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Tuve la fortuna de escuchar por casualidad un especial sobre Komitas en la emisora de música clásica de Radio Nacional, con grabaciones de este compositor algunos días después de descubrirlo a través de los ojos de Mansurian y la viola de Kim Kaskashian. Llegué al programa de Radio Clásica con los temas ya avanzados sin saber realmente que pertenecían a Komitas. Sin embargo la esencia destilada por los músicos de ECM permanecía días después en mi interior consciente y subconsciente. Si la audición del CD de ECM me emocionó inicialmente, después de escuchar las piezas originales el poder de las versiones de Mansurian y Kaskashian hace que la música nunca haya sido tan "real" La exultante viola de Kaskasian, las sutiles percusiones de Schulkowsky, el piano y sobre todo los desgarradores cánticos/lamentos de Mansurian parecen alcanzarnos desde un pasado tan lejano a nosotros como lo pueda estar Armenia en la distancia, y sin embargo no es difícil conmoverse con esta sucesión de belleza en estado puro. Cada audición de los temas de Komitas aumenta esa sensación de tristeza intensa que parece emanar del corazón de tigran Mansurian y extenderse sobre una música que de por sí no lo es necesariamente y que a su vez parece reinterpretar la triste vida del propio Komitas. Un disco sobre la sublime belleza que emana la tierra, la tristeza vital y la propia humanidad de una Europa profunda en tradición y sufrimiento. |
© Pedro Díaz Del Castillo |