De amor tan solo
por Olga Guadalupe

 

I
Corazón tan maduro

El corazón maduro,
todo el encendido aliento
madurado en días dulces y sombríos,
ya no espera que lo bajes para estrenar la vida.
Se ha cerrado el discurrir del tiempo
y el corazón ya no madura ilusión
y se cierra igualmente al desaliento.

¿Qué me falta si me faltas?
El abrazo, muestrario del mundo,
tu abrazo sin cuya esfera el mundo
no muestra: se cierra.
El labio, corona del sueño
sin cuyo roce se detiene la vida,
se clausura el cielo, la memoria, el aire.
El aire que a respirar ya no alcanzo.

Me falta el espejo del mundo
en que te miro para verme.

II
De tan alta marea

Yo sé bien de las formas repetidas de una misma pena.
Será porque es el mismo efímero amor
lo mismo que si esa misma pena
esa misma y no otra
gravitara peregrina sobre el mismo porvenir de ayer.
Ah, que tú furtivamente abandones
en este mismo instante que de tan alta marea
me estiro y crezco y me paseo por tu pecho
y erijo monumentos de ti
a expensas de tu corazón pequeño...
Al fin lo conseguimos
ya estamos como ayer:
solos con la pena a solas.

III
Rendición tan dulce

Cómo tus palabras quisieran dulces apaciguarme
Cómo me dulcificas, con cuánto triunfo dulce
te llena la victoria de mi dulce mansedumbre
y sellas con un cálido beso
el premio que dulcemente arrebatas
a la fiera que dulcemente amansas.

A mí que quise apenas condenarte
me rindes tierna con cuanta música lenta
bajas por los riscos de mi pecho fiero
con cuan pocas palabras dulces desciendes
y esparces ya por el silencio mío
para suavizarme
para deshacerme
y coronar tu trofeo
con el más quieto, reposado y dulce beso.

IV
Seguro asombro

¿Por qué tú, por qué yo
por qué azaroso cruce de vidas
por qué seguro azar
comenzamos a ser
acertamos a estar
en el instante
que se arrojaba
(exacto)
a la maravilla
del amor intacto?

V
Pasos contrarios

Cuando llegas, ah, cuando llegas
como un dios antiguo
de esbeltas piernas
derecho a lo que quieres
puedes vencerlo todo a tu paso
ah, cuando te acercas
qué júbilo de mañana, el pinar, el paseo
el café, la mirada, las palabras
hablan disimuladas
más cómplices que abrazo o beso
qué de estreno la vida cada mañana...
qué gozo la tarde cuando llegas
derecho a lo que quiero
al abrazo, al beso
el café si nos dejan antes las manos...
Cuando te alejas, ah, qué inclemencia
la coraza del fondo de tus ojos
ese mirar tan sordo
y tus pasos, apresurados,
derechos a lo que no quiero:
a la disimulada y sorda culpa.
Al inmenso abandono.

VI
Arte de olvido

Y llaman olvido
a esta quietud que se llena de tus otros nombres
que son los mismos nombres
con más surcos, con más garras,
que se colma de signos, de voces,
llamados a vencer el rigor de tanto silencio,
a torcerle sus férreas líneas al tiempo,
pero que no son
sino su terco aliento,
este desesperado cerco
con que me acompaño de ausencias.

VII
Última ausencia

¿me escuchas? Soy yo que como alambre
tengo mi corazón amoroso aquí fuera. (Vicente Aleixandre)

De tanto preguntarme
entre qué cielos o qué nubes te propagas
qué formas comprueban tus manos
y qué actos sucesivos vienen con tus pasos,
de tanto preguntar (en dónde, en dónde)
qué distancias te salen al encuentro
con qué lejanías se crece tu mirada
qué vida entreabierta cercas con tus labios,
de este preguntar incesante...
por el lugar en el mundo que rebosas de presencia
por las sombras que rompes con tu cuerpo luminoso
(y tu cuerpo dónde, en dónde)
por ese choque imposible el de tu pecho contra qué pecho,
he aquí
que de preguntarme tanto
me voy vaciando de palabras para darte, amor,
de palabras que hieren como ausencia repentina
y heme aquí, todavía, frente al último clamor:
¿Me escuchas? soy yo que como ala malherida, pájaro roto,
tengo mi desolado corazón aquí afuera.

