RESEÑAS Y ARTÍCULOS

A R I A D N A - R C . c om

[número ventidos edición invierno 2004]
febrero


i m p r i m i r 


v o l v e r

 


CUICAPIQUES Y TLACUILOS
por José Ángel Fernández Colón

 

Maximino López Javier (Imagen ampliada)Cuicapiques y Tlacuilos (escritores y pintores) es el título de la carpeta de obra gráfica, con la que once artistas oaxaqueños conducidos por Juan Alcázar, director, a su vez, del taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo (Oaxaca, México), ilustran 4 leyendas de Andrés Henestrosa; "El murciélago", "El pez que cenó San Juan", " La golondrina" y "La Sirena", que se incluyen en la edición que hizo Carla Zarebsca (1995) de una de sus obras más celebradas : Los hombres que dispersó la danza (1929).

Nacido en Ixhuatán, Oaxaca, en 1906, Henestrosa (escritor de prolongada vida, ensayista, filólogo) habló solamente zapoteco y huave hasta los 15 años y está considerado como el mayor divulgador de las leyendas zapotecas.

En primera instancia, son precisamente las afirmaciones de Henestrosa: "pintar y escribir en el mundo náhuatl eran lo mismo", a la que añade: "pinta el que escribe y escribe el que pinta", las que nos deben hacer reflexionar en qué grado podemos aplicar las abstracciones y los conceptos de la cultura grecolatina al mundo indígena. Pues tal parece, sin duda, que el escritor hace suya la tradición aristotélica y el lema horaciano "ut pictura poiesis" y que en ese mundo opaco y primordial del que es heredero Henestrosa, el signo participaba de dos cualidades que complementaban rígidamente el contenido y la forma.

Alejandro Santiago (Imagen ampliada)Más allá de la concepción neoclásica que, con la aparición rupturista del Laocoonte de Lessing, impone hasta el siglo XX una nueva frontera entre las artes del espacio (artes plásticas) y las artes del tiempo (la música y la literatura) y que rompe el molde antiguo que se utilizó desde el Renacimiento para establecer una teoría del arte; más allá de los límites del arte, cabe preguntarse si estas construcciones del Occidente no son otra cosa que exclusión ideológica o dominación para explicar un mundo inaprensible, extraño y periférico. No obstante, la evolución de esa tradición mesoamericana que cristaliza en las leyendas está penetrada por un evidente sincretismo. El autor no hace arqueología de la palabra aunque bien quisiéramos cuando se recrea el mito, poder llegar a esa fuente. La imagen de esa etnia del Istmo (los binnizá) que se dispersa ante la llegada del conquistador es sugerente, hermosa - si sirve el símil - y significativa. Perdidos en la niebla del tiempo, la visibilidad de sus tradiciones no nos llega sin residuos por medio de la oralidad. Como señala Víctor de la Cruz en el prólogo que escribe para la presentación de la carpeta, "no son las fábulas el testimonio de una cultura destruida sino la prueba escrita, en alfabeto latino, de una cultura reconstruida a partir de la raíces mesoamericanas... sobre las que se injertó la imagenería judeo-cristiana traída por los colonizadores".

Juan Alcázar (Imagen Ampliada)Hagamos, no obstante, un acto de fe literario. Despojémonos por un momento de la abstracción y de los préstamos académicos y participemos con Henestrosa de la libertad de la ficción, de la búsqueda y solución, por medio de la memoria, de su conflicto emocional y afirmemos que sí, que a través de la representación que hacen los grabadores y artistas de Oaxaca estamos más cerca de los binnizá, que podemos orientarnos en la espesura de las generaciones gracias a las palabras y a los signos, que los buriles, los lápices litográficos, los ácidos y los barnices, describen y descifran en sus trazos y huellas un laberinto que nos espera para que nos adentremos sin miedo y con humildad a la casa del otro.

Tres artistas ilustran la leyenda del murciélago; Alejandro Santiago, Emiliano López y Efraín Morales. Otros tres "el pez que cenó San Juan"; Maximino Javier, Mariano Pineda Matuz e Irma Guerrero, tres más ilustran "La Golondrina"; Juan Alcázar, Azteca de Gyves y Lorena Montes y, por último, dos ilustran "La Sirena"; Eddie Martínez y Justina Fuentes.

Contemplemos el arte de estos tlacuilos, demiurgos modernos, y creamos como Simonides de Ceos que la pintura es poesía silenciosa y la poesía pintura que habla.

 

© José Ángel Fernández Colón. Madrid. JACOLON@etsit.upm.es


EXECRACIÓN Y APOLOGÍA DE LOVAT

 

El pseudónimo ha resultado un juego de resultados tan nefastos como intención dudosa. Hace años que nadie es capaz de ocultarse tras una firma fingida, llegando al caso, que este cronista ha constatado en varias ocasiones, de insertar junto al nombre inventado una vera efigie, por lo general una fotografía de carnet, del autor que tan chapuceramente ha ¿deseado? ocultarse. Visto que no hay como el nombre y apellidos reales para permanecer en el anonimato, véase si no a Felipe Alfau, o a Salinger, o a Pinchon, y que no vale la pena pretender que se ignore lo que en un conventillo como es Ariadna se sabe de corrido, tendremos que concluir, y corrijo para decir que tendré que concluir yo, pues no está la página para retóricas, que el pseudónimo que se elige para firmar lo que uno no apetece colocar encima de su nombre legal, pues de legalidades romas se trata al fin y al cabo, no siendo la soberbia del escritor más que querer la coincidencia entre las portadas y cuantos documentos de identidad le acompañan, es la manera de crear un personaje más, como si no bastaran los que compone cada vez que se ajusta el sombrero y enciende un tabaco que no suele fumar antes de entrar al local de turno. Un personaje con el que experimentar la libertad que ya no tenemos, que ya no tengo, qué demonios, pues, mal que me pese, soy hijastro, y tengo para mí que no deseado, de mis escrituras de antes, sea de hace quince años o de anteayer; y algo de malévolo hay en esto de trazar palabras que basta con verlas impresas, o pixeladas si se admite el barbarismo, para verlas con malos ojos y decidir que no era tal lo que se pretendía, y a ver como se borra esto del currículo, cuando lo cierto, y es lo que muchas veces no quiero, en este caso no queremos, aceptar, es que el currículo de uno es más secreto que las tendencias sexuales que ni la propia esposa conoce.

Así que hasta aquí Lovat. Quiso ser elegante y atroz, oscuro e inesperado. Quiso el ser viejo soldado que Lovat había sido, y tal vez no fue sino, en magistrales palabras de otro, el chico bueno al que los tenderos mandan a hacer los recados. Nunca fue, y si así alguna vez se le interpretó fue error del que leía, pretencioso, ni quiso que sus apuntes tuvieran la categoría de ortodoxia. Le pareció que unas líneas dedicadas a la reseña eran un buen lugar para comenzar una discusión, y que una discusión podía llegar a ser una costumbre tan benéfica para el organismo como la siesta o el colutorio. Así que yo, que renuncio al juego de la doble personalidad desde ahora mismo, he estado durante casi cinco años pensando en lo que Lovat pensaba de uno u otro asunto, o de éste o aquel libro que llegaba a mis manos del modo más insospechado. He evitado la crítica atroz, cínica y dicharachera, aunque reconozco que un par de veces he caído en la tentación de insultar sin recato alguno, pero me consuela pensar que me refería en aquellas ocasiones a escritores de esos que hemos dado en llamar mediáticos, de primera línea, que ni se habrán enterado de la mala baba que sobre ellos arrojé. He preferido callar cuando no he encontrado valía, o cuando he estado implicado en el asunto, fuera libro, recital o exposición, que me venía a la cabeza. Aquí en Ariadna procuramos no practicar el amiguismo, sino la afinidad de intereses.

Cuando he sido Lovat he creído firmemente que la poesía es un suceso incrustado en la historia, que para un poema es necesario, sobre cualquier otra condición, valor; que no es poeta más que el que reconoce en una palabra, dicha en un momento determinado, la violencia que altera el maldito orden de las cosas con el que convivimos. Cuando he sido Lovat he creído firmemente en el presente, en la pelea que sostenemos con el presente y en el gesto con el que indicamos que semejante riña es también cosa nuestra. Ahora también creo en ello, aunque debiera eliminar el adverbio que el avezado lector, si es que alguien está leyendo, ya habrá notado. No me resigno al silencio, aunque en buena lógica a él debiera someterme; pero prefiero indagar en el silencio, tan necesario, y sé que Lovat no podría encerrarse en él. A partir de ahora, permítanme mi nombre y apellidos, y acúsenme de lo que salga, que, les garantizo, no han de faltarles razones para embrearme si así les place (ya hay unas cuantas circulando por ahí, incluso con la maldición de sus difusores). Tan sólo consintamos que el que vuelve a las sombras deje constancia de que una vez ocupó un lugar en Ariadna, y sea él el que firme su propia lápida, como si no hubiera ya bastantes muertos en este otoño.

