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MUSICA
PARA AEROPUERTOS
"Recuerdos
del que viaja con los cinco sentidos: (II) el oído.
El sonido de las ciudades"
Dámaso
···
"Vostok"
Pedro Díaz Del Castillo
···
"Mensajes en una
sonda"
ARIADNA
···
"Hyde Park
Nocturne"
David Torres
···
Recuerdos del que viaja con los cinco
sentidos: (II) el oído.
El sonido de las ciudades
por Dámaso
El koto es una guitarra para gente pacífica, silente y sedada o con ganas de que la seden. Se escucha en los hoteles de Japón. Mejor en los riokanes que son como las fondas castellanas pero en japonés, es decir más limpias y más cómodas. Algunos riokanes son pequeños palacios donde tras cualquier biombo esperamos encontrar a una princesa de pasos cortos, y con el aspecto de una amante sumisa a los gustos de su señor. Su percusión distante, la del koto naturalmente, sus notas aisladas en pasillos de perfecta geometría y espartano diseño, son como los objetos que utilizan en sus salones: precisas notas que definen el espacio. Cuando oigo vibrar una sola de su cuerdas, sé que el té verde está caliente, que estoy en Japón y me dispongo a beber de mi taza. Entonces recuerdo el sonido de otros lugares
el sonido de Inglaterra. Allí no es la música lo que recuerdo la música pop es mi juventud, y si me recordara un lugar, sería probablemente el norte de España -, sino el ruido del vidrio afinado por el contenido desigual de las jarras. También las voces enfrascadas en conversaciones blandas, punteadas de risas contenidas. Creo que no descubro que hablo del sonido de un pub, y si además se tiene la suerte de oír un directo de cualquier joven de la zona, el viajero podrá hacerse una buena idea de lo que quiero decir. En los Midlands, ese sonido es igual al alma inglesa, tan cambiante con la edad como no puede verse en ningún otro sitio. La música que el joven toque, puede ser melódica o puro metal, pero suele sonar bien, y es que cantar "lo de ahora" en inglés es más fácil que en otras lenguas, o si no habría que pensar que en el resto del mundo están todos roncos. La música del joven habla de sexo, libertad, drogas, amor, automóviles suicidas, mientras que los parroquianos, todos personas ya hechas, hablan del trabajo, del Liverpool y acompañan a la música con un leve movimiento. Cosas de los cambios del alma.
El sonido de mi tierra no es fácil de describir. Creo que a cada cual le pasa con la suya: las conocemos tanto, y durante siempre, que no podemos ver un sonido, ante tamaña demostración de algarabía. Hay españas que suenan a cigarras, restregando sus espinosas patas incansables, el mediterráneo es así en verano. Hay otras españas de pandereta, en el buen sentido, y que se pone a bailar por las esquinas sin recato, allí la guitarra es campana de catedral, y las voces son desgarradas. Pero el viajero, también puede escuchar la gaita, el txistu, la dulzaina, y que los dioses me protejan si olvido alguna de las españas, que entre ellas son muy celosas y poco se aguantan.
Bullicio, esa es la palabra, en el Zócalo un sábado por la tarde. El bullicio es un color abigarrado, como lo son todas las ciudades de México, y en aquella plaza aunque habría que inventar un sinónimo para describir un pueblo sin edificios estaban todos los colores. En la sinfonía del bullicio se destacan los mismos elementos que tiene una sinfonía de Sybelius: el viento, la cuerda y la percusión. O lo que es lo mismo, las bocinas, el zumbar de las muchedumbres y los tambores de los indios mitxicos. No es un parque de atracciones, es la vida misma condensada en unas pocas hectáreas, y aunque eso ocurre en otras partes - pienso en sitios con bicicletas y gentes comiendo arroz en pequeños carromatos -, en México el bullicio no es únicamente movimiento, es manifestación de vida que se extiende prolífica, dicen que hacia el norte.
