Juan Peña. Los placeres melancólico.
CEDMA, 2006

por Amparo Sandoval

 

 

Poeta de línea clara y sencilla, la poesía de Juan Peña no necesita impostar la voz, ni hacer uso de ese tono cavernoso y ululante que habitualmente caracteriza a la poesía. El autor de Los placeres melancólicos nos habla en ese tono cordial y cotidiano con que nos hablaría nuestro mejor amigo. En estos poemas descubrimos esa sensualidad que, por desidia o hastío, tantas veces habita adormecida en los sentidos. Libro profundamente vitalista, no deja de tomar conciencia de la esencia frágil y precaria de todo gozo. De ahí la remansada y serena avidez con que estos versos nos animan a degustar la vida. En muchas de estas páginas hallamos también inusitados puntos de vista desde los que cuestionar ideas que, por pereza o automatismo, damos por indiscutibles. Buen ejemplo de ello hallamos en el poema, de huxleyano título, Un mundo feliz, que nos ofrece una insólita y lúcida interpretación de la televisión basura. Toda una lección de la mejor poesía, esa que purifica y aviva la mente y los sentidos.

 

 

© Amparo Sandoval

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