Siniestro lugar este mundo, caballeros.

LOVAT

© LOVAT [lovat@ariadna-rc.com]


SOBRE EL CLIMA
por José Repiso Moyano

 

Una científica afirmó en un programa televisivo que decir "nunca" o "más" es relativo; bien, pero ¿qué pruebas tiene? -desearía saber una-. Porque si se obtienen los conocimientos suficientes se da uno cuenta que algo tiene más cantidad que otro algo; pero hay que conocer ese algo y no analizar un algo no concretado, inexistente. Además, si nunca una persona ha asesinado, se puede decir que absolutamente nunca ha asesinado. Esto creo que un niño lo comprendería, ¿no?

En lo referente al cambio climático: si nunca en los últimos quinientos mil años -por ejemplo- el ser humano ha eliminado la masa forestal o la cubierta vegetal -en gran parte- y nunca ha aumentado el CO(2) por medio de la agricultura y de la tecnología se puede decir que nunca ha sido así hasta ahora; a sabiendas -por mayorcitos que somos- de que el medio interviene indudablemente en el clima.

Pero el ser humano no lo cambia como lo cambian otros factores que siempre lo cambiarán, sino que lo acelera a variarse o a orientarse en consecuencia a su propia acción. El clima no es que cambie -porque siempre ha estado cambiando-, sino que se suman más factores que ayudan a que cambie; y, esto, determina que lo haga repercutiendo sobre él mismo -que es lo importante-.

La vida en el planeta Tierra no es que haya cambiado -sólo-, porque siempre ha cambiado, sino que la acción del ser humano determina unos cambios que prescinden o restringen la calidad y la variedad biológica.

Y, también, el clima no es que cambie con respecto a como lo cambia la misma naturaleza, sino que el ser humano puede mermar las capacidades que posee la naturaleza para equilibrarlo, para mantenerlo "naturalizado".

No obstante, el clima no es sólo el que haya calor o que las temperaturas suben o que los grados de temperatura vienen, sino también el que no haya vegetación que contrarreste el CO(2) emitido, el que no haya capa de ozono u otros elementos que contrarresten los rayos solares o el calor del Sol, el que se acrecienten los vientos cálidos del desierto que se impelen con la desertización provocada, el que la geomorfología del suelo se transforme, el que aumente el volumen de los océanos y de los mares con pérdida de su volumen isostático, etc.; es decir es tanto el clima que no se puede jugar con él. Podrá haber glaciaciones y desglaciaciones, pero no se puede incidir en una aceleración de algo en proporción a un ritmo que siempre es más equilibrado al que el ser humano desmedidamente causa.

Así, el ser humano puede deteriorar la capa de ozono, y de hecho lo ha demostrado; puede destruir la estructura vegetal o biológica -en parte-, y de hecho lo ha demostrado. Por lo que el ser humano actúa contra natura, consiguiendo destruir muchas veces.

Pero el clima es tanto que no puede permitirse debatirse en un juego intelectual de temperaturas, sino de consecuencias al no dejarse que sea la misma naturaleza la protagonista de sus climas -o también el ser humano con ella, no contra ella-. Por lo menos es más vieja que nosotros, y más sabia por experiencia.

 

© José REPISO MOYANO. joserepisomoyano@hotmail.com


SEÑORITA MARIPOSA
Rosa Chover
Egido Editorial 2003

 

 

"Señorita mariposa" es la historia de una mujer a una realidad tejida por sus sueños más allá de lo convencionalmente razonable. Al igual que las mariposas, su lenguaje delicado y brusco al mismo tiempo enganchan irremisiblemente desde el primer momento. Como sucede con su vuelo imprevisible, el lector nunca sabe de antemano adonde le llevará el peregrinaje de la protagonista en su febril búsqueda de un futuro que irremediablemente la devuelve a su pasado.

 

 

Rosa Chover (Valencia 1969) Licenciada en Derecho, trabaja como abogada en París, Bruselas y Barcelona, donde descubre un mundo de razas, colores, religiones y culturas diversas: La Europa de las mil caras, amables y desagradables, caldo de cultivo de su primera novela corta "Señorita mariposa". Es autora de numerosos cuentos y relatos, varios de los cuales forman parte de la obra "Nuevos narradores del relato en castellano" que la editorial Jamais publicará próximamente.


EN DÍAS IDÉNTICOS A NUBES
Ana Pérez Cañamares
Mileto Narrativa. 2003
por Antonio Polo González

 

"La adolescencia es cosa bárbara", sentencia Ramón Gómez de la Serna en la cita que encabeza este libro de relatos. En su acepción original, "bárbaro" significa cruel, bruto, salvaje, fiero... Los protagonistas de "En días idénticos a nubes" son adolescentes movidos por las pasiones primerizas y extasiados ante la irrupción del deseo carnal, al que responden con la hermosa "barbarie" de la juventud recién estrenada.

La autora describe con maestría los límites de la lealtad, el amor y la culpa, vividos con la turbulencia y la incertidumbre de los impulsos aún no domeñados. No se trata de un libro para adolescentes aunque desgrane historias sobre ellos, porque en los hechos y en las atrevidas imágenes de estos bellos cuentos todos reconocemos, al menos como en un reflejo, a los seres que fuimos y que amamos cuando iniciábamos el camino hacia la madurez.

 

© Antonio Polo González

 

© Ana Pérez Cañamares (Sabta Cruz de Tenerife, 1968) es licenciada en Filología. Varios de sus cuentos han sido publicados en obras colectivas como "por favor, sea breve: antología de relatos hiperbreves" y "Lavapi´´es". HA ganado premios de poesía y relaatos (fue finalista de la Sonrissa Vertical, dentro del colectivo Cori Ambó), y colaabora asiduaamente en revistas literariass, para las que escribe cuentoss, artículos y reseñasss. En la actualidad imparte, a través de internet, un taller de iniciación a la escritura.


LÉXICO EDITORIAL
Mario Muchnik
El Taller de Mario Muchnik. 2003
ISBN Nº 84-95303-33-7
por Antonio Polo González

 

Dice en su portada que este es un libro "para uso de quienes todavía creen en la edición cultural", y eso es verdad y por tanto, es un libro imprescindible. Tenía pensado sintetizar enb tres líneas esta pequeña joya en tres líneas, y las he encontrado en su contraportada, sencillamente clarificadora: "Desde que Giulio Einaudi dividierea las editoriales "sí" de las editoriales "no" y, con la hermosa expresión de Elio Vottorini, separar las obras "de consolidación" de las obras "de provocación" -en definitiva: desde que en Einaudi separase la labor puramente comercial-, nadie puede birlar la ética profesional y dar gato por liebre sin, de alguna manera, pagar las consecuencias. Es muy difícil, o tal vez imposible, que una obrta de lo que hoy se considera "gran tirada" tenga algo que ver con la ccultura: laaas obras literariaas de carácter cultural se han convertido, a causa de la dictadura del mercado, en obras llamadas "minoritarias". Y cuanto más importante es el aporte es el aporte cultural de un libro (aunque no siempre), menor suele ser su tirada.

 

La dificultad de mantener a flote una e3ditorial ha llevado a las autoridades a pergeñar todo tipo de "ayudas" oficiales: campañas en pro de la lectura, dotaciones económicas para determinadas obras, tratamientos fiscales de favor, etc. Nada de ello puede suplir la actitud del propio editor, su determinación, la fuerza de sus convicciones, su compromiso denominadocon las ideas que lo han hecho editor. Editor cultural".

 

© Antonio Polo González


UNIVERSAL SYNCOPATIONS
Miroslav Vitous
ECM Records
por Pedro Díaz Del Castillo

 

Una decada ha tardado el bajista checo, Miroslav Vitous, en sentir la llamada del estudio de grabación y, con la mejor de las compañías (Garbarek, Corea, McLaughlin y DeJohnette) ha realizado una obra que cabalga entre la modernidad y el pasado en una conjunción perfecta entre creatividad y recursos musicales. En "Universal Syncopations", Vitous ha construido un disco pleno de sabiduría y madurez sonora, un disco que se inicia y se cierra con una avalancha de brisas brasileñas en las que esta banda nebular remonta una y otra vez olas de sensibilidad con elaboradas crestas de espuma de los mares del Norte. Esta coraza protege otros tantos tesoros realizados con lo mejor de la orfebrería que ha producido el jazz en la última veintena de años, todo ello vestido con los ropajes reales con los que el sello de Munich suele adornar a su nobleza.

