La tarde nos observa
por José Antonio Elías

 

Estoy mirando el agua de tu vaso
oscura, fría, muerta, rota.
Siento cómo nos distanciamos poco a poco:
la tarde silenciosa nos observa.
Debemos admitir que el tiempo acecha,
socaba los cimientos de la historia,
pero de toda historia.
Nosotros nos hallamos en el medio
de un vals vienés rayado,
de un laberinto azul
cuyas salidas se encuentran dibujadas
entre las hojas de un calendario antiguo.
No es difícil salir:
pero a partir de ahora
tus horas y las mías,
tu ciudad y la mía,
estarán separadas,
sin relojes ni puentes que las unan,
por un jardín marchito
con árboles quemados...
¡Escúchame! ¿me oyes?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© José Antonio Elías

 

v e r s i ó n   p a r a  i m p r i m i r