Al Norte, pero al otro lado del pacífico está una pequeña península habitada por hombres hacendosos, su capital es Seúl, donde millones de nuevos conductores aprenden a conducir en un gran atasco. Allí también se encuentran lugares tranquilos, donde la música de cuerda nos sitúa en Oriente. Pero éste es un país con prisas para hacerse rico, para tener lo mismo que América o su amado Japón, y está olvidando su sonido. En Corea se puede escuchar música de sirenas, al ritmo de los abanicos multicolor de las bellas bailarinas de Pusan, pero en mi recuerdo hay otros sonidos familiares que se imponen, traviesos, en mi memoria: el pedo y el regüeldo. Olvide el viajero la procacidad de las mencionadas palabras, y búsquele su gracia al asunto: ¿en qué país puede deleitarse con un buen regüeldo en la mesa, sin ofender a los comensales?
Otra vez cinco ejemplos de lo que vengo hablando con el viajero y con la misma moraleja: lo que en un sitio huele mal, aunque en otro no sea una "delicatessen", puede ser tan natural, como de hecho lo es el soplar del viento.
Damaso 1999
[damaso@arrakis.es]

fotografía original "Seul" por José García 1998
distorsión por mpp2
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Vostok por Pedro Díaz Del Castillo |
Vostok 1961-1968
Yuri Gagarin tiene la nariz sobre el cristal de un ojo de buey prestado por el destino. Observa con emoción el paso de una Tierra, yaciente y viajera. Otro frente, esa borrasca y esa enorme y blanca nube que cercana, se extiende sobre una Europa de cartón y lápiz. Más allá, la negrura de una mar que sol perdido, decapita el continente y la blancura de los hielos árticos.
Yuri Gagarin se esfuerza por divisar Smoliensk en la brevedad del vuelo y sólo alcanza a imaginar aviones en travesía. Aviones que cruzan Siberia, vibrando con la locura del nuevo ingenio arrancado a la naturaleza.
Yuri Gagarin adivina sus nervios terrestres y aquella solitaria espera en el aeródromo tras ciento ocho minutos de vuelo y un impacto que aún conmueve sus huesos. Se imagina recordando como desde el exterior, alguien abre la escotilla, como sus ojos contemplan la sonrisa y las lágrimas de una mujer que ha sufrido aquella órbita. En los huesos el dolor del beso de los Cielos con La Tierra y en la mejilla una caricia robada en el pasillo que le conduce al rincón de cuarentena.
Yuri Gagarin piensa en los aviones, en el frío hielo que cubre un horizonte casi curvo y en su pequeña nave que arde sobre la pista, en soledad, en silencio. Se imagina contemplando el cielo cercano en el recuerdo, y las estrellas aún más reales desde su órbita. Yuri se mira a los ojos y clama el perdón por la muerte de los sueños, por el amargo sabor del tiempo interrumpido.
Yuri Gagarin, lejano, se despega del cristal y se mueve, aún sin peso, hacia la escotilla de proa mientras desliza su visor hasta oír cierre. MECANISMO DE APERTURA ACTIVADO reza ahora en la pantalla, y un cálido destello avisa de la fuga inmediata del futuro.
Yuri Aléxeievich Gagarin me contempla ahora desde el cénit. Está quieto y pensativo, pero sonríe con la mirada sabia y contenida.
Vostok 1998
Yuri G. observa todas aquellas naves con el vientre abierto y las entrañas extendidas sobre asfalto y hormigón. Equipajes y cargas. Trozos de geometría etiquetada con un destino en ocasiones incierto. Yuri G. contempla el gris del horizonte y se imagina con un visor ámbar ahumado, sujeto a un sillón de estrellas, sintiendo el ímpetu y la furia de los fuegos infernales.
Yuri G. se contempla lejano desde un apogeo solitario y escucha mensajes de una radio lenta. Nunca fue muy rápido en la respuesta y el retardo impuesto por la distancia, camufla la placidez de sus ideas. "Muelle tres para el 3521 de Iberia. Ocho treinta. Copiado 21, corto."
Yuri G. al volante, pone fuego en las toberas y saluda:
- ¿Hacia dónde Yuri?
- A Copenhague. Tierras llanas, gente amable y fríos mares.
Ahora norte helado, más tarde el tibio trópico. Portando almas, deseos, ilusión y miedo.
De un mundo a otro.
