Poemas de la plaqueta
por Paolo Mario Astorga

 

CANCIÓN DE CEMENTO

Miramos a los perros
a los gatos
y entonces sus sombras
nos llevan a las esquinas
y sólo una adelgazada nube de humo blanco
nos contenta.

La felicidad, me dicen que existe
si miras por las discotecas
detrás de
dos jóvenes
dopados y apunto de vomitar.

La ciudad es un imán
y cada poste de luz una tétrica mentira.

Mis ojos palidecen y se enredan a una
sorda cicatriz que se vuelve a abrir lentamente
rasgando la tierra violenta que bebemos
mientras fugaces estómagos curvos
giran alrededor de filudas aves urbanas y con cuerno.

Estoy con la cara roja
y mirando todo como un triste objeto
mientras mi corazón es degradado
por las últimas luces de neón reflejadas hacia la luna
que siempre estalla en el olvido.

 

Y NO ES UNA FOTO ESTA CIUDAD

Y no es una foto esta ciudad
no es un débil abrir de pétalos ni un tierno nacer
del viento blanco,
la pólvora esta en nuestras bocas y se derrama
como espuma en nuestras manos
y nadie sigue a nadie,
si quieres morir bajas a un puente
te sientas sobre una piedra en tu sombra
y secas tu pecho con el aroma inmundo que recorre la aurora,
nada es divertido
sino un par de cuerpos enjutos fingiendo reír entre
desgarradas pulsaciones y tablones podridos por la humedad.
tus labios se enfrascan en el centro de la fina llovizna que carga nuestra soledad
que existe que se retrae que amenaza con cerrarnos los ojos
morados por callejones de silbidos
olvidados como alambres oxidados de una puerta de rejas blancas.
deja de jugar
dices
deja de jugar entre la mugre y acércate a esta mugre mucho más
limpia y rueda con nosotros y ruge con nosotros
y escapa
desliza tus manos verdes y tu aliento amárralo a un poste derribado
por mi cuerpo de koala
y mis atisbados intestinos azules
regresa al mismo camino
de naranjales envueltos con máscaras de telas guinda
y voces consumadas que buscan mis orejas heridas

 

REFLEJOS DE PIEDRA

Aprendí que no todo era un juego.
La rabia entre las calles y la soledad en
las avenidas
calcinaron las manos de los transeúntes
escondidos por la niebla.
Se marcharon del cielo las palomas.
La indiferencia los empujó a vivir bajo la tierra
y ser
el vidrio de un corazón en pedazos.
Estaban ciegos
y bebían la tristeza de sus dedos.
Estaban dormidos sobre sus sueños
alejados de sus cuerpos que caminaban hacia el trabajo
a firmar su propia renuncia
y volcarse a la soledad de caminar por la ciudad
y tener la cabeza agachada, tristemente
agachada por los suelos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Paolo Mario Astorga Requena (Lima-Perú, 1987) Sus primeros poemas recogidos en libro aparecieron en una antología llamada: Reflejos del Alma. Es Director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos. Ha publicado sus poemas en páginas literarias y revistas digitales como: Encontrarte, Margen Cero, Letralia, el Hablador, Serpoeta.com, Azul@rte, Almaegen.net , tu Breve espacio y Oxigen, así como en la edición impresa y digital número 55 de la revista española Voces, además de haber publicado también sus poemas y algunos artículos en el portal de Liceus. Es Creador y editor de la I Antología Digital de poesía La Voz Del Mundo. Antología digital de poesía la cual reúne a más de 24 poetas de todas partes del mundo. Últimamente ha publicado su primer poemario en formato electrónico llamado Anatomía de un vacío. Prepara eternamente la salida de su próximo libro Aves en la Piel. Página Personal: www.paoloastorga.pe.kz . Contacto: das_adler@hotmail.com

 

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