VIII
Fervor

Acude fulgurante a mis ojos,
en mis ojos irradiando, y como el rayo
me mira su mirada
que allí fulgura y se reconoce
en los ojos, y como el cuerpo
que ya me arrastra por los cauces de su arena...

Para que yo desista de ti
hoy, lacerada por el fulgor iridiscente de tu cuerpo,
por el recuerdo de bocas, de piernas entrelazadas,
de respiraciones, de surcos, de pechos que palpitan,
de manos trenzadas,
para que yo desista de esta red de encrucijadas,
no basta este griterío ardiente de silencios
si persiste no aquel mismo y dulce y furioso hálito
de unos cuerpos desnudos,
no aquella urdidumbre de ardimientos:
Es una idea enamorada de su cuerpo
la que allí arde y no desiste,
una noche de hogueras
la que en su lumbre en mis ojos se pulsa
cuando la persona amada, ya desistida, ya no existe
y sólo queda una raíz de involuntarios fulgores,
una pulsión precipitada hacia su centro
que allí crepita, en este lento crepúsculo de olvidos.

IX
Plegaria

con varios besos muertos
que aún baten, que aún quisieran.
(Miguel Hernández)

Un hálito, un halo,
un haz de luz ahondada
que cancele este rumor
de alas batidas, de besos besados,
que aún laten, que aún quisieran.

Una cancela para mi corazón cancelado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Olga Guadalupe. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid (1986), escribe en la actualidad su tesis doctoral para la University of Pennsylvannia (Filadelfia, EEUU) sobre el género epistolar en el Siglo de Oro y es Profesora Asociada de Lengua y Comunicación en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid desde el año 2002. También es traductora free-lance (Inglés-Español).Toda su carrera académica previa se ha desarrollado en EEUU: University of Pennsylvannia (Filadelphia, Pennsylvania); Bucknell University (Pennsylvannia) y University of Wisconsin (Milwaukee, Wisconsin). Igualmente ha impartido la asignatura de Literatura y Cine en la New York University de Madrid (2002-2004). Sus publicaciones incluyen reseñas en la Hispanic Review y artículos en publicaciones universitarias de EEUU y España en el ámbito de la filología y la pedagogía de lenguas extranjeras. Antes de regresar a España, residió un año y medio en Haití, donde impartió clases en una universidad privada y colaboró como corresponsal extranjera con la agencia EFE (1999-2000).Su incursión en el terreno de la creación literaria es muy reciente: su primer libro de poemas, De amor tan solo, se inicia el verano pasado y se concluye en el otoño. Siete de los poemas de dicho poemario han sido recientemente finalistas en dos concursos poéticos y publicados en respectivas antologías :”De amor tan solo”. I Certamen de poesía erótica internacional Buho Rojo. Madrid: GrupoBuho, 2006. “De tan alta marea”. Antología poética. Desde mi ventana: Soledad y Vértigo. Madrid: Editorial Ábaco, 2006. Y varios poemas más de De amor tan solo saldrán en noviembre en Nueva poesía hispanoamericana (Perú: LordByron Ediciones, 2006). Así mismo hay edición digital reciente de otro poemario “Haití: El lenguaje y la flor”. Nebrija Digital Digital . (Revista Digital de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Antonio de Nebrija n° 014-Ene-Mar, 2006. Y de cuatro poemas de un nuevo libro en preparación en la revista digital Claustro poético (número 6, Otoño 2006)).

 

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