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¡GLORIA AL DR. FAUSTROLL!
por Ivan Humanes Bespín
(Breve intro)
Alfred Jarry nació en Laval
en 1873 y a los 15 años escribió su primera obra, Ubú
Rey. La burguesía francesa se irritó con ella en una más
de sus pataletas inútiles, pues Ubú, tirano corrupto de
Ninguna Parte, representaba el instinto en negativo, la codicia, la
ruindad del poder. Del Père Ubú nació la Patafísica.
"Gestos y opiniones
del Dr. Faustroll, Patafísico" fue la obra de aventuras
y ciencia ficción que la originó, y el Dr. Faustroll pasará
a ser el curador inamovible del Colegio de Patafísica. Paul Gauguin,
Pierre Bonnard, Boris Vian, Quenau, Ionesco, Duchamp, Max Ernst, Italo
Calvino, Perec. Amigos unos, Sátrapas otros. Fernando Arrabal
(www.arrabal.org), el gran Sátrapa español.
(Breve estupidez)
¡Por supuesto que quiero ser
bufón de Ubú! De hecho es mi máxima aspiración.
Fue en el entierro de Mallarmé cuando supe lo que la vida me
deparaba, un universo enorme con forma de rosquilla y relleno de caos
por dentro. Alfred Jarry estaba allí con su traje de ciclista,
su bicicleta y sus pistolas en el cinto. Yo también, trabajando.
Apenas un suspiro de altura, desconcertante apariencia y toda la ciencia
de la Patafísica revolucionando su cabeza y el simbolismo francés.
"Enterrador, ponga al lado de la tumba mi camaleón",
me dijo Alfred. Y yo cogí el camaleón y lo puse encima
de la caja de Mallarmé. "Tápelo con mierda de oca,
cariñosamente", gritó. Y yo obedecí. Ése
hombre (mitad dios, mitad trasgo) había seguido el cortejo en
bicicleta, haciendo sonar de vez en cuando su enorme campana de tranvía
que cualquier buen día decidió instalar en ella, y ahora
volvía a emprender la marcha. Fue el momento idóneo para
dejar la pala, escupir al suelo con rabia y despedirme con un corte
de mangas de mi jefe, el Enterrador Supremo. Gracias a esa decisión,
la única que he tomado en mi vida, pude correr tras Alfred y
la campana y por trasmigración mental (mi única virtud),
entrar en su laberinto úbico y encontrar la definición
de la Patafísica:
"Es la ciencia que se añade a la Metafísica, bien
sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende
más allá, tan lejos como ésta se encuentra de la
física" La Patafísica es la ciencia de las soluciones
imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamientos las
propiedades de los objetos descritos por su virtualidad".
Por lo que asimilé y adiviné, sin duda erróneamente,
el futuro y dos conclusiones:
1. La Patafísica hace que la
realidad, y por ende la escritura, que conocemos, explote por falsa,
creando un nuevo universo irónico, caóticamente creativo,
infantil, lleno de juegos y extravagancias, y se convierta el Collège
de Pataphysique (presentí que se ocultaría en 1974 por
la desaparición de varios de sus miembros y sentí su desocultación
el 20 de abril de 2000 para continuar con la exploración) en
una sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles que se ocupa
de la única cosa seria" ¡La Patafísica!
2. Todo es Patafísica/o. Boris
Vian dirá un día en una entrevista: "Uno de los principios
fundamentales de la Patafísica es el de la equivalencia de los
contrarios. Es tal vez eso lo que explica el rechazo que manifestamos
de lo que es considerado serio y de lo que no lo es, porque para nosotros
"serio" o "no
serio" es exactamente lo mismo. Eso es Patafísica; aunque
uno no quiera, siempre está haciendo Patafísica".
Alfred Jarry seguía pedaleando,
yo detrás, Ubú en mi cogote. De hecho no noté la
respiración del señor Ubú, de la panza enroscada
de Ubú, hasta que creí que lo tenía detrás.
