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RESEÑAS
Y ARTÍCULOS

Libros y Revistas
Discos
Claudio Rodríguez (1934-1999) por Antonio Polo

 


LIBROS Y REVISTAS

 

CUADERNOS DE NUEVA YORK. José Hierro .
COLECCION DE NOVELAS DE JAMES BOND Ian Fleming
DEL TRÁNSITO A LA NOCHE José Fernádez Arroyo
PRIMA LITTERA, Nº 4. Primavera/Verano 1999
EL DOLOR Y LA VELOCIDAD. Juan Carlos Reche
NOSOTRAS QUE NO SOMOS COMO LAS DEMAS. Lucía Etxevarría
LA SONRISA DEL SALTADOR Juan Manuel Navas

 

CUADERNOS DE NUEVA YORK. José Hierro .
Hiperión 1998

Que José Hierro es uno de los grandes poetas vivos en español no lo voy a discutir ahora; que todos los homenajes y galardones que se le otorguen me parecerán siempre pocos es algo que tengo muy claro; que cuaderno de Nueva York no es el libro definitivo de Hierro, tal y como nos lo presentan incesantemente desde el pasado mes de mayo, es una opinión personal,y, por lo que se ve, aislada. Creo que ese título le corresponde a Alegría,. poemario que en su momento pasó bastante más despercibido que el que ahora me ocupa.

Cuaderno de Nueva York intenta superar el obstáculo que Lorca ha supuesto en la poesía española del siglo XX siempre que se ha acercado a la ciudad, y lo hace de frente, paseando por la misma gran urbe que el granadino ha transformado en símbolo, odioso no por sí mismo, sino por lo manido y remanido y por tanta cancioncita cantada con el más bufón de los tonos solemnes. Pero donde Lorca encuentra la marea humana y metálica y motora de los barrios y los puertos y los ritmos asesinos de cada amanecer, José Hierro opta por detenerse en los arrojados a un lado, en los extraños, en los que no logran comprender qué cosa es esa calle o ese edificio: él mismo, algún viejo entrevisto tras un escaparate, y la música. Sorprende encontrar tanta música en el libro, música que se presenta a traición, condenada, engañosa. Es en alguno de estos poemas donde Hierro alcanza su mayor altura, sobre todo el que presenta a Beethoven espectador de su Novena a través de un televisor.

Pero las alturas suelen, maldición, compensarse con terrenos llanos, ralos e inertes, paisajes sosos que a nada ayudan sino a pasar la tarde sin mirarlos, y estos no faltan en el Cuaderno de Nueva York. Hablé antes del obstáculo de Lorca, y no cabe duda que áquí, eterno fantasma del Comendador, también se presenta, y Hierro no puede esquivarlo, y ciertos versos los hemos leído ya, sólo que ahora vienen desvaídos, fuera de su lugar y de su tiempo. Y, claro, a alguien de la categoría de José Hierro, no le perdono que llegue a perder el ritmo, y que un poema se le venga abajo arrastrado por una tramoya demasiado endeble.

Como no le perdono el poema final, un intento de soneto conceptista que queda reducido a ingenioso trabaenguas sin más razón que su artificio.

Pero todo esto no es más que una opinión.

Y sospecho que a José Hierro no le preocupa nada ni mi opinión ni mi perdón.

 

LOVAT

 

COLECCION DE NOVELAS DE JAMES BOND Ian Fleming
RBA Editores 1999

Para cuando esta reseña se publique, la colección de novelas protagonizadas por el agente 007 habrá abandonado los quioscos que ahora la distribuyen, por lo que el curioso que pretenda leerlas deberá emprender la acostumbrada expedición por seciones de saldos y puestos callejeros. Si, gracias a su tesón, consigue el ansiado botín, tenga por seguro que la sorpresa será suficiente para justificar el esfuerzo. James Bond escrito en nada se parece a James Bond filmado. El agente de papel es cien veces más duro y chuleta que todos los cara de palo que le han prestado el rostro, porque es mucho más débil y complejo y arrastrado que el superhombre que suponemos, y tiene que aguantar el miedo a la tortura y el dolor que no resiste, y las broncas de M, y los recortes presupuestarios, y su fetichismo por las sandalias, y los tres paquetes de cigarrillos al día, Chester si está en Estados Unidos, cigarrillos de tabaco Latakia si anda por casa, y la botella diaria, más whisky que martini, y su curioso sentido de la buena vida, que pasa por desayunar huevos escalfados en crema de leche y por cenar riñones picantes, y que las chicas que desea le den calabazas cuando ya se ha enamorado de ellas, y las guardias nocturnas el en ministerio, y el fracaso y las hostias, y sus prejuicios y su conciencia que le impulsa a dejarlo todo de una vez para siempre, harto, en realidad, de no saber hacer otra cosa, mientras los días y las misiones y los expedientes se suceden. Vamos, que James Bond soy yo, y éste, y aquel otro...esto es pulp de verdad. Dejate de inventos modernos.