El pasaje, en pie a sus espaldas, no sonríe, sólo espera con gesto neutro, a veces pesaroso, la llegada al lugar en que el viaje comienza. Gentes que le observan, que contemplan en silencio su propio movimiento entre las naves. Yuri G. percibe su impaciencia en silencio, con destellos de mirada hacia el espejo.
Yuri G. calcula la trayectoria precisa para no golpear el reactor de ese cuatro siete que cercano, dificulta la maniobra de aproximación hacia la nave. Setenta minutos y es tiempo de encender la tobera de popa para corregir la reentrada. Envuelto en un velo de fuego cayendo hacia una Tierra sin paisaje, y el calor que le sofoca en el infierno, de vuelta a casa.
Yuri G. se aproxima a la nave y se detiene
junto a ella. En silencio espera un gesto, una señal para liberar aquellas gentes. Las
puertas se abren y con prisa, huyen hacia la escalera que les dará acceso a los cielos.
Observa el abordaje, uno a uno, escaleras arriba, sin mirar atrás. Las puertas se
cierran. Fuego tibio en el asfalto, y el aire enrarecido que vibra y eleva ondulantes
plegarias de un agosto madrileño.
Retornando.
Yuri G. se observa en el descenso. Rugiente caída libre que aparta las estrellas y atrae sobre sí toda la llanura siberiana. Vida y muerte de paseo moscovita, la multitud que le aclama, y el saluda con timidez añorando la soledad de las estrellas. La soledad de una órbita que vale una vida.
La soledad del retorno hacia una casa triste en las cercanías de Barajas, y el recuerdo de esos libros manoseados y leídos una y mil veces, en esperas del servicio. Libros que hablan de cosmonautas solitarios de la vieja Rusia, de viajes estelares, de ciudades aún más allá de Copenhague y de gentes transportadas por naves diferentes a la suya. Personajes que le hablan al oído y le describen La Tierra desde lejos.
Yuri Aléxeievich Gagarin le observa desde el cénit mientras la Vostok orbita ya vacía. La Vostok vuela hoy junto a su nave, ésa en la que transporta a diario un pasaje que no le mira a los ojos y algún que otro sueño repleto estrellas y de cielos.
© Pedro Díaz Del Castillo
Cleveland Octubre 1998
[pdiazc@arrakis.es]
Mensajes en una sonda
por ARIADNA
MISION CASSINI-HUYGENS
Misión conjunta de la ESA y la NASA cuyo objetivo es la exploración del sistema
planetario de Saturno, incluyendo su atmósfera, el sistema de anillos, magnetosfera y
alguna de sus lunas -Titán y sus satélites helados.
La nave se compone del módulo orbital CASSINI de la NASA, y la sonda HUYGENS de la ESA
Lanzada el 15 de Octubre de 1997 desde Cabo Cañaveral a bordo de un impulsor Titán-IVB/Centauro.
Para alcanzar Saturno, la sonda Cassini-Huygens ha sobrevolado Venus el 21 de abril de 1998, lo hará de nuevo sobre Venus el 20 de Junio de 1999, la Tierra el 16 de Agosto de 1999 y Júpiter de 30 de diciembre del año 2000.
MENSAJE número 42.704
autor Rafael Pérez Castells
EL VIAJERO RECOGE UN LAZO DE PAPEL
ATADO EN LA RAMA DE UN CIRUELO
A LAS PUERTAS DEL TEMPLO DE KAMAKURA
Y AL ABRIRLO CON SORPRESA SE ENCUENTRA
UN MANTRA EN PORTUGUÉS Y LO HACE SUYO
Hoy he comido perro
¡ Ay pobre perro!
(Estaba bueno el pobre perro).
Ahora mi alma será devorada
en su camino al cielo.
Una vez alcanzada la órbita de Saturno, el 1 de julio del 2004, el módulo CASSINI se dedicará al estudio de la atmósfera, magnetosfera de Sarturno y las estructuras que conforman el anillo.



Entre tanto, la sonda HUYGENS se desprenderá de su compañero y tras un viaje de 22 días en solitario, se internará en la inescrutable atmósfera de Titán, realizando análisis químicos y físicos, y fotografías, durante un descenso que durará entre 120 y 150 minutos. Un paracaidas frenará a la sonda para que pueda aterrizar sobre su superficie. Las operaciones sobre ésta durarán entre 3 y 30 minutos.