Sólo han sido diez años, una decada en la que ha merecido la espera la apertura de esta puerta de las maravillas.

 

© Pedro Díaz Del Castillo
[pdiazc@ariadna-rc.com]


TELEVISIÓN, LITERATURA Y TERROR EN BUENOS AIRES desde Buenos Aires, Argentina por Elbio Petroselli

 

 

Siempre la misma escenografía, de un minimalismo y austeridad militantes. Sólo dos figuras escapan al negro absoluto que cubre toda la pantalla de la televisión: la figura de un hombre alto de más de 60 años, en camisa, siempre con un cigarrillo en la mano que viaja frecuentemente a sus labios, debajo de un nietzscheano bigote, canoso por el tiempo y amarillento por el tabaco. El otro elemento que de tanto en tanto escapa a la oscuridad es un simple ventilador de techo, que gira lentamente sobre la cabeza del hombre. El resto no es más que oscuridad.

Técnicamente se dirá que se trata de un micro programa de televisión, pero más parece un rito. Desde hace más de un año, todos los viernes, a las 11 de la noche, se lo puede ver y sentir al escritor argentino Alberto Laiseca contar cuentos de terror ajenos. Lo hace a través del canal de cable I-Sat, y gracias a los buenos oficios de la productora de televisión Claxson, pero eso ya es otra historia, que tiene más que ver con el dinero que con el arte y, por eso, quedará para otro momento.

CUENTOS DE TERROR CON ALBERTO LAISECA dura lo que el cigarrillo del narrador: 5 minutos. Durante ese tiempo, la cámara a veces quedará fija frente a los ojos del narrador, otras lo tomará corriéndose levemente sin llegar a ser de perfil. También irá del primer primerísimo plano (que el guión aprovechará para que Laiseca levante la voz, y le imprima más tensión al relato), hacia tomas más cercanas al plano americano. Alternativamente, la cámara se moverá hasta dejar de enfocar, por algunos segundos, la figura desgarbada (como una especie de irónico green reeper de la misteriosa Buenos Aires), para luego volver a ella. En otras oportunidades se verá a Laiseca desde una visión cenital, aspas de ventilador de por medio. Siempre fumando. El relato no se interrumpe nunca, salvo alguna pitada. Por momentos la voz es en off, y en otras oportunidades se la vuelve a ver emerger de los labios del escritor.

Laiseca nació en 1941 en la ciudad de Rosario, lleva escritas más de 10 novelas. La primera fue "Su turno para morir" en 1976, tal vez una de las pocas que no se inscribe en lo que él denomina el realismo delirante. Este es el género que cultivó en "Aventuras de un novelista atonal" (1982), "La hija de Kheops" (1989), "La mujer en la muralla" (1990) y "El jardín de las máquinas parlantes" (1993), "El gusano máximo de la vida misma" (1999), "Gracias Chanchúbelo" (2000) y "En sueños he llorado" (2002).

Tal vez el punto culminante del Laiseca escritor fue con "Los Soria", una novela de más de 1.300 páginas que, según las confesiones de autor, tardó 10 años en escribir y otros 20 para verla editada. No se trataba de una empresa fácil ya que está plagada de dibujos, imágenes, mapas y pentagramas, y necesitaba ser impresa en papel biblia por su tamaño. Finalmente, se hizo una dedición de 300 ejemplares numerados en 1998, que hoy se puede comprar en algunos lugares a un precio bastante elevado, que ronda los 50 dólares, lo que para el argentino medio es una enormidad y media.

Algunos sostienen que con esta novela -que fue caracterizada por Ricardo Piglia, como la mejor novela argentina después de "Los 7 locos" de Roberto Arlt-, Laiseca construyó toda una civilización. Su autor ofrece una sinopsis de lujo de "Los Soria", a la que define como "una epopeya que transcurre en tres dictaduras. Dos se unen para destruir a la tercera. Pero son todas malas. La mayor parte de las cosas sucede en la dictadura que va a perder, en la Tecnocracia; las otras dos se llaman Soria y la Unión Soviética. En la realidad, Soria es una provincia de España, pero en la novela España no existe, sólo existe Soria, que tiene el tamaño de Alemania antes de 1914 y ochenta millones de habitantes. Es una superpotencia, y se une a la Unión Soviética para derrotar a la Tecnocracia". Y agrega: "El jefe de la Tecnocracia, el Monitor, empieza siendo un monstruo; es como Iván el Terrible, un ser espantoso, malo, loco, abusador, aunque no tiene nada que envidiarles a los jefes de Soria y de la Unión Soviética, que también son unos canallas. Pero el peor es el Monitor. Sin embargo, le van ocurriendo cosas, y se va humanizando. Termina por ser un buen tipo, y la tragedia, la paradoja, es que se transforma en un buen tipo cuando le llega la hora de morir, cuando los enemigos están a las puertas de la patria. Ha perdido la guerra; su humanización no le sirvió de nada. En otras palabras, la Tecnocracia se convierte en un país digno de ser vivido un minuto antes de desaparecer". En la novela son muy importantes los linyeras. Laiseca resalta que el Monitor, por supersticioso, no se mete con los linyeras. "Se sabe -explica- que todos los dictadores persiguen a estos marginales. En la España de Franco, sin ir más lejos, era famosa una ley (de vagos y maleantes) que decía que cualquiera que anduviera medio rotoso, por los caminos de España, terminaba en la ergástula. Pero el Monitor da vuelta la historia: saca una ley por la que decreta que los linyeras son animales mágicos, encargados de proteger a la Tecnocracia con su fuerza ontológica. Los linyeras son como una memoria colectiva, porque en la novela hubo una hecatombe espacio-temporal y países que antes existían no existen más, y no existieron nunca. Sólo los linyeras recuerdan".

Una vez le preguntaron a Laiseca qué pensaba mientras escribía "Los Soria", y él aprovechó para fundamentar no sólo qué es el realismo delirante, sino dar algunos anticipos de una cosmogonía propia. Dijo que su novela era "una excusa para mostrar los delirios en el arte, en la religión. En "Los Soria" aparecen cultos muy exóticos, neoaztecas. En realidad, la novela es como una imagen del mundo actual, tanto en lo religioso como en lo metafísico. El lector (con los diarios, el conocimiento de la historia, de la criatura humana, lo que se sabe de las mujeres, de los hombres, de las relaciones sociales) puede traducir "Los Soria" a imagen y semejanza del mundo de hoy. O bien puede leerlo como ficción pura, al estilo de Tolkien. Los delirios que aparecen en el texto son típicos de mi obra, pero aquí llevé hasta las últimas consecuencias los principios del realismo delirante. Todo es un delirio, pero a la vez es realista".

De vuelta a CUENTOS DE TERROR: Son cinco minutos en los que este escritor actúa, a la manera de los viejos narradores tribales alrededor de la hoguera. Pero los tiempos han cambiado, y ahora las tradiciones orales se reconvirtieron en televisivas, y actualmente, en vez de alrededor del fuego, la tribu se sienta a escuchar frente al televisor. Llegado el momento Laiseca grita. Es el final. Cinco segundos después, por obra y gracias de la edición, el escritor retoma la compostura y cita el autor del cuento que acaba de narrar, y las fechas de su nacimiento y muerte.

Por el ciclo pasaron todos los grandes, desde D.H. Lawrence a Akira Kurosawa, de Lafcadio Hearn a Giovanni Verga y Rod Serling, por sólo mencionar a algunos. No son necesariamente cuentos de terror. Laiseca los hace terror. En una de las últimas emisiones, haciendo honor a la escenografía de habitación cerrada le tocó el turno a "El Extraño", narrado en primera persona por el monstruo. Y cuando terminó, y escuchó la voz dura y grave de Laiseca, que decía "Howard Phillip Lovecraft", a este cronista se le heló un poco la sangre.

