a
r i a d na

versos + prosa + el cofre de Ariadna + música para aeropuertos + reseñas y artículos +eventos y premios + enlaces + índices y autores + Ariadna ES

VERSOS

 

Es este un elogio a la diferencia*
Luis Felipe Barrio
···
La Costa de los Sueños

Juan Antonio Bernier
···
Piedra para ser imaginada / Palabras tuyas
Bernardo Casado
···
Sin ser esclavizada por la lenta destrucción de la hermosura
Isla Correyero
···
Estoy acostumbrada
Paloma Fernández Gomá
···
Tierra Olvidada
Cadena Lógica
David Foronda
···
Sin que sirva de precedente
David González
···
No tiene nombre
Francisco García Prados
···
Sanguijuelas amigas, qué sería de mí sin vosotras
David Lago

···
MATRIA (I)
Tu nombre / Tu Pecho / Tu vientre
Juan Manuel Martínez Navas
···

Al igual que las cúpulas doradas
Vicente Mora
···
Primera elegía del Astronauta
Juan Carlos Reche

...
Apenas murmullo Miguel
Alvaro Muñoz Robledano
···
Haiku
Kusatao Nakamura, Shigenobu Takayanagi,
Kiyoko Tsuda y Hakyô Ishida
···
Campanadas para un fin de milenio

Rafael Pérez Castells
···
Más he aquí que somos esta rosa
Ignacio Serra
···
Selección

Carlos Tejero
···
Tablao
Jesús Urceloy
···


 

Luis Felipe Barrio

 

 

Es éste un elogio a la diferencia

por que es más lo que iguala

que lo que distingue

mucho mayor lo que une

que lo que nos separa

disfrutemos pues

y que el orden se disturbe

que no encuentre los sinónimos

ni las analogías

en este fértil procurar de lo distinto

el subversivo cariz no uniformado

y yo vindique su fecunda impertinencia

como una apología y un encomio

y lo escriba en verde empreñadora.

 

 

© Luis Felipe Barrio

* Poema leído por el autor en las veladas poéticas "La Universidad y la Poesía", celebradas en la Universidad San Pablo, C.E.U. En los próximos números de Ariadna incluiremos algunos poemas leídos en las veladas que se celebren desde el mes de enero al de marzo de 1999.

 

La Costa de los Sueños

Juan Carlos Bernier

 

Los minutos en calma,
los problemas en casa,
mis pequeñas miserias,
como los vanos logros,
las horas diminutas
que con suerte he vivido,
la sonrisa
de mi hermana pequeña,
ya las tardes de estudios
o ya el desasosiego
a veces injustificable,
la pena, los amigos, las ausencias,
la palma de mi mano entre tus pechos,
con la pluma en la mano
aquello que no quiero recordar,
lo que queda en las lindes de unos versos,
y todas esas cosas...

¿Alcanzarán la costa del poema?

La Costa de los Sueños. Ed. El Átomo, 1998

 

© Juan Antonio Bernier

 

 

Bernardo Casado

 

PIEDRA PARA SER IMAGINADA


Imaginar puente,
arco y delfín
que trasladan la tarde.
El puente
cruza entusiasmos del agua,
cruza femoral de río,
corredor a penas o
arcoiris preciso.
Es musgo, piedra y árbol detrás,
unir allí con allí
en ambos extremos de espalda.
Pasillo tranquilo
con esa soledad que solo
compromete a los puentes.

 

PALABRAS TUYAS

Conozco lo que de tu boca
organizado como animales azules,
beso que no es beso,
palabras mencionándome ciudad,
léxico dice puente, plaza,
cielo que pronostica noche,
dice andamos juntos.
Palabras tuyas también Marzo,
y me hablas con tu voz
delicada domingo,
y transcurren medidas de tiempo anchas,
y transcurren duplicaciones de mar,
y pongo mis oídos en oírte.
Deletreas lo suave de los tejados,
sí opinas sobre alguna estatua,
y voz desde luego voz,
me nombra.

