RESEÑAS
Y ARTÍCULOS


Desde México
(léase Méjico)

por Xavier Llamas

 

En medio de turbulencias: climáticas que azotan nuestras tierras sureñas con furia y agua en abundancia; y financieras de aires asiáticos ya sazonándose con hispanoamericanos, la vida cultural prosigue, en mucho ajena al desasosiego mas sin duda marcada de alguna forma, no aparente aún pero cierta.

Celebró sus ochenta años un gran personaje de las letras mexicanas: Juan José Arreola; el siempre joven nacido en Zapopan, Jalisco el 21 de septiembre de 1918, esencialmente autodidacta y virtuoso de la palabra breve, de la expresión fina e ingeniosa.

En sus tiempos jovenes acostumbraba dictar sus historias. Un devoto de la palabra hablada, charlista y cuentista de vena inagotable. Remitimos a nuestros gentiles lectores a la semblanza que con afecto y admiración preparó para esta ocasión un también notable escritor y periodista, Marco Antonio Campos: http://serpiente.dgsca.unam.mx/jornada/1998/sep98/980920/sem-arreola.html

La cultura se nutre de elementos materiales, se acoge en recintos. Así, sentimos que es relevante mencionar el proyecto de restauración de la hermosa cúpula del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Con recursos provenientes del World Monuments Fund, se ha iniciado la labor que, en doce meses, regresara el esplendor a la cúpula central y a las dos laterales que coronan el Palacio. Las cúpulas estan revestidas de azulejos de cerámica multicolor de la que se reemplazarán las piezas rotas o faltantes. Toda la estructura, protecciones, drenajes, etc. serán reparados y renovados mediante este trabajo.

El diseño y la construcción de este notable edificio fueron primeramente encomendados al arquitecto italiano Adamo Boari por el Presidente Porfirio Díaz en el año 1900, en que simultáneamente se comienza la demolición del antiguo Teatro Nacional, a un costado de la llamada Alameda Central, el principal parque del centro de la capital mexicana. La construcción se inicia en 1904 con un programa a cuatro años. Dificultades técnicas, principalmente hundimientos que aún continuan hasta la fecha, dilataron la construcción y ésta se ve interrumpida por el estallido de la revolución hacia el final de 1910. Solamente hasta 1932 se reinician los trabajos, bajo la dirección del notable arquitecto Federico Mariscal. En el año 1934 se inaugura solemnemente por el Presidente Abelardo Rodríguez, habiendo ampliado el concepto original de gran teatro a su función como sede del Instituto Nacional de Bellas Artes.

 

El permanente título de esta contribución lleva implícito un amistoso reproche a los puristas que insisten en que México se escriba con j. El asunto tiene su historia que se pierde entre la desaparición de Nueva España con el advenimiento de la nueva nación en 1810 y la curiosa fijación en la mente de nada menos que de don Miguel de Unamuno.Tomamos a Federico Alvarez en una simpática columna reciente.

En 1898 don Miguel escribe un artículo titulado "Méjico y no México" en el que combate

" la pedantesca manía mejicana de escribir México", incluída la puya de que "Hay que distinguirse aunque sólo sea por una x. Todo ello no pasa, después de todo, de un desahogo infantil ".

Nuestra gloria literaria Alfonso Reyes y el gran Unamuno sostienen - veintidos años después, en 1920, lo que demuestra la pertinacia unamunesca - correspondencia en que cada uno se aferra a su x y a su j. Parecen espadachines cuando Reyes escribe (en un momento político delicado): "Absurdo lo de México, y por segunda vez me toca padecer las consecuencias. ¡Pobe tierra mía!". Miguel contesta: "Sí, lo de Méjico es absurdo..." En otra ocasión, Reyes le pide a Unamuno una colaboración para un diario mexicano. Pasa el tiempo y finalmente responde: "Pensé hacer algo para aquél periódico mejicano, pero se me fue el tiempo en dormir y soñar"

Poco tiempo después, el entonces presidente de la Real Academia Española de la Lengua, dijo sabiamente: "México se escribe con x porque así lo han decidido los mexicanos". Pero este dictámen de altura no ha logrado evitar que en la correspondencia oficial española se siga escribiendo:Méjico.

Nuestro mexicano Reyes (quizá aún con Unamuno en la memoria) escribe el libro "La x en la frente" con este epígrafe: ¡O x mía, minúscula en ti misma, pero inmensa en las direcciones cardinales que apuntas: tu fuiste un crucero del destino!". Este corresponsal Xavier y no Javier, a fuer de mexicano, no puede más que mantener la x en alto y exaltarla modestamente en su minipoema "La X" http://www.arrakis.es/~apolo97/indices/laequis.htm

Hasta la próxima

 

© Xavier Llamas


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