 

© ELBIO Petroselli
Buenos Aires - Argentina


GRECIA HOY
Apuntes sobre la situación de las Artes Plásticas en la Grecia
de hoy
desde Atenas, Grecia, para Ariadna-RC
por Ángel G.Sigler

 

 

Para situarse ante la realidad griega debe uno empezar por acostumbrarse al anacronismo y a la contradicción. La primera, la de los sentimientos. El viajero que se acerca por primera vez a Atenas acaba siempre confundiendo el deseo de hacer realidad las imágenes que ha ido alimentando en su memoria a través de los libros, con la decepción que le provoca la visión de la ruina del tiempo ¿Quién en su primera visita a la ciudad no ha querido ver a un Sócrates dictando su lección magistral al subir a la roca sagrada del Areópago, o más allá, a lo lejos, mirando hacia la colina de Pnyx, a un Temístocles arengando a los griegos contra la ruina que se avecina sobre la ciudad?.

Hoy, los Temístocles contemporáneos claman contra la ruina de la nueva Atenas en los kafeníos de Plaka. Unas veces despotricando, komboloi (1) en ristre, de la realidad política griega, de los nuevos bárbaros que ahora llegan del oeste con las naves cargadas de un nuevo orden al que esta vez no van a poder resistirse. Otras, lamentando con una resignación no exenta de cierto victimismo, la idiosincrasia del griego y su presencia actual en Europa y el mundo.

Y es verdad que, a poco que uno viva esta ciudad, acabará sucumbiendo a la inevitable y muchas veces estéril tentación de comparar sus antiguos esplendores con su realidad actual. En Atenas es inevitable dejar volar la imaginación y a la vez chocar contra una realidad que la deslegitima. En este pulso la ciudad siempre vence, así que uno termina por acostumbrarse a conjugar la armonía de los ritmos clásicos con el desorden del espacio urbanístico moderno.

El carácter de la ciudad me hace pensar en este país como en una identidad conflictiva a la búsqueda de un equilibrio, que se debate entre el orgullo y la impotencia, el pasado y el presente, el etnicismo y el cosmopolitismo, oriente y occidente. Una sociedad que se siente origen de la cultura europea pero a la vez expresa una especie de europeismo escéptico, receloso de la uniformidad que viene de París y Berlín, y marcado por una idiosincrasia más cercana a las vecinas Estambul y Alejandría.

Cabe añadir que el estado griego moderno es relativamente joven (obtuvo su independencia en 1821, al mismo tiempo que muchas colonias americanas) y aún continúa aglutinándose en torno a instituciones que tienen un enorme peso en la vida social del país: la iglesia y el ejército. A todo esto hay que añadir su aislamiento geográfico en una zona tradicionalmente conflictiva e inestable políticamente. La desconfianza secular hacia sus vecinos ha generado en la sociedad griega cierto ensimismamiento (es curioso observar el localismo de la prensa y los informativos en televisión) que se expresa en forma de un nacionalismo orgulloso muy identificado con la conciencia de pertenecer a la iglesia ortodoxa. Para una gran parte de la sociedad ser griego significa ser ortodoxo. De hecho, a efectos prácticos (no así en la constitución) no se ha producido aún una secularización total de la sociedad (en este terreno el gobierno griego se ha apuntado algunos tantos, como suprimir la confesión religiosa del documento nacional de identidad, tras un duro debate político y una fuerte oposición de la iglesia).

Este sería, a grandes rasgos, el caldo de cultivo en el que sobrenadan los artistas e intelectuales griegos. Alimento de lo que podría ser una actitud contestataria que yo, humildemente, no observo en la cultura griega. No puedo decir que conozco en profundidad los terrenos de la cinematografía, la fotografía, la poesía y la literatura pero tengo la impresión de que, en general, la intelectualidad de este país no aprovecha este caudal de contradicciones en que se ve inmersa la sociedad para generar un lenguaje propio, personal, profundamente griego. Parece más bien querer adherirse al aburrido mimetismo actual que hace indistinguible nuestro entorno y nuestra problemática de la de los demás.

En concreto, el panorama de las artes plásticas es bastante desalentador. Para empezar, en el terreno de las infraestructuras, ni siquiera existe un museo de arte contemporáneo en Atenas que de una idea de hacia dónde han discurrido las preocupaciones de los artistas griegos en las últimas décadas. Si existe un motor para esas preocupaciones, una obsesión colectiva que haya impulsado a las diferentes generaciones de artistas a poner en pie dialécticas que les llevaran a oponerse y sucederse entre si, por el momento no lo conocemos. Da la sensación de que en el desarrollo del arte moderno griego no ha habido corrientes, sino más bien una sucesión de ciertas personalidades aisladas que en algunos casos se han ido adhiriendo a otras corrientes europeas (como es el caso de Yannis Kounelis o Takis).

Hay que decir que, aunque incipiente, es esperanzador el último intento de abrir vías de comunicación entre la sociedad y la nueva creación a través de la muestra internacional de arte "Outlook" que se está celebrando en la actualidad en Atenas. Una muestra que está levantando tormentas de opinión, estimulando un debate en todos los medios de comunicación y al final, un cuestionamiento de la realidad social que a la larga será muy beneficioso.

Es posible que este pequeño retrato de la realidad griega sea fruto de posibles prejuicios que siempre pueden ir unidos a cierto desconocimiento de la realidad. Acepto la responsabilidad. En este sentido, la propuesta de colaboración de la revista Ariadna es una oportunidad para profundizar en ciertos aspectos de la cultura griega y corregir los posibles errores de apreciación con ayuda del testimonio de estudiosos de la cultura griega, artistas y demás actores de la vida cultural ateniense. Espero que así sea.

(1) El komboloi es una especie de rosario hecho de cuentas de diversos materiales que se manosea con objeto de calmar los nervios o como puro entretenimiento. Se utiliza en algunos países del mediterráneo oriental.

 

© Ángel González Sigler vive y trabaja en Atenas donde desarrolla su labor artística desde octubre del 99. Colabora con el Instituto Cervantes de
Atenas donde imparte seminarios sobre arte español y otras instituciones griegas como la Escuela de Bellas Artes de Atenas y EKEMEL (Centro Europeo de Estudios de la Traducción, Literatura y Ciencias del Hombre).

iliotopos00@hotmail.com]


"EL FUTURO DEL FRANCÉS FRENTE AL ANTI-ISLAMISMO CHIRRAQUIANO" o "EL FRANCÉS EN MANOS DE MUSULMANES"
desde Kansas City (EE.UU.), para Ariadna-RC
por Dr. J.A. Morrow, Ph.D.

A guisa de introducción

Las recientes decisiones del gobierno francés prohibiendo el pañuelo islámico escandalizaron a muchos de los defensores de los derechos humanos en el mundo. Los franceses, en nombre del laicismo, quieren borrar todos los "símbolos religiosos" del ámbito social. Pues, en el Islam, el hiyab no es un mero "símbolo" como cualquier otro, es un deber religioso. Ahora, el estado francés, con el apoyo de 80% de los franceses, quiere obligar a las musulmanas religiosas a desvestirse en público, en oficinas gubernamentales, museos, hospitales… obligarlas a nadar en trajes de baño con hombres y hacer las consultas médicas a doctores en lugar de a doctoras en contra de su voluntad, todo en nombre de promover la asimilación y la laicización. Desgraciadamente, lo único que lograrán hacer es enajenar aún más a los musulmanes, fomentar el comunitarismo en lugar de derrotarlo--pues muchos sacarán a sus hijas del sistema público para enviarlas a escuelas islámicas privadas--y aumentar la animosidad y el extremismo religioso. La laicidad es un sistema que excluye a las Iglesias del ejercicio del poder político o administrativo, y en particular en la organización de la enseñanza pública. El laicismo es la división entre el estado y la religión. Por consiguiente, las instituciones son independientes de la autoridad de los organismos religiosos. Quiere decir que el gobierno no favorece o promueve ninguna religión oficial. No quiere decir que se erradiquen las religiones y la libertad de culto. Al contrario, estados laicos como Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, son lugares donde se puede practicar la religión con libertad. Las decisiones de Jacques Chirac, por sus parte, parecen salir de un estado intolerante y autoritario y no de una democracia liberal. Los franceses, tan aferrados al idioma como son, quizás no han pensando en las posibles consecuencias lingüísticas que pueda haber en su nueva legislación que tan fácilmente puede interpretarse como una "declaración de guerra" en contra del Islam. Si la lengua francesa no ha dejado de perder poder, influencia y prestigio en el mundo, las políticas xenófobas, arabófobas e islamófobas del gobierno francés no pueden hacer otra cosa que contribuir a esta corriente, pues el futuro de la lengua francesa está en manos de los mismísimos musulmanes que maltratan.