 

© Bernardo Casado

 

 

Sin ser esclavizada por la lenta
destrucción de la hermosura
Isla Correyero

 

Mi amigo es una estatua de fuego
prehistórico,
desnudo guerrillero con luto planetario
en las mejillas.
Voluntariosa boca. Pulso enguantado
para mi tristeza.
Tres días paso esperando su dulce
estampido hasta mi lecho
y en tres minutos escribo con su piel
pájaros y animales.
Yo le traigo a mi amigo el corazón
salvaje que me da su hermosura,
la pálida fatiga de haber sido amada en
la noches de caza cuando bebíamos
juntos.
Mi amigo es triste, estético y dramático.
Ordena. Disimula. Convive con la luz. Es
pueril, enigmático,
sediento, - simple o simplemente un
hombre - tórax de Rodin para mis brazos -,
orgullo subterráneo en el silencio.
Se trata de mi amigo a quién yo amo, con
el dolor que da no estar en una isla
y florecer de pronto por lugares ocultos y
ocultarse.
Mi amigo es la sombra de Marcel
Proust, mistérico y callado,
drogadicto de mis escamas plateadas por
el humo.
Me deja prendida a la memoria siempre
su olor a desierto y a camino, el deseo
retornante de acariciar sus plumas.
Bebo de su garganta los vinos más
marinos y de sus ojos bebo la música de
Mahler,
cobra de húmedos labios, doncel amado
que regresa polen,
mi amigo es bello, vergonzoso y
anochece.

 

Como cuando coges una trucha en las manos. Ed. Piratas, 1998

 

© Isla Correyero

 

David Foronda

T I E RR A ..O L V I D A D A

 

Nunca vuelves atrás
....................la mirada,
nunca ofreces más de ti que la renuncia,
contemplas sin pasión
..................aquellas islas perdidas,
suaves en la luz de un sortilegio.

 

Gobiernan el mundo aquellos días.

§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§


C A D E N A .. L Ó G I C A

 

Los océanos disuelven
barcos naufaragados,
desprenden gases al azul
........................................de su dominio.

Las nubes generadas depositan lluvias ácidas,
dilapidan las ciudades
................y los puertos.

Tu mano se desprende cautelosa
..........de la mía.

 

§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§

 

............................Hoy dibujas
rutas alternativas;

...........hay sombras de astrolabios,
...........perfiles de cosas extrañas
en las manchas de humedad de las paredes.

...........Hay estrellas ignoradas
que indican destinos improbables.

...........Pero el sueño conserva
la piedad de las playas,
el amanecer sobre la arena,
la voz premoritoria
............................de las gaviotas.

 

© David Foronda

 

Paloma Fernández Gomá

 

ESTOY acostumbrada
a lamerme sola la pena.
A callar la herida
tapada entre seda.
A dibujar una sonrisa quieta.
A mirar lo que se espera de mire.

Por dentro un maremoto de sangre
sube a borbotones
y burbujas furiosas aletean cerca del corazón,
bramando.
Encolerizadas, golpean una y otra vez las arterias.

Águilas furiosas,
águilas bicéfalas,
águilas proféticas,
me hablan de una remota pena, olvidada,

enterrada entre vísceras, sangrante.

de "El Ocaso del Girasol"

 

© Paloma Fernández Gomá

 

Sin que sirva de precedente
David González

 

 

son las 6 de la tarde
del mes de agosto

estoy echado en la cama
encima de la cama, en bolas

en una mano tengo un porro
en la otra un cigarrillo

estoy a gusto

acabo de follar con los ángeles
aunque ahora que lo pienso
lo que realmente hicimos fue
hacer el amor

por la ventana abierta de par en par
entran los tejados de mi calle

el martillo neumático de una zanja

alguien que arranca el coche

niños,

tengo sueño, mucho, mucho sueño

y lo que es mejor todavía

por esta vez
y sin que sirva de precedente
tengo ganas, muchas, muchas ganas

de
soñar

© David González

 

No Tiene Nombre
Francisco García Prados

 

nutrias y zorros y visones masacrados y despellejados

vacas y una en camino

perros rabiando por ser comidos calientes

pollos fritos o asados o en pepitoria o churrasco

Con un limón o naranja o menestra dentro o fuera

pavos reales

Bajo una nube de tenedores y cuchillos

codornices patos y faisanes

Durmiendo calentitos en sus bandejas

marranos y cochinillos bien aseados

Despidiendose de sus huesos

Entre las babas del depredador

chotos y corderos

Abiertos en canal

Y frita su sangre con un picadillo de ajos y finas yerbas

crías de pez mal llamado chanquete

almejas mejillones y ostras

De mar y de río y de estanque y de criadero

atunes salmones pulpos y calamares y sepias emperadores pescadillas truchas boquerones bacalaos besugos bonitos melvas bogavantes camarones angulas y tiburones

Ahogados de tanto aire

quisquillas berberechos gambas langostas y langostinos centollos cangrejos de agua dulce y salada nécoras y percebes

Mudos

4357530 y un caracol con un pie en la tumba

 

Les desean

Felices Fiestas

 

© Francisco García Prados

 

 

David Lago

 

para Isabel Alonso Vallejo

Sanguijuelas amigas, qué sería de mí sin vosotras,

acumulando peste y humores, sosteniendo contra un costado

la esquina que soporta a su vez el tiempo y el viento,

la hojarasca que se agolpa sobre el desagüe e impide que la lluvia siga su paso

hasta convertirse en el recuerdo de un día como hoy, hace tantos años, en que también llovía.