LOVAT

 

DEL TRÁNSITO A LA NOCHE José Fernádez Arroyo
Colección "Juan Alcaide" Nº 16
Ediciones Asociación de Amigos de Juan Alcaide
Valdepeñas 1998

Al modo de los poetas místicos, el autor de este poemario explora el camino que ante él se abre, encontrando, a diferencia de los místicos, tan sólo la sombra de lo que queda atrás, el anuncio de la muerte y la pérdida de hasta el más pequeño reflejo del sol o el más opaco, y tantas veces desoído, de los mitos que nos acompañan. Fernández Arroyo convierte la memoria de Proust en dolor hasta presentarnos un libro oscuro, quizás desolado, más sensible que sensual, complejo, de sintaxis rica e inesperada., un libro que merece, sin duda, nuestra atención.

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PRIMA LITTERA, Nº 4. Primavera/Verano 1999
Asociación Cultural Prima Littera

Julio Martínez Mesanza abre el número con Cinco Poemas Rusos. Jesús Urceloy, Luis Felipe Comendador, Paz Díez Taboada, Violeta Rangel, Aurora Luque...Entrevistas a Miguel García Posada y Caballero Bonald. Diseño y edición como hace tiempo que no veía en una revista literaria (Ariadna excluída). Críticas trabajadas, meditadas y ,cielos, muy bien escritas. La labor de Arturo Ledrado, Jose Luis Morante, Elena Ruano y Jose Luis Cuevas impresiona. Quien quiera conseguirla, puede escribir al Apartado 15 de Rivas, 28259 (Madrid).Ustedes sabrán si de verdad les gusta la poesía o van de farol.

LOVAT

 

EL DOLOR Y LA VELOCIDAD. Juan Carlos Reche
Sevilla, Renacimiento, 1999

Juan Carlos Reche tiene ventitrés años, y eso le salva. Juan Carlos Reche, pienso yo, ha tenido prisa, y eso le ha perdido. El Dolor y la Velocidad es el embrión de lo que podría haber sido un muy digno libro de poemas si hubieran caído sobre él tiempo y trabajo suficientes para separar lo que es poema de aforismo o simple frase cazada al azar que deja liebres en trampas para leones, para fijar los ritmos que tan rudamente se quiebran, o, directamente, faltan, para acabar con rimas internas que nada suponen, salvo un estorbo, para desatar una mirada que a mí me parece sujeta a tópicos de moda...

Pero yo no estaría escribiendo esto, no son horas, si no creyera que Reche puede llegar al poema, entrar en él y recorrerlo de verdad. Quien se asome a este libro no ha de pasar por alto "1989. Juan Bernier", "Dulce como un terrón de sal" o "Poema de amor sin artificio (aparente)". Esas son las armas que Juan Carlos Reche tiene a partir de ahora.

Y, ay, mucho más tiempo que yo.

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P.S.

La editorial Renacimiento tiene poder, eso está claro, pero eso no debiera impedirle ejercer una cierta crítica sobre su trabajo. No todo vale si se parece a cierta corriente...

L.

NOSOTRAS QUE NO SOMOS COMO LAS DEMAS. Lucía Etxevarría
Barcelona, Destino, 1999

 

Ya basta. Que alguien le diga algo a esta niña, a ver si se da cuenta. Joder con el mercado y con los medios.

Eso sí, todo un éxito de ventas.

LOVAT

 

LA SONRISA DEL SALTADOR Juan Manuel Navas. 1998

 

No es habitual escribir la reseña de un libro inédito, leído en una fotocopia. Lo reconozco. Pero menos habitual es encontrarse con un poema de la categoría de éste, pues un sólo poema es, de ventiocho páginas y una fuerza inusual en estos momentos en que tantos poetas, o escribanos, se empeñan en matar moscas a cañonazos de tan poca pólvora. La Sonrisa del Saltador es el viaje que tantas veces anhelamos, a través de un paisaje inabarcable, lejano, extraño y, sin embargo, nuestro. Un lugar que podemos habitar, descubrir, en el que podemos beber, amar, aguantar que no llegue el olvido. Un lugar que es un ángel, y sus estatuas, y las palabras que lo construyen, y las palabras de otros, y la aventura de una sintaxis poderosa y expresiva como pocas, y una concepción del ritmo viva y sinuosa, que sabe deslizarse y golpear a la vez. Y un lugar que es mucho más que todo lo que he dicho, pues está hecho con la mirada y con la inteligencia. La sonrisa del saltador es uno de esos lugares a los que llamamos Poesía..

