RESEÑAS
Y ARTÍCULOS


Desde México
(léase Méjico)

por Xavier Llamas

 

Ave, queridos lectores de Ariadna que pacientemente esperan, despúes del golpe de ratón, a que aparezca esta columneja, sólo por esta vez, espero, retrasada.

México y Guatemala se enlutaron con la reciente muerte del escritor y definitivo poeta, Carlos Illescas. Guatemala lo vió nacer en 1918, sin embargo, la mayor parte de su vida de trabajo la pasó en México y en este país murió.

Fue después de probarse en el ensayo, el cuento, la crónica, y cautelosamente en la poesía, que decide embarcarse en esa azarosa nave: así despierta y descubre una rica veta que explotaría a partir de 1958, cuando publica su primer poemario que titula, Friso de Otoño.

Poseedor de vasta cultura y especialmente versado en los clásicos, refleja en su obra la solidéz y severidad de aquéllos.

Conocedor a fondo y con ampitud del idioma, gustó de jugar con las palabras y en algún tiempo dedicó ocios creativos a acuñar notables y agudos palindromas (¿Más reventón madam? Not, never, Sam ).

Otra faceta suya, menos conocida pero no menos importante, fué la realización de un número de guiones cinematográficos, entre los que destacan los de: Angeles y Querubines, La Mansión de la Locura, Anuandar Anapu y Pafnuncio Santo.

Carlos Illescas publicó catorce libros de poemas, dos de ellos aún en 1997, frisando los ochenta años: Poemas de Hospital y Palabra en Tierra.

De un artículo de su amigo de años y compatriota, también radicado en México, Otto-Raúl González, escritor e intelectual destacado, tomamos información para preparar esta nota.

Acudimos, invitados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, a la presentación oficial, en el bello Museo de la Estampa, sito en una de las plazoletas más antiguas de la Ciudad de México, de la obra en dos tomos, Atlas Histórico de la Ciudad de México. Este impresionante trabajo, desarrollado bajo el patrocinio económico y la coordinación de la empresa Smurfit Cartón y Papel de México, plasmó en dos volumenes, con un total por arriba del millar de páginas el resultado de dos décadas de exhaustiva labor a cargo de las Dras.Sonia Lombardo de Ruíz y Yolanda Terán Trillo, investigadoras del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Es casi imposible en este espacio relacionar el número, la varieded y la riqueza del material incluído en esta obra. Baste decir que se contienen mas de quinientos mapas, planos y dibujos, que van desde los lejanos momentos de la llegada de Hernán Cortés y la conquista de Tenochtitlan en 1521 y de los primeros asentamientos españoles, hasta la moderna y compleja macrourbe de nuestros dias. Cada uno de esos gráficos relacionado a su momento histórico y a los sucesos que iban transformando la fisonomía, creciendo en tamaño e importancia, y variando la geografía; primero del asiento del Virreinato de la Nueva España; momentáneamente, en dos ocasiones, del centro de respectivos Imperios Mexicanos, el de Agustín I y el de Maximiliano de Habsburgo y; finalmente, de la ciudad capital de los Estados Unidos Mexicanos, república federal.

Otro de nuestros laureados poetas, Alí Chumacero, recibió merecido homenaje en ocasión de sus ochenta años. Cuatro colegas de Alí: Myriam Moscona, Jorge Ruiz Dueñas, Carlos Montemayor y Vicente Quiriarte prepararon sendos textos que leyeron ante el homenajeado y ante el público de sus admiradores. Cada uno enfocó su visión y aprecio por Chumacero persona y su huella poética. El crítico Evodio Escalante hizo un sesudo, reflexivo y profundo análisis de la obra chumaceriana, destacando algunos aspectos peculiares, como el empleo que Chumacero ha hecho con especial maestría, aunque con sutileza y mesura, del oxímoron, elemento de la poética barroca que un poeta sobrio, clásico y de lírica precisa como él logra incorporar a su lenguaje.

Para terminar, encontramos especialmente valioso y significativo el hecho de que la UNESCO haya otorgado , por manos de su director general, Federico Mayor, la medalla de oro Avicena al Secretario de Educación Pública de México, Lic. Miguel Limón Rojas. Este premio máximo que otorga la UNESCO y el reconocimiento que conlleva se dirige, en la persona del Secretario que lo recibió, a la labor educativa que se desarrolla en el país.

Doy el debido crédito por información de las dos notas que preceden, al ya aquí anteriormente citado poeta e intelectual Jaime Labastida.

Hasta la próxima

Xavier Llamas
Ciudad de México

© Xavier Llamas


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