La cuatro lenguas del futuro

Según Camilo José Cela, las cuatro lenguas del futuro son el chino, el español, el inglés y el árabe. Y eso tiene sentido. Los lingüistas calculan que 50 a 90% de los 6000 idiomas que se hablan actualmente van a desaparecer dentro del próximo siglo. Con más de 885 millones de chinoparlantes, este idioma tiene su futuro asegurado. Aunque no ejerce gran influencia fuera de sus fronteras, está destinado a jugar un papel poderoso con la apertura de su mercado al mundo exterior. El español, con 332 millones de personas que lo hablan en más de 20 países, tiene un porvenir portentoso gracias a las ambiciones imperialistas de los conquistadores españoles que difundieron el idioma desde México hasta Tierra del Fuego. El inglés, por su parte, es la primera o segunda lengua de 594 millones de personas y es el único idioma que se habla en todos los continentes. El árabe, con sus divergencias dialectales, es hablado por 206 millones de personas repartidas en 25 países del Magreb, África y del Medio Oriente. El árabe clásico es la lengua litúrgica de un billón de musulmanes, la lengua oficial del Islam, la próxima cultura mundial según los pronósticos de muchos intelectuales. Pero en todo esto, ¿dónde queda el francés?

 

El futuro del francés: ahora,¿quien es el amo?

El francés es la novena lengua hablada en el mundo. Según las estadísticas más recientes, hay 172 millones de francófonos en el planeta. Representan 3.5 % de la población mundial y están repartidos por Europa (44%), las Américas, (7.5%) África, Asia y Oceanía (48.5%). En Europa, los francófonos se encuentran principalmente en Francia, con los demás en Bélgica (45%), Suiza (20%) y Luxemburgo. En la Unión Europea, la lengua más hablada es el alemán (90 millones), luego el francés (76 millones) y finalmente el inglés (61 millones). En el Norte de América, hay 10 millones de francófonos, 7 millones de ellos en la provincia de Québec en Canadá y el resto principalmente en New Brunswick (30%) y repartidos por las otras provincias. En Estados Unidos, quedan unos 290,000 francófonos en el estado de Louisiana. La presencia francófona es la más significativa en el continente africano. Los africanos de habla francesa forman 24% de la población en el África subsahariana, o sea, 40 millones de personas. En el Norte de África hay 35 millones de francófonos (62% tunecinos, 67% argelinos y 43% marroquíes mientras que en Líbano hay 3 millones. En 18 países africanos el francés es la lengua oficial o una de las dos lenguas oficiales. Como se puede ver, en el Magreb, el Medio Oriente y Africa hay más francófonos que en Europa. La Organización Internacional de la Francofonía tiene 51 miembros, 19 de los cuales son países mayoritariamente musulmanes: Albania, Burkina Faso, Djibouti, Camerún, la República Centroafricana, Chad, Comores, Congo, Costa de Marfil, Egipto, Guinea, Guinea-Bissau, Líbano, Malí, Marruecos, Mauritania, Níger, Senegal y Túnez. Los musulmanes tienen el poder de determinar el destino del francés.

Las cuatro lenguas avanzan / El francés retrocede

Desde los años 70, el español es la lengua extranjera que más se enseña en la educación primaria, secundaria y universitaria de los Estados Unidos. En 2002, el español representaba el 53% de todos los idiomas ofrecidos en las universidades. De los 6 millones de estudiantes entre los grados 7-12 que toman clases de lenguas extranjeras, 65% estudian español mientras que 22% estudian francés. La popularidad del árabe aumentó de manera impresionante después del fatídico ataque del 11 de septiembre. Entre 1998-2002, el número de estudiantes universitarios tomando clases de árabe casi se duplicó. Aunque el francés ocupa el segundo lugar después del español, es una lengua que actualmente no llama mucho la atención. Muchos norteamericanos ven el aprendizaje del español como una necesidad; el árabe como una ambición; el japonés como una buena inversión; el alemán como un desafío y el francés como un acto de vanidad elitista. En un año ordinario en Estados Unidos, cientos de puestos para profesores de español aparecen en los anuncios de trabajo del Modern Languages Association Job List y del Chronicle of Higher Education. Profesores de francés que están buscando un empleo tendrán suerte de encontrar cinco puestos disponibles en un buen año.

En lugar de retroceder como hace el francés frente al imperialismo lingüístico-cultural norteamericano, el español sigue su expansión incluso en las entrañas de la bestia anglosajona, Estados Unidos, la única potencia en este mundo unipolar. Los hispanos, gracias a la inmigración y a su fecundidad, ya forman el 14% de la población, y son el segundo grupo étnico más importante en Estados Unidos, sobrepasando a los africanos americanos que representan el 12% de los ciudadanos. Con sus 37 millones de hispanos, Estados Unidos ya tiene la quinta población hispánica más grande del mundo, la mayoría de los cuales hablan español como lengua materna. En California, hay 5.5 millones de personas que hablan español en sus casas. Otros estados con porcentajes altos de hispanoparlantes incluyen Tejas (3.4 millones), Nueva York (1.8 millones) y Florida (1.5 millones). Los hispanos representan más del 15.1% de la población en California, Arizona, Nuevo México, Tejas; entre 5.1-15% en los estados de Nevada, Colorado, Wyoming, Illinois, Florida, Nueva York y New Jersey y entre 2-5 % de la población en los estados de Washington, Oregon, Idaho, Utah, Kansas, Luisiana, Rhode Island, Connecticut, Massachusetts ¡e incluso Alaska! Si los hispanos siguen reproduciéndose a la misma velocidad, quedarán firmemente en segundo lugar en los años por venir. Según los cómputos del censo norteamericano, los hispanos formarán 18% de la población estadounidense entre 2025-2045, 24% entre 2050-2070 y casi el 30% en el año 2075. Si las economías de los países hispanoamericanos mejoran, también crecerá el poder económico y político del español.

Aunque el francés esté protegido como lengua oficial en Canadá, el inglés sigue ganando terreno gracias a la falta de fecundidad de los francófonos y a una política de multiculturalismo que ha abierto las puertas del país a inmigrantes que adoptan el inglés, idioma del poder, en lugar del francés, lengua minoritaria. En 1951, los canadienses franceses representaban el 30% de la población, en 1991, el 24%, en 1996, el 23.5% y en 2002, representaban solamente el 22.9%. A esta velocidad, si no se toman medidas drásticas para proteger el idioma y la cultura francesa en Canadá, ambos desaparecerán como el dronte dentro de un siglo. Los Cajuns de Lousianna, antiguo territorio francés, se vieron reducidos, desde ya hace mucho tiempo, a atracciones y curiosidades turísticas.

En Haití, gracias a la falta de visión de los nacionalistas negros, los haitianos han abandonado el uso del francés, adoptándo el creole como idioma de instrucción, poniéndose permanentemente fuera del mundo francófono y aislándose casi absolutamente. Aunque sigue siendo la lengua oficial, es una lengua de la élite hablada por solamente 23% de la población, o sea 962,000 francófonos reales y 740,000 francófonos ocasionales en una población de alrededor de 7.4 millones de personas. La difusión del francés se hace cada vez más difícil en Haití gracias a los avances del creole en la administración y la vida económica y social.

Si la popularidad del inglés no deja de crecer, la popularidad del francés no deja de disminuir. En las tierras tradicionales del francés, es decir, Francia, Bélgica, Suiza y Québec, la tasa de mortalidad de los nativos es más alta que la tasa de natalidad. Por consiguiente, los nativos de habla francesa se están extinguiendo gradualmente por falta de procreación. Para reemplazarlos, los países tradicionalmente francófonos se ven obligados a "importar" inmigrantes de todas partes del mundo y enseñarles el idioma como última esperanza de preservarla. Si estos inmigrantes hablan francés, lo hablan como segunda, tercera o cuarta lengua. Ya no son francófonos, sino mas bien "alófonos," como se les llama en Canadá, pues no tienen ni el inglés ni el francés como primera lengua. En Francia y Québec el porcentaje de inmigrantes está aumentando espectacularmente. En 2001, 5,335,000 individuos, o sea, un sexto de la población canadiense, hablaban idiomas distintos al inglés y el francés. En Bélgica, 57% de los niños que nacen en Bruselas son musulmanes. En Francia, los magrebís ya representan más del 10 por ciento de la población y como resultado los franceses se sienten cada vez más amenazados, con los extremistas derechistas a la Jean-Marie LePen hablando de una "invasión árabe."

