Los residentes
por Ana Isabel Trigo

El Bosco tuvo el valor de pintar
a los hombres cuales son por dentro.

Fray José Sigüenza

El cuerpo repite el paisaje. Cada uno es
fuente y creación del otro.

Meridel Le Sueur

 

Un lento travelling nos lleva al agua.

La flecha, el pensamiento.
La flecha, artífice alegórica,
testigo limitado. Un lento travelling.

No busques el jardín botánico, ni el jardín
de infancia o el zoológico.
Ya no quedan ciudades jardín. Adéntrate.
No busques Suria Namaskar
o la esbeltez de Vrksasana en la superficie.

Adéntrate después de la girándula
que anuncia la caída de la luz,
después de la indecisa grieta que se adormece
en los labios.
Da el paso. No en la superficie.

En el tatami tiemblan los kimonos blancos.
La clase magistral.
Algunos sienten miedo de desaparecer
en la ciénaga.

El ego y la inocencia ya abandonan sus armas.
Te espera el espectáculo.
El hombre-árbol, el cuerpo, el paisaje.
Extraños residentes
en la fragilidad.

Da el paso.
Lejos de las luciérnagas
y de la nave de los locos,
lejos de todos los mecanismos que resuenan
con un latir inquieto.

Protege los almiares y los cuerpos.
Pregúntate
si el fin del arte es descubrir alguna verdad.

 


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