Juan Manuel Navas es miembro del Consejo de Redacción de la revista Poeta de Cabra. Doy aquí su dirección por si alguien quiere ponerse en contacto:

Poeta de Cabra
Marqués de Ahumada 24
28028 MADRID

 

LOVAT


DISCOS

 

MNEMOSYNE Jan Garbarek & The Hilliard Ensemble
THE CIRCLE PRAYER Jonathan Elias
PIECES OF YOU/SPIRIT Jewel


 

Mnemosyne MNEMOSYNE Jan Garbarek & The Hilliard Ensemble
ECM Records 1999
www.ecmrecords.com

 

OfficiumHace seis años el cerebro y alma de la productora alemana ECM, Manfred Eicher, tuvo una intuición o una visión o como queramos llamarlo, mientras conducía a través de un campo de lava en la desolada Islandia. En el coche sonaba el Officium Defunctorum del maestro sevillano Cristobal de Morales. Esta música compuesta hace casi cinco siglos, tomó forma ante Eicher planeando sobre las abruptas convoluciones de la lava reciente. De vuelta en Alemania habló con Garbarek, y junto al Hilliard Ensemble se reunieron en el monasterio austriaco de S. Gerold, para grabar un disco revolucionario, Officium. ¿Por qué Garbarek?. El noruego es uno de los pilares de ECM pero al mismo tiempo resume la evolución de la música instrumental en las tres últimas décadas, aplicando las técnicas de un siempre sabio jazz europeo a la rica herencia musical que los siglos han ido dejando en todo el mundo, Estados Unidos incluido. ¿Y porqué el Hilliard Ensemble? Este grupo vocal desde su creación se ha caracterizado por la elevada calidad de sus interpretaciones y por lo variado de su repertorio el cual va desde la edad media hasta su trabajo junto a compositores clásicos contemporaneos. Officium, supuso un punto de ruptura en la música moderna, combinando de una forma definitiva la "música antigua" con el jazz de nuestro tiempo.

Cinco años después, Eicher los ha vuelto a reunir de nuevo en S. Gerold para grabar Mnemosyne. Si en Officium se trabajaba sobre la llamada Música Antigua, en Mnemosyne, se incorporan canciones de una amplia variedad de culturas con un repertorio que abarca veinte siglos. garbarek2.jpg (7870 bytes)El disco se abre aún más a la improvisación, esta vez incluso por parte de las voces del Hilliard. Estas dos horas de música con mayúsculas se resiste a ser tratado como mera música ambiente y exige máxima atención para su pleno disfrute. Sin embargo, se hecha de menos un tema tan absolutamente cósmico como era Parce mihi Domine de Morales, un tema que aún habiendo sido compuesto hace 400 años sigue sonando completamente actual.

El disco fue presentado en el Auditorio Nacional de Madrid, en un brillante resumen de poco menos de una hora que a todos nos supo a poco y en el que no se sonó el Parce mihi Domine para pena de todos los allí congregados en la noche de un lunes. Lo mejor, el Hilliard Ensemble. Garbarek a pesar de que el sonido de su saxo incorporaba un eco sintético, perdía esa sonoridad profunda que suele caracterizar a su saxo alto.

Preciosismo a raudales y un alarde de fina improvisación en ocasiones en el lado más brillante del jazz contemporaneo.

Pedro Díaz Del Castillo

 

Paso a Dos THE CIRCLE PRAYER Jonathan Elias
SONY Classical 1999
www.sonyclassical.com

Supuesta sinfonía compuesta a modo de nueve adagios y con una base instrumental muy misionera, y digo esto, no sólo por la temática del disco, si no porque la gran mayoría de los temas recuerdan con claridad a la famosa banda sonora compuesta por Ennio Morricone para "La Misión" oboe incluido. El disco se salva gracias al cúmulo de artistas gigantescos llegados de todo el mundo, que reinterpretan e improvisan en diversos idiomas, oraciones escritas por Ellias. Algunas de ellas son francamente emocionantes y el autor deberá estar eternamente agradecido por ello.

Una de las últimas colaboraciones de Nusrad Al-fatek AliKhan, fallecido el año pasado, junto a Salif Keita o Offra Hassa, junto a una sorperdente Alanis Morrissete que canta en húngaro, o a James Taylor o la hispana que reza en español acompañada por un coro angelical. Es un disco bastante New Age y podría ser un bombazo en las listas esta navidad, pero si se tiene la oportunidad de escucharlo no se debe hacer mientras se barre la casa, se debe escuchar con atención, las voces lo merecen.

P.D.D.C.