Las consecuencias lingüísticas del anti-islamismo francés

El gobierno francés, con su hostilidad hacia los musulmanes y su soberbia actitud paternalista hacia sus antiguas colonias, está jugando con fuego y seguramente el tiro le saldrá por la culata. Argelia, el país de habla francesa más importante después de Francia, con su población de 32,818,500 de personas que muchas veces hablan mejor francés que árabe, salió de la francofonía, abandonó el uso oficial del francés, anuló su enseñanza en las escuelas, la reemplazó con el árabe y el inglés, (idioma de la "tecnología y del progreso"), y le dio la espalda a Francia. Marruecos, por su parte, que siempre ha tenido excelentes relaciones con Estados Unidos--fue el primer país en reconocer su independencia y el gobierno norteamericano se acuerda muy bien de este hecho--está mirando cada vez más hacia su amigo y aliado norteamericano ansioso de firmar un acuerdo de libre cambio. Si Marruecos tiene éxito en entablar extensas relaciones comerciales con Estados Unidos, fácilmente puede abandonar el uso del francés y fomentar la enseñanza y uso del idioma inglés. Sería una pérdida eventual de casi 14 millones de francófonos en un país de 31,689,265 millones de personas. Si Africa del Norte está reconsiderando sus relaciones con su antiguo amo francés, los países francófonos del Africa subsahariana están pensando lo mismo. La actitud antifrancesa en Costa de Marfil no es un caso aislado sino un ejemplo representativo de pueblos hartos de las políticas de los franceses de entrometerse en lo que no les corresponde. En Costa de Marfil, como en muchas partes de la francofonía, cada vez se oyen más las voces desilusionadas que advierten a los franceses: "¡Tengan cuidado! De lo contrario, ¡abandonaremos el francés y adoptaremos el inglés!"

A guisa de conclusión

Tanto en Europa como en el Magreb, África y el Medio Oriente, el futuro del francés está en manos de los musulmanes. Fuera de Francia, los países con el mayor número de francófonos incluyen Argelia, Canadá, Marruecos, Bélgica, Costa de Marfil, Túnez, Camerún, la República Democrática del Congo y Suiza. Y la mitad de ellos son principalmente musulmanes. Las regiones más francófonas del mundo son el Magreb y Europa occidental. En Francia, los musulmanes, principalmente magrebíes, representan el 10% de la población, o sea, 6 millones de creyentes en una población de 60,000,000 de individuos. Los musulmanes representan 35% de la población en Ile-de-France, 20% en Provence-Alpes-Côte d'Azur, 15% en Rhône-Alpes y 10% en Nord-Pas-de-Calais. En Bélgica, los musulmanes representan el 5% de la población de 10,000,000 de habitantes. En los países francófonos de Europa, los musulmanes son más de 8 millones en total y son los únicos que se están reproduciendo suficientemente para asegurar que no desaparezca su fondo genético y la lengua francesa. En el Magreb hay 35 millones de francófonos, 99% de los cuales son musulmanes. En Líbano, hay 3 millones de francófonos, casi todos cristianos, pero que sin duda puedan solidarizarse con sus hermanos árabe-islámicos. En la África subsahariana hay otros 40 millones de francófonos, también mayoritariamente musulmanes. De los 172 millones de francófonos en el mundo, Europa alberga 76 millones, y muchos de ellos son musulmanes; el Magreb, África y el Medio Oriente cuentan con 78 millones, casi todos musulmanes; y otros 18 millones más se hallan en el Océano Índico, Asia, las Américas y el Caribe. Los musulmanes tienen una fuerte representación en la Organización Internacional de la Francofonía, pues de los 51 miembros, 19 son naciones islámicas. Es tiempo para que los musulmanes utilicen el idioma francés como un arma o, para ser más preciso, dejen de utilizar el idioma francés como un arma. Los musulmanes pueden fácilmente favorecer el inglés o insistir, orgullosamente, en hablar sus propios idiomas. La mayoría de los francófonos en el mundo son musulmanes y tienen el poder de preservar, proteger y promover la lengua francesa o condenarla al olvido. Ya es tiempo que llegue el mensaje a París: "No nos hablen de libertad, solidaridad y fraternidad cuando nos arrancan nuestros derechos humanos y nuestra dignidad."

 

 

© JOHN ANDREW MORROW, Ph. D
Corresponsal en Kansas City (EEUU)
drjamorrow@hotmail.com

J.A. Morrow es doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Toronto, Canadá. Se especializa en poesía, el cuento, literatura medieval, indígena e aljamiada, estudios islámicos y medicina natural. Actualmente es profesor de lenguas y literaturas modernas en Park University en Kansas City en los Estados Unidos. Ha publicado una multitud de ensayos, reseñas, poemas y obras musicales en inglés, francés, castellano y árabe. Sus obras se pueden encontrar en las siguientes publicaciones: Canadian Journal of Herbalism, Texto crítico, Alharaca, Nueva Revista del Pacífico, LEMIR, The Canadian Modern Languages Review, Tinta y sombra, Oxígen, Revistavoces, Los lobos de Omaña, Divague, Almiar, Escáner cultural, EOM, El Cid, Mahjubah, Que Pasa Ma gazine, Hispanos, Kauzar, Le Message de l'Islam y Crescent International, entre otras.


ADAPTACIÓN SOCIAL Y PROGRESO
por José Repiso Moyano

 

La conciencia, que pasa por el conocerse a uno mismo por medio o con ayuda del entorno, requiere primordialmente el admitir que todos pueden equivocarse para que así se constituya un criterio propio que sea en una valiente elección un desechar lo inútil -lo que atávicamente más ha perjudicado en el beneficio individual y de todos-.

Por ello, es imposible el adaptarse socialmente en un cerramiento, en una obediencia ciega a cualquier sistema, en una pasividad o falta de reacción ante los nuevos descubrimientos cognoscitivos o en una falta del criterio coherente para que seleccione eficazmente o racionalmente esos descubrimientos ante los problemas de lo actual.

Y es que el hecho actual, el hecho presente, es quien da todas las condiciones para que se metabolice la adaptación social coherente, el acierto, la elección adecuada o decantada por una escala de prioridades que siempre debe ser adaptativa u ofrecida a una continua reactualización.

Porque lo esencial de algo no es que cambie, sino que se adapta -un ser humano no puede ser sustituido por una piedra, es decir lo esencial es insustituible: no se puede sustituir la luz por otra cosa, el agua del cuerpo humano por otro elemento, el amor por el odio para el afecto o para el convivir, etc.-; lo esencial es adaptación de algo -pero con ese algo siempre-, el continuo reactualizarse o reintegrarse o reformalizarse de algo con respecto al medio.

Las interacciones hacen que el objeto real sea un actor, es decir determinan lo que actúa, que es reformalizado, que es adaptado o que es reconstituido. Sólo cuando algo es reconstituido ya es, se sustenta en eso, tiene posibilidad de ser, de existencia discernida: de no ser el todo o la nada, sino el algo.

Por tanto, el ser humano progresa socialmente modelando o eligiendo entre las posibilidades de su adaptación, atendiendo a unas prioridades que lo reconstituirán, que lo sustentarán sin posponer su naturaleza "a priori" o esencial. Tales prioridades o aspiraciones son sin duda sus puntos de encuentro o en común con los demás para creer en el mañana, para crearse ideas -ideologías porque son compartidas- que le forjan, a través de prospectivas, un ilusionarse en sus esfuerzos y una satisfacción de coherencia en su conciencia.

El progreso deliberadamente también es una consecución de gente unida por ideas, las cuales son fortalecidas por aquellos que se ofrecen a desalinearse o a rebelarse de lo atávico, esto es, una conducción social, una sinapsis social de intenciones.

 

©José REPISO MOYANO
http://www.iespana.es/realidadliteral/4paginaI-111.htm
http://www.escaparate.8m.com/jrm.htm



A RAÍZ DE DOS LENGUAS Y UNA AMENAZA desde Jerusalem, Israel para Ariadna-RC

por Edith Goel

 

Si me obligo a una reflexión sobre el acto de mi escritura en español en este espacio mesoriental en el que existo físicamente me encontraré con una encrucijada y muchas preguntas. Las coordenadas principales serían sin duda mi condición de ser siempre otra, insider y outsider a la vez.

Una de las preguntas cardinales que me planteo es ¿gano o pierdo con esta mi rara condición de informante desde la "corresponsalía" de otra lengua? ¿Informante a quién y de quién?

¿Cómo se disfruta más el camino de la expresión literaria? ¿Cómo se vuelca con más honradez y legibilidad nuestra verdad interior? ¿Entremezclándonos con el pequeño círculo verborrágico del lugar donde vivimos- escritores, publicistas, intelectuales- o desde el faro de un exilio particular e irreconocible a los ojos de quienes nos rodean?
Soy madre de dos adolescentes que nacieron aquí, asalariada y ciudadana promedio; según todos los aspectos mensurables de mi existencia tendría que escribir y existir poéticamente aquí en hebreo.

