ha colaborado en diversos periódicos con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general, ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas.*Unión de Escritores y Artistas de Cuba. (Colaboración. La Nueva Cuba) |
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Poema a Plutón
Era agosto cuando dejaron de ser nueve, |
© ANA VIDAL EGEA. Finalista premios jóvenes talentos de la editorial booket, grupo Planeta, 2006 ( Jurado: Juan Manuel de Prada, Lorenzo Silva, Ramón pernas, Santos Palazzi, Paz Gaspar y Carmen Garrijo). Finalista del concurso de relatos El Fungible 2005.El jurado del concurso formado por Jorge Eduardo Benavides y Luís Mateo DíeZ. Entrevista en el programa El séptimo vicio, en el apartado Metrópolis, en Radio Nacional de España, Radio 3, acerca del cine en Finlandia ( 12 de junio 2006) Premio regional de narrativa ( I.E.S AlfonsoX El Sabio.Murcia.2002). Ganadora del XV Certamen de Poesía “Blais de Infante” del Baix Llobregat. (Barcelona. Febrero del 2001). Participación en el recital poético en la gira Ardentísima como poeta local en Torre Pacheco. (Murcia.2002). Miembro de la asociación de artistas y escritores de España y del grupo de poetas jóvenes "“nocturno i" (año 2003.Madrid). Premio al mejor relato en el concurso Fernando Belmonte 2005. Primer premio de poesía 2005 del Colegio Mayor Isabel de España (Ciudad Universitaria 28040,Madrid). Finalista en la categoría de poesía de los premios Murciajoven 2005. Recital de poesía junto a Ana Gorría en el Museo de la Ciudad con motivo del día de los museos y los jóvenes (18 de mayo del 2006, Murcia) |
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Mi hogar está encendido
Mi hogar está encendido. Afuera hace frío y mi hogar, por suerte, está encendido. A pesar de tener un calefactor a gas, moderno, al ladito; a pesar de tener la posibilidad de optimizar mejor el rendimiento del calor, prefiero reconfortarme -o jugar a que me reconforto- con unas cuantas maderas allá, en el fondo de ese agujero en la pared, que es mi hogar. Hoy, en la carnicería del pueblo, comentaron que la helada sería terrible. Que el invierno sería terrible. La luz del living está apagada.El fuego se mueve alocado. El humo que aleatoriamente sale a presión de la punta de algún tronco dibuja extraños espectros. Puedo pasarme horas mirando, como hechizado, el fuego agitarse en el fondo de ese agujero en la pared, que es mi hogar. Me imagino el aroma de ese humo que se encarama por la chimenea y que se mezclará con el de otras casas: una confluencia de recuerdos, de esperanzas, de miradas, de angustias, de derrotas... La noche es silencio. La noche, que agoniza una vez más desde tiempos inmemoriales, está en silencio. Los perros ya no ladran. El frío les ha hecho recordar quién manda, quién es el líder. La vida, afuera, está como expectante, aletargada. Observo las maderas. Por Terra Australis, durante el invierno, suelen verse hombres, mujeres y niños con bicicletas y carritos. En los carritos la leña forma pequeños atados. Cada tronco, cada pedazo de madera, les permitirá a esos pobres diablos, fantasmas que me acompañarán para siempre, cocinar el guiso, calentar agua o los protegerá a los ponchazos del brutal ensañamiento que les dispensan, año tras año, Natura y el chaperío hostil. En Terra Australis, los carritos arrastrados por destartaladas bicicletas cubiertas de óxido, que se mueven subrepticiamente en la noche como alimañas, buscan refugio de tanto en tanto en las banquinas para evitar que los autos, lujosos algunos, tan destartalados o más otros, los destripen como a bestias. En Terra Australis, las motosierras, con sus bramidos salvajes, aquí, allá, en todas partes, cortan, tronchan, laceran, mutilan feroces, indómitas, despiadadas, sin importarles los slogans, las sugerencias, el futuro o la consecuencia. Lo único que importa es el presente. No es para menos: el frío como el hambre no dan tiempo para las reflexiones filosóficas ni para los reiterativos discursos baratos y estúpidos. Observo las maderas. Días atrás compré un pedazo de quebracho de unos veinte kilos, y el dueño, mientras me cobraba cinco pesos, me pidió disculpas. Me dijo que le daba vergüenza ajena ese despropósito. Le dije que no se preocupara. Le dije que al menos nosotros, por ahora, lo podíamos pagar. ¿Qué quise decir con “nosotros”? Esa frase, eso último que dije esa vez tan inconsciente como imprudentemente, hoy la califico de inmoral. Observo las maderas en el fondo de ese agujero en la pared, que es mi hogar. Las maderas, que se queman a destiempo, tienen su historia. Es como si trataran de llamar