 

jewel2.jpg (205401 bytes) PIECES OF YOU

Jewel

SPIRIT

Spirit
 

1995        WEA/ATLANTIC   1998

 

El folk de los Estados Unidos siempre ha estado fuertemente a ligado a la música vaquera pero afortunadamente evolucionó en los años 70 hacia una música mucho más norteamericana (EEUU y Canadá) y más propia de lo que aquí llamaríamos música de autor. Jewell con tan sólo 22 años ha recogido el testigo de las Ricky Lee Jones, Carly Simon, o Carol King, y lo sujeta fuertemente. Apoyada fundamentalmente por una guitarra acústica su voz suena a veces delicada y a veces potente. Es una voz muy personal aunque nos traiga recuerdos de otras voces y el fantasma country esté siempre ahí, tras la cortina. Algunas de sus canciones son sencillamente monumentales. Yo llegué a su música a través de su segundo disco, un producto muy elaborado que incluye una colección de canciones llenas de poesía y sólidas melodías en la mejor tradición pop-rock americana.

Es por ello, que cuando escuché su primer disco me pareció una perfecta tormenta de verano, con canciones que llegan como grandes gotas que limpian el aire y lo llenan de aromas nuevos y puros. Este disco acústico casi al completo, suena mucho más animal y sincero que el segundo. De hecho, yo incorporaría alguna de las interpretaciones en directo de este disco al gran libro gordo de la historia de la música. Habrá que vigilar de cerca a esta jovencita. Como dice ella en una de sus canciones:

    "Por favor, ten cuidado conmigo, soy una chica sensible y me gustaría seguir así"

Por muchos años.

Si tus ahorros lo permiten cómprate los dos pero si has de elegir, creo que el primero es el indicado. Una maravilla.

P.D.D.C.


Claudio Rodríguez (1934-1999)

por Antonio Polo

 

claudio.jpg (10079 bytes)Sostiene Víctor García de la Concha que el poeta de Zamora le llamó unos días antes de su muerte y le anunció, parafraseando a San Juan de la Cruz: "Que me voy de vuelo". El presidente de la Real Academia Española de la Lengua, pronto comprendió el motivo de su viaje, y luego añadió: "Desea felices vacaciones a los sabios" como normalmente, y sin peyorativos, llamaba a los académicos.

 

Claudio Rodríguez murió el 22 de julio de 1999 a consecuencia de una grave enfermedad de la cual él no quería saber nada.

 

Quien hoy les escribe conoció a Claudio Rodríguez un miércoles lluvioso en una velada poética organizada por la Universidad San Pablo (CEU). Madrid y su caótico tráfico lograron demorar la lectura una eterna media hora. Ya cuando casi habíamos perdido la esperanza de oírle en directo, apareció presuroso en el aula, se disculpó por el retraso, y sacó un mazo ordenado de folios de una carpeta negra que traía bajo el brazo. Mientras concluía la pequeña introducción fue revolviendo lo que tan ordenado traía. Y así, entre aquel juego introductorio de pequeños desórdenes y arreglos varios, Claudio Rodríguez nos llevó, casi sin darnos cuenta, hacia la luz que venía de muy arriba y nos regaló los primeros versos de su primigenio libro Don de la ebriedad:

 

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas,
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contienen su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
De una materia para deslumbrarla
Quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera,
Si tú luz te has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo, - esto es un don - , mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.

 

Claudio Rodríguez tenía 17 años cuando escribió éstos versos, y por ellos recibió el Premio Adonais en 1953, el único poeta que lo ha recibido por unanimidad. Sostienen quienes le conocieron que aunque él sabía que era un poeta importante, de aquella generación a la que llamaba "el archipiélago", él era un hombre sencillo: "Me gusta mucho la gente normal: el frutero, el carnicero, los niños". José Hierro que le conocía desde hace muchos años, comentó en un acto días después de su fallecimiento: «Claudio era una persona mágica, negadora de la evidencia, pero no en un sentido frívolo. En una entrega de un premio literario en Talavera de la Reina, recuerdo que Claudio se puso a llorar: no se atrevía a comprar un paquete de tabaco, porque no sabía el precio. Yo le dije que pagase mil pesetas y que algo le devolverían».

 

Sin embargo, tras esa sencillez y normalidad había un extraordinario poeta. Claudio Rodríguez era Académico de la Lengua desde 1987 aunque su discurso de ingreso lo demoró hasta 1992, y es que no le gustaba nada el protocolo o como solía decir "el protoculo". Su obra fue escasa, lo que lo hace aún más grande. En realidad llegóa publicar cinco libros: Don de la ebriedad, Conjuros, Alianza y condena, El vuelo de la celebración y Casi una leyenda.

 

 

Antonio Polo
Madrid, julio de 1999


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