Pero el caso es que no.

Nací en Argentina y emigré a Israel a los diecinueve años, hace algo más de treinta. ¿Soy argentina o israelí? Creo que gozo a veces del don de la ubicuidad, estoy en las dos orillas. O en más: la lengua inglesa fue el territorio de la fantasía, el paraíso perdido desde mi infancia. Europa ejerce una fascinación. Tiene el color de mis sueños que comenzaron en las visitas al puerto de Buenos Aires, frente al río ancho. Mis pupilas de niña sedienta de mundos lejanos captaron esos nombres tan diferentes de los italianos, judíos o españoles que rodeaban mi universo linguístico. Las estepas rusas de mis antepasados que se colaron en mi corazón desde los relatos de mi abuela me pintaron el color y la textura de la nieve en las noches de Adrogué con interminables cortes de luz . La casa se convertía en una sala de cine, oscuridad completa, la voz de la abuela nos esbozaba la escena . Una escena que sigue siendo mi refugio especialmente cuando nos azota el viento del desierto arábigo en las estaciones intermedias y perdemos la visibilidad del paisaje más cercano. Especialmente cuando este territorio se convierte en lo que es: un gran arenal. Tierra árida, trabajada arduamente para disfrazarse de un verdor que a veces se resiste a aceptar. La arena es una guerra ganada a la nostalgia. Victoria efímera.

Escribir desde el Medio Oriente poesía en español antes me hacía sentir descolocada e inexistente ; paradójicamente, con el correr del tiempo, esta condición me está mostrando mi propia imagen, que comienzo a aceptar a fuerza de una sed de supervivencia. Me refiero a mi escritura de estos últimos años, desde que la quimera de la paz se comenzó a desvanecer. Llegaron el post-sionismo, la era post-Rabin. La nueva intifada. Desde estos cambios mis referentes son mi existencia aquí, el día a día, las esquirlas que va dejando, las despedidas, los fragmentos, esta caminata vertiginosa. El vértigo es quizás la mejor metonimia de este lugar. Siempre estamos a un instante de la nada, siempre con miedo a ver el silencio y siempre tan cerca. Escribo en español para sentirme menos fragmentada y más contundente. Para sentir la tibieza de la lengua materna cobijándome frente al abismo. Quizás hablar del aquí y ahora en español sea una forma de estar presente y a la vez lejos. No hay público para mi escritura aquí, no hay un verdadero diálogo. Y sin embargo, así voy tejiendo mi historia con la veracidad de la que soy capaz. Manejo perfectamente el hebreo, pero siento que me faltan los sustratos de la infancia. No me crié con ese entorno, no soñé con mis mundos inalcanzables en hebreo sino en español. Lo siento como una herramienta y no como un telar precisamente. Más bien un vehículo, o un medio de transporte.

 

Edith Goel para Ariadna 13/2/04

 

© EDITH GOEL
Corresponsal en Jerusalem (ISRAEL)
edigoel@zahav.net.il

Edith Goel, Buenos Aires 1952. Emigró a Israel con su familia en 1972. Estudió Lengua y Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad Hebrea de Jerusalem. En 1976 viajó a Florencia, Italia, donde se perfeccionó en Artes Plásticas. En 1977 regresó a Israel y entre ese año y 1982 se dedicó a la enseñanza de las artes y a la traducción. A partir del 82 comenzó a enseñar español. Del 82 al 84 realizó sus estudios de postgrado en Ciencias de la Información en la Universidad de Haifa. Poeta, escribe en español y en hebreo, ha publicado en revistas literarias en Israel, Estados Unidos, España, Francia, Argentina, Italia, Canadá, Brasil, Perú, Colombia, Uruguay y México. Ha sido Presidenta de la Asociación Israel de Escritores en Español. Es corresponsal de varias revistas literarias y colabora con artículos, entrevistas, poemas y traducciones. Ha ganado varios premios literarios como el Lucila Palacios (Venezuela), Cosquín (Argentina), Bartolomé Mitre (Argentina), Revista de los Poetas (Argentina), Voces Nuevas (Torremozas, España, Ocho Venado 2001(México), La Blinda (WEB). Tiene seis poemarios inéditos en español y dos en hebreo- que ilustra. Está escribiendo una antología de mujeres poetas israelíes actuales, en español. Proyecto futuro: primera antología en hebreo de mujeres poetas hispanoamericanas de principios de siglo (XX).

 



EVOLUCIÓN DEL TRATAMIENTO DEL TEMA POÉTICO DE LA DESCONFIANZA EN LA MEMORIA DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX
por Ramón Pérez Parejo

 

 

En el tema de la memoria (1), como en otros grandes temas literarios, ha existido un movimiento pendular en la literatura de todas las épocas. Por un lado, ha habido épocas en que se ha confiado en la memoria, en su capacidad para reconstruir el pasado fielmente sin interrogarse previamente sobre los mecanismos y procesos de la rememoración; en cambio, en otros momentos, se ha visto como un agente engañoso, transformador y ficcional del pasado. Este movimiento pendular también se detecta en la segunda mitad del siglo XX, muy concretamente entre dos grupos: 1º. La Generación del 36 (Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo, Luis Felipe Vivanco, Luis Rosales) y la poesía social (Blas de Otero, Gabriel Celaya) por un lado, y 2º. La promoción del 60 (Ángel González, J. Á. Valente, Gil de Biedma, F. Brines), y los novísimos (P. Gimferrer, G. Carnero), que, en este como en otros temas, van de la mano. Se produce, en suma, una evolución donde se aprecia la progresiva desconfianza en el mecanismo de la memoria. Se produce, en suma, un progresivo abandono de la descripción de experiencias pasadas y aumenta, en cambio, la reflexión metaliteraria sobre el mismo acto de recordar, hasta el punto de que en muchos textos la reflexión acaba por neutralizar la descripción nostálgica de la evocación.

Las fechas que marcan el intersticio entre los dos grupos citados son las mismas que las de la progresiva desaparición de la poesía social en España y la publicación de los primeros libros de los novísmos, es decir, mediados de la década de los sesenta. Esto vuelve a poner de manifiesto un fenómeno que poco a poco la crítica va aceptando: entre las distintas generaciones de posguerra, existe más uniformidad y continuidad entre la Promoción del 60 (también conocida como Poesía del conocimiento) y los novísimos que entre la Promoción del 60 y las generaciones anteriores, a pesar de que la mayoría de sus componentes —no todos, recuérdese el caso de Brines, por ejemplo— se iniciase en la poesía social.

De cualquier modo, conviene advertir que el tema de la desconfianza en la memoria no es algo nuevo (2). Ya desde Aristóteles (quien la relaciona con la imaginación), y luego en las poéticas y retóricas del Siglo de Oro y del XVIII (que unen imaginación y memoria), el arte de la memoria se viene viendo como un teatro, como un mecanismo esencialmente modificador. Memoria e imaginación caminan unidas. La memoria es un agente transformador de no pequeña magnitud, máxime cuando aparece unida a la escritura. Desde el inicio (si bien como técnica de memorización dirigida hacia el público para llamarle la atención y captarlo) se unió al principio compositivo de la ékfrasis griega (técnicas de visualización y plasticidad en el texto verbal) y al ut pictura poiesis de los latinos, empezando por Horacio. El recuerdo es esencialmente arbitrario y, por lo general, maquilla o modifica el pasado. T. S. Eliot reflexionó sobre ello afirmando que "cuando intentamos recordar visualmente algún periodo de nuestro pasado, no hallamos en la memoria sino unas pocas y escuetas instantáneas arbitrariamente escogidas, pobres y desvaídos recuerdos de momentos apasionados" (3). La memoria resulta entonces una actividad esencialmente evocadora, trasfiguradora, creativa, pero al tiempo modificadora y falsificadora de la realidad pretérita por cinco razones. En primer lugar, desvirtúa y distorsiona la experiencia pasada. En segundo lugar, no toma lo vivido unitariamente sino que es errática, fragmentaria y selectiva, por tanto, "todo el que recuerda miente", tal como sentencia Caballero Bonald (4). En tercer lugar, la memoria contiene el principio de la metamorfosis porque es, ante todo, una representación. Asimismo, derivada de la anterior, la memoria, dado su carácter ficticio, no es percibida como mera actividad mental sino como ficción dramática, puro teatro. Por último, el hecho de recordar no es voluntario, de modo que a veces nos asaltan recuerdos que no se quieren rememorar. En cuanto a los orígenes literarios de esta última idea, Amparo Amorós (5) cita el poema "In der Flüssen nördlich der Zukunft" (=En los ríos al norte del futuro) de Paul Celan, donde se rechaza una memoria hostigadora y angustiosa que le asalta continuamente haciéndole recordar sus trágicas vivencias de la Segunda guerra mundial. La memoria se convierte entonces en una enredadera que, aunque se intente podar continuamente, acaba por adueñarse de las tapias del pensamiento. De ahí que aparezca frecuentemente la metáfora "memoria=enredadera", utilizada en el sentido de que se adueña de lo real hasta encubrirlo. Del pasado sólo nos queda algo exterior: la memoria. Encontramos este motivo metafórico de carácter vegetal en "No puede a veces" de La memoria y los signos (1966) de Valente, uno de los poetas que más ha profundizado en ello: "Y la memoria,/ irreparable, hunde su raíz en lo amargo". Lo hallamos asimismo en "La Selva" de A flor de piel (1969 de Ángel García López: "... Y siempre será selva/ nuestra memoria". La desconfianza en la actividad de la memoria se traduce en ocasiones en una actitud de resignación ante la imposibilidad de revivir la experiencia. Este tratamiento ya puede apreciarse en la obra de Cernuda, que percibe el recuerdo como una impotencia del deseo. Muchos más autores se han aproximado al tema, como Kavafis, en el poema "Recuerda, cuerpo...", de 1918, en el que, dentro del tono nostálgico, el autor admite que el recuerdo es capaz incluso de consumar los actos que en su día se frustraron, o Las Elegías de Duino de Rilke, que enfocan la memoria como un proceso decisivamente doloroso, o Valle Inclán, que llega a afirmar que las cosas no son como son, sino como se recuerdan.