MENSAJE número 42.705
autor Antonio PoloEL VIAJERO DE LAS ONDAS
El hombre al que todos llamaban Icaro supo que ningún mortal había contemplado el mundo desde tan alto: como los dioses que imponen su dominio desde el Olimpo. Durante su viaje apartó las águilas del cielo y vió el mar que entonces era distinto y le dio un nombre; luego deshizo una nube y corrigió los mapas de la Biblioteca de Alejandría. Más tarde acompañó a la aurora boreal durante una dinastía de noches lánguidas; después no supo cómo acabó enamorándose de los incendios del Africa, y por fin prometió guardar el secreto a los amantes. Pero ahora, camino hacia las estrellas, se desprenderá de la cera de sus alas y vagará entre órbitas secas y deshabitadas hasta las fraguas de Titán donde se forjan las espadas que impiden a Saturno devorar de nuevo a sus hijos.
TITÁN, el mayor de los cuerpos que gira
entorno a Saturno, es el único satélite del sistema solar dotado de atmósfera. Esta es
de gran espesor y parece estar formada por un 85% nitrógeno y un 12% de argon
(gas frecuente
en la primitiva atmósfera terrestre). El 3% restante está constituido por metano e
hidrocarburos formados por acción de la radiación ultravioleta sobre el metano presente
en las capas altas. Entre estos hidrocarburos se encuentran el acetileno, etileno, etano y
cianuro de hidrógeno, todos ellos viejos conocidos de los estudiosos de la química
prebiótica. El interés de Titán reside en su parecido con las condiciones imperantes en
la Tierra hace 4.000 millones de años, cuando aquello que llamamos vida comenzó a dar
sus primeros pasos. Titán está formado por un 55% de roca, mientras el resto es casi
todo hielo. A pesar de sufrir en su superficie temperaturas de -180°C, los exobiólogos,
no pierden la esperanza de encontrar una sopa primordial en la que pueda haberse repetido
ese milagro a 1.300 millones de kilómetros de la Tierra.
MENSAJE número 42.706
autor Pedro Díaz Del Castillo
MIRAR al cielo y entre nubes ver a Dios polícromo y colosal
MIRAR al cielo y no ver cercano al Sol, el Paraíso
MIRAR al suelo y ver la sombra del mensaje, esperándonos en la distancia
El 15 de Octubre de 1997, la sónda HUYGENS acompañada por el módulo orbital CASSINI, abandonó la Tierra, portando en su interior un CD-ROM en el cual se incluyen, los deseos, pensamientos y fabulaciones de todos aquellos habitantes de la Tierra que quisieron donar una parte de sí mismos para acompañar al explorador, en su viaje hacia la esperanza de no existir en soledad.
FIN DE LA MISION
DICIEMBRE 2008
más información sobre la misisón CASSINI-HUYGENS en //sci.esa.int/huygens/
los textos originales que aparecen arriba fueron registrados por la ESA el 27 de enero de 1997, formando parte del CD que viaja a bordo de la Huygens rumbo a Titán
Ilustración de cabecera "HUYGENS DESCIENDE" por Pedro Díaz Del Castillo
Resto de ilustraciones, del banco de imágenes de la misisón NASA/ESA© ARIADNA 1999
[pdiazc@arrakis.es]
MUSICA PARA AEROPUERTOS
Hyde
Park
Nocturne
por
David
Torres
| Esta
rama partida en dos,
este
camino que no va a ningún sitio,
estos últimos
árboles antes del crepúsculo,
esta luz
que escapa entre los dedos,
esta mujer que anda
ensimismada por el parque,
indecisa entre la niebla
y el miedo,
forman el escenario,
la materia prima del
crimen.
Ya sólo falta el ojo helado, las manos sin anillos, veinte años de pánico, el bostezo de un ángel, y un telón ansioso por abrirse en la noche. |
© David Torres
ARIADNA primavera 1999 MUSICA PARA AEROPUERTOS