mi atención. Yo puedo, con los ojos abiertos o cerrados, seguirles el rastro que es su historia, que es la mía. Hay maderas de pallets desechados que corté junto a mi padre en los últimos asados que compartimos. Mi padre se tomó la molestia de desarmarlos uno por uno. Quitarles los clavos meticulosamente. Mi padre nunca escuchó mi pedido de que no hiciese ese trabajo, para su edad, faraónico. Con mi padre corté maderas de pallets desechados en los últimos asados que compartimos mientras me contaba historias de la familia y de ese barrio en el oeste. Hay tronquitos de fresno... hay tronquitos de sauce eléctrico... hay tronquitos de ligustro y de tala que corté junto a mi hijo entre charlas eclécticas y reflexiones en el bosque de enfrente que ya no está, ese bosque oscuro y, por momentos, casi impenetrable, siempre dispuesto a hacerme imaginar historias de terror citadino o de locura misionera, Collins en mano. Yo tengo un Collins. Yo heredé el Collins de mi padre, que él heredó de su padre, mi abuelo. También hay maderas de eucalipto en las que resumo la preocupación de mi familia por alivianar gastos innecesarios. Hay tronquitos de ciruelo de las podas que hice junto a Patricia, y que, junto a los de fresno, ahumaron los quesos y jamoncitos caseros, sencillas las recetas, que como un juego preparábamos para los aniversarios. La mente me convida un corto paseo hacia más atrás. Cuando en el invierno de 1984 regresé con Patricia a la casa que existe aún en un lugar de la Argentina llamado Villa del Lago y que mi abuelo materno e inmigrante comparó, víctima de la angustia y la añoranza, con un pueblo de Italia, en la leñera encontré, después de lidiar con candados y trabas de seguridad, tronquitos de espinillo de veinte centímetros exactos apilados hasta el techo. Se notaba a simple vista que las polillas habían tenido su gran fiesta. Mi abuelo materno e inmigrante, el que comparó, víctima de la angustia y la añoranza, con un pueblo de Italia ese lugar de la Argentina llamado Villa del Lago, hacía siete años que estaba muerto. Sin embargo su leña, la que alimentó hasta su último momento y más allá la cocina económica con su apellido, según me contaron, fundido en la puerta del horno por gentileza del fabricante, ahí me estaba esperando, para sacarme del cuerpo eso llamado frío. Tuve la sensación mientras tocaba toda esa leña de que tocaba sus manos; tuve la íntima necesidad mientras quemaba esa leña, la escarcha acomodándose en las tejas, de un reencuentro. Esa noche me acosté tarde y el murmullo de la ruta 20 acompañó mi vigilia y luego veló mi sueño y mis posteriores pesadillas. Pero él no apareció. Descubro con la misma tristeza y con la misma añoranza que se desprende de mi genealogía, y, a la vez, con cierta necesidad inexplicable, que no tengo un solo pedazo de esa leña que mi abuelo cortó, meticulosamente, en trozos de veinte centímetros. De regreso, me levanto, voy a la biblioteca y tomo mi diccionario latino como por instinto y, tratando de buscar el origen, el momento inaugural en que fue pronunciada por primera vez, lo que los griegos llamaron etymon o lo cierto, voraz corro al encuentro de la palabra en cuestión: Frigidus: helado (por el frío de la muerte), moribundo, muerto; que hiela de espanto. Termino por comprender que la devoción que siento por ese agujero en la pared, que es mi hogar, pasa más por lo romántico que por lo práctico, y que, por otra parte, es hora de acercarle algo a ese fuego que decae. Padre, abuelo: termino por comprender que en Terra Australis me siento acorralado por la incertidumbre, por la hipocresía, por los eternos Judas Iscariotes, por la verdad disfrazada, por el doble discurso, por la sordera...; termino por comprender que en Terra Australis, de vez en cuando, me siento como esos pedazos de madera que están a punto de consumirse, inevitablemente.
Mario Gallo
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© Mario Gallo, Argentina (1958). Escritor, traductor y profesor de inglés. Colaborador en diferentes e-zines, diarios y programa radiales. Sus trabajos han aparecido en distintas partes del mundo y antologías. Libros publicados: En 2000, Revelaciones a orillas del Luján (Ed. de autor) -cuentos-. En 2003, Excursión (Dunken) -novela-. En 2004, Arrojando Sombras (Dunken) - cuentos-. En 2006, Terra Australis (La Luna Que) -cuentos-. Inéditos: C58, novela. Poemas Larvarios, poemas. Cuentos Condenados, cuentos. Su Sitio Oficial es www.mario-gallo.com.ar En 2006 fue incluido en www.lalupe.com “Círculo Internacional de Literatura Vanguardista”. |
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