LA P R O S A
Páginas
amarillas
por Pedro Díaz
del Castillo
Mis pasos siempre suenan rotundos al bajar las escaleras del metro cuando regreso a casa cada viernes. Aquella tarde, el eco en las taquillas no era mío sino de aquel individuo grueso y silencioso que me abordaba con claras intenciones comerciales.
- ¿Le interesa una guía telefónica por 200 pesetas ? Está nuevecita.
La cuestión me dejó confuso y alterado. No obstante, sin mediar palabra, busqué en mis bolsillos y extraje las monedas. Completamos la transacción con diligencia y desapareció sin que pudiese grabar su rostro en mi memoria. Allí en silencio, permanecí un buen rato con la guía bajo el brazo y la mirada perdida, pensando que la dicha es de los que imaginan, aunque ahora la ciudad me pertenezca.
a r i a d na