Sanguijuelas que venís solas, sin aviso previo,

como témpanos desprendidos que se derriten en las cálidas aguas de mi isla

y hacen crecer el mar, que cubre de azul y verde la basura de la playa,

las botellas abandonadas de los náufragos,

las estrellas extraviadas que se descomponen llenando con su nauseabundo olor las azoteas.

Difícil de explicar, peor para asumir,

si no llegarais vosotras con caras de galeno antiguo a sangrar mi espalda y mi torso,

a sacarme la mala sangre, la inservible savia petrificada del invierno,

y dejarme como nuevo, para otra vez acumular los residuos que arroja la vida contra mi cuerpo.

Sanguijuelas que me aligeráis la carga

como el asno en la sierra dejando caer bultos ladera abajo,

contra los riscos puntiagudos que los pulveriza en lo que tarda un resuello.

Sanguijuelas que os disfrazáis de palabras amigas con voces diferentes,

acompañándome en la nocturna soledad, y venís a contagiarme el júbilo verbal de Perse,

los ojos centelleantes en la oscuridad de un minarete granadino,

y a mi lado me leen sus versos Auden y Gil de Biedma,

y Kavafis me descubre otro cuerpo rescatado del olvido.

Sanguijuelas que llenáis mi mundo de palabras,

de queridas palabras que succionan mi corazón como a una ostra

y se tragan la desesperanza y el recuerdo,

y al segundo aparecen en la pantalla transfiguradas en versos.

Sois las más hermosas, aunque muchos puedan pensar lo contrario,

bellos bicharracos que espantáis la muerte

y compensáis el vacío de los días en que os vais de obreras,

a recopilar sufrimientos, pesadillas y sueños,

o la risa contagiante y blanca del amor, o el terrible pánico de tantas horas sin un beso.

Y luego, estáis como ahora, a mi alrededor,

como cachorros incontrolables mordisqueando juguetonamente mis dedos para aliviarme el dolor.

10 de Enero de 1996

 

© David Lago
"La fascinación de lo difícil"

 

M A T R I A ......((( I )))

Juan Manuel Martínez Navas

Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos
pura yema infantil innumerable, madre.

César Vallejo

T U .. N O M B R E

Hoy quiero convocar tu nombre voz
y que acuda de nuevo tu cuerpo
manos abiertas en una caricia,
en todas las que recuerdo o ya bruma.
Quiero que venga tu boca a mi boca,
y tu beso en mi beso derramado
precipite tu aliento en mi aliento,
despertando todo el aire que he sido.
Y repetir lo que me has enseñado
y la lengua de los hombres usar
como labio que los óleos agrietan
sobre mis pies desnudos yendo a ti.
Reunir tus días de luz esta tarde,
tus paseos más allá de lo oscuro,
y tu mano en mi mano con el ansia
de encontrar aquí pieles repetidas,
para que mires cómo aprieto el aire
viento donde ya otro calor espera.
Voy a traer los abrazos de un niño,
todo el clamor de tus pechos vencidos,
el agua de mi carne desangrada
y decirte y llamarte siempre, MADRE.

T U .. P E C H O

Ser de nuevo vagido
y esconderme en tu boca,
sólo rumor de leche,
aroma que no cesa.

Las encías desnudas por el tiempo
anhelan otra vez aquellos pechos,
las heridas de tu carne asombrada,
tu piel,
único desierto habitable.

Quiero ser sólo temblor de latido,
fluido anhelante de alma
escondida en el tronco de la noche
esperando a un cuerpo
que se detenga a subir el embozo
y a besar la niebla de mis pies fríos,
y que sean tus manos otra vez
las que tanteen mis encías primeras
y descubran el pequeño hueso blanco,
azúcar hiriendo tu pecho.

T U .. V I E N T R E

Tu vientre.
¿Qué palabras no me enseñaste?
Incapaz de decir la tierra abierta en un abrazo
me compadezco de las otras,
las vírgenes de largo cabello
indagando cada noche
el reflejo de la azada contra el surco
más allá del dosel de llama,
donde se hace el campo vientre,
mientras rasgan la comisura de sus bocas
gimiendo comezón de sábana y esparto.