Vamos a citar algunos poemas —y libros— donde está presente el tema de la desconfianza en la memoria para que el lector pueda seguir la evolución: "El Circo: cinco fragmentos" de A modo de esperanza (1955) y La memoria y los signos (1966) de J. Á. Valente; "Está en penumbra el cuarto" de Las brasas, "El mendigo" y "Aceptación" de Palabras a la oscuridad (1966) de Francisco Brines; "Alucinación en Dublín" de Libro de las alucinaciones (1964) de José Hierro; "Ayer" de Sin esperanza, sin convencimiento (1961) y "Empleo de la nostalgia" de Procedimientos narrativos de Ángel González; "Primera visión de marzo" de Arde el Mar (1966) de Gimferrer; "Boscoreale" de Dibujo de la muerte (1967), "Jardín inglés" y, sobre todo, "Dad limosna a Belisario" de El sueño de Escipión (1974) de Guillermo Carnero; Teatro de operaciones (1967) de Martínez Sarrión; Una educación sentimental (1967) de Vázquez Montalbán; Memoria de la muerte (1968) y, sibre todo, Monstruorum artifex (1977) de Antonio lópez Luna; "Elegía" de Así se fundó Carnaby Street (1970) de Leopoldo Mª. Panero; "Epílogo" de El velo en el rostro de Agamenón (1970) de Félix de Azúa; Los trucos de la muerte (1975) y Desapariciones y fracasos (1978) de Juan Luis Panero; "Una voz o un gesto" de El final de un adiós (1984) de José Agustín Goytisolo; "Elegía y análisis a 33 revoluciones por minuto" de Semáforos, semáforos (1990) de Jaime Siles, los poemas 16 y 39 de La casa de la maleza (1991) de José Antonio Masoliver Ródenas, etc.

Concluyendo: la verdad de los hechos no depende de cómo se vivieron; para el sujeto lírico es más importante cómo se recuerdan. La memoria —unida al lenguaje y al poema— crea una nueva ficción. Estos poetas acaban avisándonos críticamente de toda identificación ingenua. En síntesis, nos quieren decir que lo real vivido —cualquiera que fuese— es diferente a lo recreado a partir de las palabras y de la memoria poéticas. El poeta es consciente de la posibilidad de retrotraer el tiempo pasado mediante la memoria pero también es consciente de la imposibilidad de revivirlo. Del tiempo y de las vivencias pasadas tan sólo queda un recuerdo cifrado en las palabras, sujeto a las leyes de la gramática y modificado por el proceso inmanente de la memoria. El texto es lo único que queda, de ahí que en ocasiones el poeta se aferre al lenguaje como única posibilidad de rescatar el pasado, aun a sabiendas de que se trata de mera ficción. Se puede concluir que la memoria poética es algo distinto a la experiencia vivida: funda a su vez una nueva experiencia, ahora estética y cognoscitiva. La memoria no recrea el hecho, lo transforma: es un vestigio que pone de manifiesto la fragilidad de la memoria y los efectos destructivos del tiempo.

La reflexión sobre la memoria ocupa un primer plano en el poema por encima de la narración de los hechos. Los símbolos más utilizados hacen referencia a tres ejes semánticos fundamentalmente: por un lado las analogías entre poetas y fantasmas o espectros; por otro, la aparición de motivos vegetales, casi siempre señalando el carácter confuso y enmarañado de la memoria (árboles, bosques, enredaderas, telarañas, zarzas), que deja pasar la luz pero no las imágenes; y, por último, símbolos que remiten al carácter ficcional y representativo de la memoria (teatro, telones, agua, cristal, espejismos, maquillaje). Parece identificarse la materia de los recuerdos con la de los sueños, y en este caso asociada a la muerte, al tópico del somnus imago mortis. Llama también la atención la semejanza que establece el autor implícito entre el proceso de memorizar y el de escribir poesía. Ambos están formados por un tejido fragmentado y discontinuo que el autor debe ordenar y recomponer.

En cuanto a la cronología, entre 1964 y 1970 se concentra lo más granado de la reflexión sobre la memoria desde este punto de vista merced a la convergencia en poco más de un lustro de textos de algunos de los autores más sobresalientes de las dos generaciones que nos ocupan (Valente, Gil de Biedma, Brines, Gimferrer y Carnero), unida a la significativa aportación de otros poetas como Hierro y Siles. No obstante, hay que señalar que desde mediados de la década del 50 algunos poetas como Valente y Gil de Biedma escriben excelentes poemas donde ponen en tela de juicio la fidelidad representativa de la memoria. Observamos en estos textos una crítica implícita al tratamiento del tema por parte de los poetas sociales, los cuales hacían uso de ella para resucitar ingenuamente el paraíso —fracturado por la guerra— de la infancia y adolescencia. Sin duda, debe anotarse este fenómeno para sumarlo a otros que vienen a confirmar el nuevo rumbo que toman los poetas del conocimiento con respecto a otros compañeros de generación.

 

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Véase mi libro Metapoesía y crítica del lenguaje (De la generación de los años 50 a los novísimos) , cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 2002. Aquí realizo una síntesis del capítulo "La memoria como recurso ficcional" (págs 414-458). Para más información sobre las generaciones de poetas citadas, léanse págs. 233-260.

(2) Vid. YATES, Frances A., El arte de la memoria, [1966], (trad. de Ignacio gómez de Liaño), Madrid, Taurus, 1974. Vid, también RODRÍGUEZ DE LA FLOR, Fernando, Teatro de la memoria. Siete ensayos sobre mnemotecnia española de los siglos XVII y XVIII, Salamanca, Junta de Castilla y León, 1988 y "Arte del olvido", en Cuadernos Hispanoamericanos, 527, 1994, págs, 45-56.

(3) ELIOT, T. S., Función de la poesía y función de la crítica, [1933], (trad. de Jaime Gil de Biedma), Barcelona, Seix Barral, 1968, pág. 157.

(4) CABALLERO BONALD, José Manuel, en "Entrevista a José Manuel Caballero Bonald", ABC, 5 de marzo de 1995, pág. 44.

(5) AMORÓS, Amparo, La palabra del silencio (La función del silencio en la poesía a partir de 1969), Madrid, Universidad complutense, 1991.

 

 

© Ramón Pérez Parejo (Santa Amalia, Badajoz, 1967) es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura, Doctor en filología Hispánica por la misma universidad y Master en Enseñanza de Español para Extranjeros por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid. Además de un libro de poesía, Juegos de palabras (1998), ha publicado el libro de teoría e historia literaria Metapoesía y crítica del lenguaje (de la generación de los años 50 a los novísmos)(2002) y algunos artículos en revistas literarias como Espacio/Espaço escrito, Revista de Literatura y El espejo.

 



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