Inconscientemente estaba allí, en el último pliegue de
la mente, y al ser pensado conscientemente (pura patafísica)
Ubú apareció, respiró con su panza, gracias a su
nariz de cocodrilo, y me despeinó. Por lo que París, una
ciudad en gris metalizado, tenía corriendo sobre su piel a un
falso príncipe acosando a un joven aprendiz de entierros que
a su vez perseguía a un genio en bicicleta que seguía
a trescientos por hora a la Contradicción Absoluta.
"Enterrador, la imaginación es lo único que soluciona
los conflictos. Contraponga, enfrente, piense en opuestos, en contradicciones,
ahí tendrá la solución a todo, el Humor",
gritó así, con mayúscula en la hache, desde su
bicicleta. De hecho, la literatura es eso, oposición. Así
se crean preguntas. Y hartos de conocer las respuestas se necesitan
buenas preguntas, ¿quién sabe preguntar? Es lo que yo
pensaba, enterrador y pobre en todo. "Patafísicos son aquellos
que hacen conscientemente lo que los demás hacen de manera inconsciente",
susurró alguien desde el cielo, el Dr. Faustroll. "El padre
de todo descubrimiento habla", me ilusioné.
Sí, el grotesco señor Ubú es el culpable; el absurdo,
la causa. La vida como juego. La literatura como juego. En el aliento
de Ubú se advertía esencia de OuLiPo (Georges Perec, Italo
Calvino, Cortázar porque sí"). Y mi pasado de enterrador
dejó paso a mi futuro de jugador a letras. OuLiPo. Ouvroir de
Littérature Potentielle, manifestación de la ciencia patafísica.
Y pensé en ella, a toda carrera, sin saber nada más que
lo que alguien, posiblemente el Dr. Faustroll, me susurraba: la literatura
como experimento, como azar de palabras. Sustituir palabras de un texto
por su definición, crear de antemano una lista e introducirla
en un orden preciso, abrir por azar un libro y a partir de una palabra
escogida automáticamente escribir y escribir, la novedad, la
superación de los formalismos, el texto como placer, el lenguaje
como un mecanismo imposible para captar la realidad, su superación,
la escritura emanada desde el inconsciente, desde las vísceras,
jugar y jugar. Y después, jugar más.
Y todas las frases venían a mi mente de persona sin nada más
que la nada separadas por comas, con prisa. Y ese combinar de ideas
hizo que parara la carrera y el señor Ubú se detuviera
en seco. Le miré a los ojos. Alfred Jarry se escapó con
su pedaleo. A lo lejos pude ver su estela de genio y su campana de tranvía.
"Señor Ubú", le dije muy serio, sabía
que estaba ante un decisión muy importante: "lo he decidido,
quiero escribir, hacer letras". El señor Ubú refunfuñó,
para responder se sentó, se metió el dedo meñique
del pie en la nariz y sentenció mi futuro y con ello mi presente:
"Bufón, mejor que te dediques a enterrar muertos".
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© Ivan Humanes Bespín. (Barcelona)
ivah@telepolis.com
27 años. Abogado
* Primer Premio relato corto Ciudad de Jerez
2003
*Relatos publicados en obras colectivas (Esencias-3 y Esencias-4, Ed.
Cardeñoso; Así escribo mi ciudad y 32 maneras de escribir
un viaje, Grafein Ed.; El libro de los sueños, Dunken; Palabras
mansas y Eñe, Alternativa Editorial)
*Finalista III y IV Premio Cuentos de Abogados, Barcelona 2002/2003
(publicado en Ed. Viena), finalista I Concurso hiperbreves de la web
www.satiria.com
*Ganador Ciudad Abrera 2001, Ciudad de las letras 2001, relato taurino
Fed. Provincial Castellón 2002 (publicado en la revista Eh! Toro),
mención especial de relato corto en Ciutat de Viladecans 2003,
mención especial en relato corto el Certamen Ciudad de Getafe
2002, cuentos publicados en revistas como Escribir y publicar...
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