Pero tu vientre es principio de agua
de río que desciende
blandiendo su cauce como risa.
Es cuna no mecida,
sin canto ya para abrir la noche
y germinar mis manos secas,
el irse de los hijos sin mirar atrás,
sin entender el reverso de tu vientre.

© Juan Manuel Martínez Navas

 

Primera elegía del astronauta
Juan Carlos Reche

Porque sé que ya no me necesitas
me voy vengando de ti pedazo
a pedazo. Yes tierna la distancia
desde este balcón azul de titanio.

He cambiado tu fuerza
por un cordón de goma
y he convertido el tacto y los gritos
en un vacío forrado de destellos blancos.

He cambiado tus trenzas color pupila
por una compuerta que dá a la duda
sin el frío de tu ritmo, ni de tus montañas.

Tampoco aquí sé por qué te quise,
pero recuerdo el tamaño de tus palabras:
Y aunque deseo tu escafandra preciosa,
tu bandera de mentir, tu brillo

blanco, blancos los párpados,
el corazón blando como una estatua
de sangre, sólo cabe una pregunta
a trece mil labios de altura:

¿De verdad que quieres volver, Adrew;
de verdad que quieres volver?

 

© Juan Carlos Reche

 

ApenasmurmulloMiguel
ÁlvaroMuñozRobledano
no saldremos de aquí con palabras si las palabras
son del dinero y forman mitos tanto nos valiera s
u silencio yugoscifras también han de quitarnos e
l tiempo muerto y veinte veces muerto firmarán lo
que sea a condición de no cumplirlo dejarán tan s
ólo un espejo en que reconocernos desfiladeros de
águilas siluetas de alcohol de dinamita de lluvia
de lluvia de lluvia no hay tiempo ya queda la pan
talla vacía
la sala vacía los brazos erosionados
hasta los mismos
brazos rotos sobre sus espaldas

{------}

© Álvaro Muñoz Robledano

 

Vicente Mora

 

Al igual que en las cúpulas doradas
de Sweh-Dagon Sofía Samarkanda
el oro va venciéndose y cayendo
queda el ladrillo pobre deslustrado
la esencia de desnudo celulítico
de rosa devenida en sola espina


A
l igual que en las cúpulas doradas
por la vejez cayendo nuestros rostros
hasta dejar el último verdad
desnuda y pura y pobre y no buscada
como un disfraz de tiempo en quenacemos
hasta el harapo indigno de la muerte

 

© Vicente Mora

 

 

Haiku

Traducción: Taro Shiro

 

Kiyoko Tsuda
n. 1920

Que gravosa

vida la del saltamontes

que siente el frío.

Para ser una concubina

es suficiente amansarme

y yo cortaré la sandía.

Hakyô Ishida
1913-1969

El águila cautiva

a causa de la soledad

aletea - Oh¡

Esperando el autobús,

la primavera en la avenida,

no puede haber duda.

Kusatao Nakamura
n. 1901

Navegando en otoño

dentro de un vasto

e intenso disco azul.

¡Cae la nieve!

El periodo Meiji

muy lejos se fue.

Shigenobu Takayanagi
n. 1923

Uu cuerpo arcoiris

cimbreado. De su zenit

cuelgan unas horcas.

Parecen estacas

lápidas en inmóviles hileras

como si allí les hubiesen clavado.

 

© Taro Shiro

 

 

Campanadas para un fin de milenio

Rafael Pérez Castells

 

Se multiplican los suicidas impacientes por ver la eternidad,
en los que aguantan sobreviene a los setenta y siete años,
aunque en cualquier comarca, aldea o arrabal abatido,
apenas a los treinta son eternos, como el polvo que cubre el abandono;
todo depende de una dieta adecuada y de no tener bajo la tienda nada que
....................despierte al avaro.
Pero otras cosas más cercanas, más antiguas, me hablan también de la
....................eternidad.



En el colegio me enseñaron que a Dios le importaba nuestra pequeñez,
porque a su imagen repetida, a su réplica veneraba,
y de mis padres aprendí que las cosas tenían todas un orden,
y de mi instinto que escapara con cara de bueno, tan rápido como pudiese,
rápido como el viento, para evitar la pena que de los míos vendría;
luego en la prensa publicaron los rostros del dolor y de la ausencia de Dios,
y el orden era un silencioso batán, y los sueños el paño, y el miedo la greda,
y de mi instinto qué decir, un tramposo que juega a paradas y a fintas, y
..................nunca dice lo cierto.



