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VERSOS ![]()
Dos simuladores y
un dislocador
Matías Ávalos
···
Entonces empecé a pensar en otras cosas
Rafael Pérez Castells
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Taranta para Elías
Pa' qué es el mundo tan grande
Soledad Fernández
···
Qué sé yo, era hermoso
llamarte Excelsior
Sonia Rincón
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Acantilados
Álvaro Muñoz Robledano
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Penúltima visión
David Torres
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El rayo me pinta
Germán Vieco
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Hotel Terminus
Angel Zapata
···
Matías Ávalos
Simulador 3 >>>>>>> |
Una pareja se besa cada uno de los miembros mete la mano en los bolsillos del otro quitandole lo que tiene las unidades se igualan para formar un conjunto |
<<<<<Simulador 18>>>> LA PALABRA 1 ATADA
CON CUATRO CUERDAS TENSAS SE AGITA PARA EVITAR
SER COPIADA |
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D |
Reposa EL DISLOCADOR :·:·:·:·:·:·: EN EL ÚLTIMO RINCÓN |
© Matías Ávalos
Entonces empecé a pensar en
otras cosas
por Rafael Pérez
Castells
Y entonces empecé a pensar en otras cosas, Ya sabía que cerca de la luz Que cuatrocientos versos es un libro Que cuatrocientos versos es un libro, Y entonces, empecé a pensar que había
salidas |
© Rafael Pérez Castells
Taranta para Elías
por Soledad
Fernández
Se escapa
despacito el sol se escapa
y el cielo, entre colores, oscurece
despacito el sol se escapa
cuando lo veo de irse
mi corazón se derrama.
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¿ Pa' qué es el mundo tan grande
si no lo podemos ver?
Quisiera ser un gigante
y la tierra recorrer
con solo un pasito alante
© Soledad Fernández
Sonia
Rincón
Qué se yo, era hermoso llamarte Excelsior,
imaginarte Excelsior, no me digas
que hay una vida más allá una vida
excelsior una vida ávida; la
vida ávida la vida excelsior la
deseo ya aquí, la deseo opípara
también, ya, préstame amor un pañuelo,
bórdame puntillas aquí aquí en las
cuerdas vocales te voy a llamar
excelsior el fugado el huido el
que enarbola cuerpos quemados y
calaveras que un soplo de aire desmo-
rona, cuelan las superficies, las
confunden, te voy a llamar Excelsior
el espoleado, el elegido, el tul
agrio, agriado, la sábana que oculta
a la viuda que fui, novia, descalza.
© Sonia Rincón
Acantilados
por Álvaro Muñoz
Robledano
Al fondo de una vitrina velada, entre piezas herrumbrosas, una navaja desafilada contra el olvido, esquirlas de madera, hay una fecha escrita. ]
La plaza por la que corren niños flameando banderas de piel y gritando los nombres de su juego entre edificios de azuel y pechos, edificios de caderas y mármol. ]
Sin ley de sombra, ángulo o fuga, mejor las viejas palabras del naturalista susurradas tras un sorbo de licor dulce. ]
Los puertos vacíos, pero más allá brillan las escamas de pescado entre la arena y las medusas blanquecinas que han muerto al sol, contempladas por los recién llegados. ]
Estelas ocultas en el limo por siglos, los cuerpos que no han sentido los relieves al caer, los rostros contra los rostros, las espaldas contra las letras, el sudor contra su sudor de piedra. ]
Paseos por corredores inconclusos como un engaño o un grillete vacío. ]
Donde termina el mar. ]
© Álvaro Muñoz Robledano
Penúltima visión
por David Torres
| Estabas
muerta, muerta, amor, estabas muerta, yo buceaba dentro de tus entrañas mientras bailabas en el fondo del mar, en un paisaje egipcio, mecida por corrientes y mareas, por blancas sábanas, pequeñas criaturas se nutrían de tu cuerpo, habían cavado en tu interior húmedos túneles de carne, de tus ojos llovían estrellas, y donde antes latía tu corazón ahora habitaban cangrejos, viejos peces hambrientos entraban y salían de ti, el abandono oxidaba tu boca y lloré, supe que estabas muerta, muerta para siempre, ahogada en cualquier mar, en cualquier pozo del tiempo excepto el que formaban mis manos. Después te volviste en la cama y me pediste un cigarrillo. |
© David Torres
Germán Vieco
El rayo me pinta
neón en la cara
y la linterna simula
(sin
suerte)
amaneceres ciegos
© Germán Vieco
Hotel Terminus
por Angel Zapata
Para su cuerpo sólo
Hay un silencio hecho de pájaros
Hay una casa que la lluvia guarda
Un paisaje de nieve presentidaPara su dulce amor apresurado
Hay la eterna mañana
De las cariciasTender is night
Aquel cauce que ahondaba su blancura
por las riberas últimas del sueño
ya sólo existe en tu nostalgia, y queda
un lento adiós temblando en la mirada,
un abrazo que apunta el abandono.Ladra un perro a lo lejos, llegan trenes
sonámbulos de olvido y de distancias.
Ella no vendrá;
...............................................................................sólo te abriga
la dudosa ternura de la noche.Hotel Terminus
Más tarde, aquellos días - quiero decir,
su claridad violenta,
................................................................ la invisible
explosión, o más bien esas luces
del puerto .. titilando
en el atardecer, mientras la noche quieta
tendía el aparejo de los sueños,
............................................................................... aquel
tiempo adormido, cuando la luz reciente
cabrillea sobre la piel del agua, la sirena
lejana de algún barco que cruza el estrecho,
el mediodía rumoroso - ..más
tarde, aquella tregua
de amor entre amorosas destrucciones,
sería una usura más que se añadiese
a la avaricia de la vida.
© Angel Zapata
ARIADNA otoño 1998 VERSOS