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Rishon Letzion, Israel, 28/9/03 En este Medio Oriente la supervivencia material y física es acuciante. La guerra que no cesa nutre la curiosidad de algunos y el bolsillo de otros , pero no al espíritu de nuestros habitantes. Como creadores hay dos opciones: el escapismo o la denuncia. Ambas actitudes presentan dilemas al artista fiel a su voz íntima, ya que el testimonio se debe mimetizar y simplificar para ser "políticamente correcto" y aceptable frente a las élites de la cultura occidental. Hay muchos - artistas y sobrevivientes en general-que optan hoy por encapsularse y nutrir su cápsula. Elegir un envoltorio aislante de esta realidad incierta en la que predomina la sensación de alud irrefrenable. Los artistas la tienen más fácil, dicen. Yo no comparto la opinión: los artistas tenemos más espejos. Eso es todo. Escribir o pintar el conflicto interno conmigo misma como creadora, desde la verdad, que no es negra ni blanca, causa incomodidad a los recipientes potenciales del mensaje. No ser agresor ni víctima, desnudarme de ideologías estridentes no es lo que se espera del artista israelí. Es difícil hablar del artista israelí, porque esta sociedad es muy compleja y es difícil hallar un común denominador. Extraigo de este caleidoscopio humano un ejemplo ilustrativo: el kibbutz, sociedad que fue creada sobre las bases del cooperativismo hace decenas de años. Un caso especial de microcosmos socialista. Ahora se ha privatizado. Avatares de la economía. Los artistas del kibbutz se enfrentan recién ahora con el dilema que viene acompañándonos desde siempre en la sociedad urbana israelí .Por una parte, seguir creando con autenticidad- sin ningún tipo de apoyo official, sin ayuda para exponer, comprar materiales, atelier, etc-.Debiendo trabajar de lo que sea para solventar los gastos y mantener a la familia. Sin tiempo para la búsqueda artística. La otra opción es convertir el arte en un artículo comercial, vivir de él . En otras palabras: pintar kitsch para vender o seguir pintando desde el alma. Los artistas del kibbutz tenían unas condiciones de vida envidiables: se les otorgaban tres meses al año para pintar. Su semana laboral se reducía a cuatro días, mientras los otros tres se dedicaban a la tarea artística en su atelier. El coste de los materiales corría por cuenta del kibbutz, como así también catálogos y exposiciones. Esta vida casi ideal para un creador ya no existe allí. Si bien los testimonios de artistas kibbutzianos registran desde siempre un cierto resquemor de los otros miembros frente a los que se confinaban en su atelier en lugar de ir a una fábrica, como todo el colectivo. El artista nunca fue apoyado por los demás, más allá de las condiciones materiales. Ahora, en esta etapa de privatización, los artistas abandonan el kibbutz y el cambio de contexto no es fácil. Me he referido a los cambios en la estructura económica del kibbutz y su efecto en la vida de los artistas. Este microcosmos refleja un cambio en la sociedad israelí y no es un caso aislado. Los dictados de la economía y la política mundial y local son audiencia para dos géneros de arte: el que documenta el día a día en sus extremos más sangrantes por un lado y el que decora bien la oficina de los poderosos, por otro. Las prioridades de este nuestro espacio herido de desasosiego no acogen una vida artística próspera- y me refiero a la prosperidad del alma-.
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© EDITH GOEL Edith Goel, Buenos Aires 1952. Emigró a Israel con su familia
en 1972. Estudió Lengua y Literatura Española y Latinoamericana
en la Universidad Hebrea de Jerusalem. En 1976 viajó a Florencia,
Italia, donde se perfeccionó en Artes Plásticas. En 1977
regresó a Israel y entre ese año y 1982 se dedicó
a la enseñanza de las artes y a la traducción. A partir
del 82 comenzó a enseñar español. Del 82 al 84
realizó sus estudios de postgrado en Ciencias de la Información
en la Universidad de Haifa. Poeta, escribe en español y en hebreo,
ha publicado en revistas literarias en Israel, Estados Unidos, España,
Francia, Argentina, Italia, Canadá, Brasil, Perú, Colombia,
Uruguay y México. Ha sido Presidenta de la Asociación
Israel de Escritores en Español. Es corresponsal de varias revistas
literarias y colabora con artículos, entrevistas, poemas y traducciones.
Ha ganado varios premios literarios como el Lucila Palacios (Venezuela),
Cosquín (Argentina), Bartolomé Mitre (Argentina), Revista
de los Poetas (Argentina), Voces Nuevas (Torremozas, España,
Ocho Venado 2001(México), La Blinda (WEB). Tiene seis poemarios
inéditos en español y dos en hebreo- que ilustra. Está
escribiendo una antología de mujeres poetas israelíes
actuales, en español. Proyecto futuro: primera antología
en hebreo de mujeres poetas hispanoamericanas de principios de siglo
(XX).
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