Mas desde entonces ha pasado la fe, y como una mala gripe ha dejado sus
...................secuelas,
seguramente el ser también un suicida y un ateo intransigente
que ha visto a los gurús blandiendo las dagas esotéricas,
y derramar la sangre,
y derramar la vida para que su dios se lave las manos, y purifique su cuerpo
todos los días antes de sentarse a comer;
y en el jardín del templo, inciensos que aventan el opio o la venganza:
yo corto tu garganta mientras invoco el nombre sin rostro de Alá,
yo te quemé con leña seca de encina en el nombre de Dios y su Santo Grial,
sobre una piedra que ennegrece tu sangre, en el nombre de Shiva y de
....................Jahvé, entonamos cánticos de gran piedad.


Aunque no se si existe, aunque un día vuelva
y la venganza le oscurezca los ojos,
ningún derecho le concedo,
hoy, en el día en que reclamo el orgullo de ser dueño de mi mismo.


¡
Si fuera orgullo, sólo orgullo para curarlo en unos baños termales !
No la certeza razonada, sufrida, aceptada,
no la que siente los que viven cubiertos por el polvo,
no la certeza que se vuelve orgullo,
orgullo huérfano que cree en su propio destino.


No soy el imbécil que en un sueño vive, donde nadie pretende
que el que no tiene ya esperanza o el débil se humillen,
y no asesinen los fanáticos,
donde ningún príncipe arrase Bagdad para distraer a su pueblo,
ni los que tienen fe dejen de imponerla,
pero hay momentos sin saber porqué,
en los que escribo otro final de la Historia,
en que a fanáticos, a príncipes, y al que busca en bolsillos y en almas,
les pongo al lado del silencio, de nadie que les escuche.


¿
Qué se hará entonces, si los príncipes condenan y no tienen
verdugo o guardia que ejecuten su deseo?¿Y qué hará la fiera,
si a nadie asusta su rugido, ni embelesa su palabra?

¿
Y si el fanático clamara solitario en las tribunas ?


Aunque me otorgue la conciencia de mi mismo,
aunque persiga ese día azul,
me declaro seguidor del desaliento.
Mía es la duda en la bondad del hombre y en su fuerza
para vivir sin la ilusión de un paraíso,
para romper el astrolabio a la esfera estrellada,
para que vuelva todo de otra manera menos divina y más humana a sus
....................comienzos.
¿ No es suficiente el sacrificio, o son necesarias más vírgenes para estos
dioses insaciables?


Todo es posible. Lo que estoy viendo existe y no es un espejismo sin su
....................reflejo,
todo tendrá su arreglo axiomas, teoremas, incluso la matemática diferencial,
todo tendrá un arreglo porque aprendimos del dolor,
aunque del centro separaron los polos,y el placer no pueda existir
...................plenamente,
todo es posible si atardece distinto cada día.

 

© Rafael Pérez Castells

 

 

José Ignacio Serra

 

Mas he aquí que somos esta rosa

caída, del ojal, a un joven de oro:

¡no la toques!...

mira en cambio la luz

que mana de este cuerpo

herido por el rayo.

 

 

© José Ignacio Serra

 

 

Carlos Tejero

 

&
E
scondía la mano para dejar
sobre los libros la huella de un dios,
pero encontró la voz del silencio.
Halló, en las esquinas del olvido,
milagros y preguntas de ancianos,
los latidos exactos..., la perfección. (17/XXII/93)

&
C
ómo podría advertir a los demás de mis errores, cómo decir a los demás : mirad aquí encierro contradicciones inevitables, dolor de las pérdidas, inigualables encuentros ya nunca redescubiertos, la falsedad de las palabras, el corazón dolorido por la acción y el reflejo de una mirada que descubre mi ridículo. (29/X/95)


Me acerco a la duda de los espejos: apenas puedo decir si la sonrisa se hizo en el instante de la terrible abertura o la imagen es el ademán irrevocable de lo que no se refleja. (8/VII/97)


Tal vez sea necesaria la máxima inclinación, el vértigo, para que corra la tinta sobre el papel. Saber que al final la caída tiene los pies alrededor de los tuyos, tocándolos con suaves golpes, rozándolos con tenue sudor. Así el frío del silencio. (13/VII/97)

Duermes en tu dilatado corazón
y apenas siento qué soy en tu silencio,
qué ritmo marcan las gotas
que se sumergen en tu seno. (25/VII/97)

 

© Carlos Tejero

 

 

Tablao

Jesús Urceloy

 

Para Beatrice Casla

Y al mirar el temible cuadrilátero

dejar cada figura, y olvidar

si amamos: tú bebías, yo giré

el vaso hasta romperlo entre mis dedos.

 

© Jesús Urceloy

 

 


ARIADNA invierno (2) 1999 VERSOS